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El Fantasma de la Guerra Fría
Por
Vladimir Rouvinski, Ph.D.
Director del Programa de Ciencia Política con énfasis en Relaciones Internacionales
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Cuando Francis Fukuyama publicó su famoso “Fin de la Historia”, es probable que él – y junto con él miles de personas en todo el mundo- ni siguiera pudieran imaginar que en menos de los dos décadas –un tiempo históricamente muy corto- el entusiasmo que quedo el fin de la una de las confrontaciones mas peligrosas jamás conocidas, desaparece por completo, dando lugar a los viejos sentimentos de furor, enojo, odio y el castigo.
No se puede negar. El fantasma de la Guerra Fría esta de vuelta.
Dejamos afuera del nuestro análisis el hecho de que el líder de una de las partes en el conflicto está actuando como el corresponsal de la cadena de las noticias más importantes internacionalmente. Lo que es indicativo es que -a parecer- el uso del vocabulario como “la lucha por la democracia y la defensa de los valores occidentales” –igual al periodo de la Guerra Fría- es suficiente para obtener la indulgencia por los hechos violentes cometidos por un régimen, mientras que se percibe que el otro debe que aceptar la plenitud de la responsabilidad.
Cuando Georgia bombardeó la región de Osetia del Sur en la madrugada del día del 7 de agosto, dejando quince muertos, entre ellos algunos soldados rusos de las fuerzas para el mantenimiento de paz, el hecho fue considerado en Georgia como legitimo por muchos de los georgianos y como el cumplimiento de la promesa dada a los georgianos por el Presidente para restablecer el control sobre todo el territorio de Georgia.
Por otra parte, la Rusia de 2008 ya no es la Rusia de la década anterior, y antes de la crisis actual, las autoridades Rusas estaban convencidos que Rusia posee los suficientes recursos tangibles así como intangibles para la implementación de su política en el Cáucaso. Desde la perspectiva de la doctrina actual de la política exterior rusa, los hechos de Saakashvili dejaron a los rusos muy poco espacio para la maniobra. Dejar sin responder a los atentados de los georgianos significaría dejar sin castigar las muertes de los soldados rusos y perder su influencia en la región, que ya estaba disminuyendo. Una respuesta militar estaría poniendo en riesgo la reputación rusa ante la sociedad internacional y fortaleciendo los argumentos de los aquellos que están convencidos que Moscú tiene objetivos expansionistas en la región. Los intentos de distribuir la responsabilidad con los países del grupo de los 8 ó con el Consejo de Seguridad no fueron exitosos. Entonces, los rusos eligieron la segunda opción. Como resultado, no solo el futuro del Cáucaso está en incertidumbre.
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