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CASO DE LA ESMERALDA PARA QUE APRENDAMOS EXCEL
Posted in: General by Edgar Sarria Campo on marzo 16, 2012
FÁBRICA DE PINTURAS LA ESMERALDA S.A.
La fábrica de pinturas “La Esmeralda” es una de las fábricas mas antiguas del suroccidente colombiano, aunque su gama de productos relacionados no es tan amplia ha logrado permanecer en el mercado con unas pocas referencias pero muy especializadas sobre todo para la industria del mantenimiento y montaje de aires acondicionados.
La empresa que desde su fundación ha sido dirigida por su dueño el Ing. Augusto Cienfuegos ha sido un modelo de gestión sin embargo ha empezado a notar ciertas anomalías que pueden desencadenar en problemas mayores si no los soluciona a tiempo.
Por política organizacional estableció que los vendedores cada 10 días debían visitar a los clientes con el objeto de recoger devoluciones; tomarles nuevos pedidos; escuchar sugerencias; atender quejas y reclamos; cobrarles o simplemente conversar con ellos y demostrarles la importancia que significan para la empresa.
En un sondeo que hizo de unos cuantos clientes detectó que los vendedores no estaban cumpliendo con esa política lo que ha ocasionado el descontento de algunos de ellos pero quizás la más importante consecuencia ha sido el crecimiento de la cuentas por cobrar. La política de la empresa en cuanto al crédito es 30 días fecha factura y en un rápido sondeo ha encontrado facturas con más de 60 días de vencidas.
Por tal razón le ha solicitado a Pura Fiesta Cancelado, directora de ventas, que estructure un plan para que los vendedores tengan una herramienta para cumplir a cabalidad esta política y la visita a clientes se cumpla sin mas demoras; por otra parte necesita análisis de las cuentas por cobrar que incluya uno por vencimientos con su gráfico respectivo que quiere presentarle a sus socios sobre la situación, pues teme lo peor.
Cuando Pura se sienta frente a su computador encuentra la información incompleta, por lo menos coherente, porque está en varias bases de datos y tiene que construir otras bases de acuerdo a sus requerimientos en ese momento para los trabajos (MBA01-AYUDA).
Para Augusto Cienfuegos, un poco más tranquilo después de esas directrices para Pura Fiesta Cancelado, ese fin de semana, era sin embargo a pesar de todo, uno de los más tranquilos que había tenido desde hace mucho tiempo, pues la semana anterior se había completado la encuesta del Servicio al Cliente indispensable para los lineamientos estratégicos de la organización. Ese sábado por la noche estando en cine viendo la película “Los Tres Mosqueteros”, pensaba que en ese momento sus colaboradores estaban tabulando toda la información y estaba seguro que el nivel del Servicio al Cliente que el año pasado había sido del 95% lo iba a conservar y que quizás lo iba a superar a pesar de que los vendedores no estaban visitando a los clientes de acuerdo a las políticas de su organización.
Terminó de ver la película y se fue tranquilo a su casa para acostarse temprano, porque el domingo siguiente iba a viajar al Lago Calima con toda su familia y quería estar muy descansado para el viaje que le esperaba.
El día lunes llegó a las oficinas y lo primero que pidió fueron los resultados de la tabulación de la encuesta. Cuando la vio casi le da un infarto, pues el nivel de Servicio en vez de lo que esperaba estaba en un 83%. Inmediatamente llamó a todos sus colaboradores y les informó de las malas noticias y de la necesidad de que empezaran a “botar corriente” para determinar exactamente que era lo que estaba pasando. Recurrió al esquema de cómo solucionar problemas a través de la “Ruta de la Calidad (Espina de Pescado)”, que había aprendido cuando estudiaba en la Universidad Icesi: el problema realmente existía, el nivel de Servicio había bajado dramáticamente y tenía que establecer claramente que era lo que había pasado. Los asistentes expresaron diferentes opiniones sobre cual podría ser la causa real y primaria del problema, pero al final los únicos que pudieron presentar hechos y datos sobre lo que estaban afirmando fueron Camilo Siempre Listo, Gerente de Producción y Augusto Siempre Tiempo, Jefe de Bodega.
A Camilo Siempre listo, como gerente de producción lo habían estado llamando varios clientes quejándose de que la pintura ref. 12510 estaba presentando niveles de concentración de aluminio por encima o por debajo de los niveles permitidos a esa clase de pintura para que diera un perfecto acabado. La queja de los clientes se basaba en que después de que la aplicaban, en algunos casos empezaba a desprenderse y en otros tenían que aplicar varias capas para que diera un buen acabado.
La pintura 12510 es una pintura especial que se utiliza en el recubrimiento de tubería de Aire Acondicionado (AA) al aire libre ya que presenta una fuerte resistencia a los rayos del sol y ayuda a conservar la temperatura del aire o del agua que se utiliza en esos sistemas. Para que cumpla su función la concentración de aluminio debe estar entre un 60% y un 70%. Concentraciones por arriba o por debajo de este rango o afectan su rendimiento o pierden su función protectora.
El problema es grande porque según Camilo hay en el almacén cerca de 10.000 galones en envases de galón listos para atender la demanda de los clientes y no sabe de qué tamaño es el problema
Camilo decide examinar una muestra de 1000 tarros de un galón de la bodega para medir la concentración de aluminio y determinar estadísticamente que cantidad de galones están presentando este problema.
