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Presentación (Programa - pdf)
Las formas de pensar y actuar sobre la identidad y la diversidad en las sociedades contemporáneas han estado estrechamente vinculadas con la historia del concepto de “cultura” de la antropología. Desde el surgimiento de la disciplina la construcción de esta categoría analítica no sólo le garantizó un campo de estudio específico en la división social del trabajo intelectual, sino que también se convirtió en símbolo de la lucha contra racismos y etnocentrismos.
No obstante, en las últimas décadas del siglo XX numerosos autores han insistido en la idea de que la coexistencia y la interdependencia del proyecto antropológico y la invención misma de la diferencia, arroja paradójicamente posturas tan comprometedoras como las mismas que pretendía cuestionar. En la antropología colombiana es posible rastrear en las últimas décadas una decidida conciencia de que una política de la antropología comienza por examinar los presupuestos epistemológicos y teóricos sobre los que se ha sustentado nuestro propio quehacer. Frente a la tradición de una “ciencia de la cultura” que representaba al otro como una alteridad radical, como una entidad discreta, aislada y autocontenida, que en el mejor de los casos se explicaba sólo en sus propios términos, la antropología contemporánea explora hoy nuevas formas de representación e intervención que cuestionan abiertamente esta visión escencialista.
Por su parte, el contexto de aparición de los estudios culturales forjó un camino distinto para la comprensión de un nuevo concepto de cultura. Mientras algunos enfoques en ciencias sociales seguían insistiendo en un culturalismo acrítico, las articulaciones propiciadas por los estudios culturales repensaron las relaciones a partir de una seria preocupación por las políticas de la cultura. Para dar sólo un ejemplo, las novedosas intersecciones raza, género y clase en Birmingham contribuyeron tanto a marcar un rotundo distanciamiento de la teoría clásica de la identidad, como a cuestionar los límites disciplinarios que las ciencias sociales habían defendido con tanta vehemencia.
En la última década, en diferentes países de América Latina han surgido programas de postgrado en estudios culturales confirmando que las discusiones sobre la cultura ya no son patrimonio exclusivo de los antropólogos. Para algunos, esto constituye un asalto a la disciplina por parte de unos diletantes discursos sobre lo cultural que no tienen ni la consistencia teórica, ni la fortaleza metodológica de la antropología. Desde esta perspectiva, ningún aporte serio puede esperarse de los estudios culturales que, para empeorar la situación, son percibidos en muchos sentidos como expresión de una geopolítica del conocimiento que posiciona tradiciones académicas anglosajonas en desmedro de las prácticas intelectuales locales de pensar las relaciones entre cultura y poder. En contraste, otros antropólogos han dado la bienvenida a los estudios culturales considerándoles portadores de unas discusiones y elaboraciones conceptuales oxigenantes para el inflexible canon antropológico local.
En este sentido, con este seminario-taller queremos convocar a antropólogos de diferentes países y de diversas instituciones en Colombia para examinar las relaciones entre la antropología y los estudios culturales, especialmente, cuales son los impactos para la antropología del posicionamiento institucional y discursivo de los estudios culturales y cuáles son las confluencias y tensiones más destacadas que se han dado y que se pueden vislumbrar.
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