Camilo comisiona a los inspectores de calidad para que tomen muestras y establezcan en el laboratorio la concentración de esos 1000 tarros. Después de tomar las concentraciones los inspectores las transcribieron en una hoja de Excel y se la entregaron a Camilo para que se hagan los cálculos estadísticos respectivos (MBA02-LA ESMERALDA).
Por otra parte de todas maneras Camilo debe hacer el plan de producción independiente de los análisis que hagan los inspectores de calidad.
La pintura 12510 es el producto estrella de la compañía y no hay en el mercado un producto similar, razón por la cual tiene una gran demanda. Ventas cree que puede vender todo lo que produzca, pero hay pedidos también de las otras referencias. El aluminio que tiene esta pintura es también compartido por otros productos que tiene la empresa y que también debe fabricar. Los datos de que dispone sobre las listas de materiales son los que se detallan al final.
Por otra parte a Augusto Siempre Tiempo, jefe de Despachos, manifiesta que los clientes se han estado quejando que los pedidos les llegan muy atrasados y en algunos casos se han demorado hasta siete días. Ante esta queja reiterada le solicita a los despachadores examinar al menos 500 guías de despacho para determinar exactamente cuál es la magnitud del problema tomando la diferencia en días entre la fecha de recibo por el cliente y la fecha de despacho por parte de la bodega.
Augusto Cienfuegos, el dueño, está muy asustado y también le pide a Pura Fiesta Cancelado le haga cálculos sobre el punto de equilibrio de todas las referencias de pinturas que maneja la organización.
Todo el trabajo a realizar en Pinturas La Esmeralda se detalla a continuación
1. Ayúdele a Pura Fiesta Cancelado a diseñar primero bases de datos coherentes y completas con la información que tiene a mano (MBA01-AYUDA); posteriormente, una aplicación para control y programación de visitas a clientes; y por último el análisis por vencimientos de las cuentas por cobrar y su gráfico correspondiente. Quizás aquí las funciones condicionales les serán muy útiles.
2. Utilice las opciones de Estadística Descriptiva y de elaboración de Histogramas de frecuencia del Excel para el análisis de los 1000 tarros de pintura 12510 y las 500 guías de despacho, determinando si los clientes tienen la razón en su inconformidad; los datos están en archivo (MBA02-LA ESMERALDA)
3. Programe la próxima producción de pintura utilizando la opción del Solver del Excel. Debe maximizar la producción atendiendo la demanda y aprovechando al máximo las existencias de materias primas que tiene. (LA ESMERALDA PRODUCCIÓN).
4. Establezca el punto de equilibrio de todas las referencias de pintura de acuerdo al esquema de costos que se detalla en el archivo (LA ESMERALDA COSTOS) y haga simulaciones utilizando las opciones de Excel Buscar Objetivo y Solver.
TABLAS
A continuación esquema del cálculo del punto de equilibrio y una muestra de los listados correspondientes a la concentración de aluminio de los 1000m tarros de la pintura 12510 y el listado de las 500 guias de transporte con el tiempo de entrega para cada uno de ellas y la estructura de costos existente.
LISTA DE MATERIALES
Por otra parte, Camilo Siemprelisto lo han autorizado a utilizar tres transportadoras adicionales en vista de los problemas que ha venido presentando Coordinadora Mercantil y debe organizar los despachos a los principales clientes de la organización de tal manera que minimice los costos. Las transportadoras tienen un costo determinado por el número de galones que se envíen a los diferentes destinos. En vista de los problemas que se han venido presentando con la pintura 12510 hubo necesidad de ordenar un producción extra en la planta y ahora dispone de todas las unidades que están demandando los clientes. Quiere aprovechar esta oportunidad y planea hacer los despachos utilizando varias transportadoras para de una vez medir la eficiencia en el tiempo de entrega de la mercancía minimizando los costos tal como lo ha pedido la gerencia de la organización. Los clientes han manifestado que aunque tienen en este momento una demanda determinada, no importaría si les despachan más mercancía porque debido al problema presentado por la 12510 hay escasez y los clientes están demandando mucho ya que no hay en el mercado un producto sustituto de esa pintura. El problema se resume en la siguientes tablas.
(En el Moodle de la Icesi se pueden bajar todos los archivos:
MBA01-AYUDA
MBA02-LA ESMERALDA
LA ESMERALDA PRODUCCIÓN
LA ESMERALDA COSTOS
LA ESMERALDA DESPACHOS
Es un verdadero reto para usted, que tenga muchos éxitos, demuéstrele a Augusto sus conocimientos de Excel que adquirió en la universidad.
2012-01 – PARA RECORDAR
Posted in: General by Edgar Sarria Campo on febrero 16, 2011
GERENCIA DE CALIDAD 2012-01
1. Las quejas y reclamos son la mejor oportunidad que tiene una empresa para mejorar sus productos y servicios.
2. La calidad debe ser parte del Plan estratégico de una organización. Esto nos ayuda a que todos se apropien de ella y la consideren compromiso de todos.
3.Es más barato conservar o mantener un cliente que conseguir uno nuevo.
4. No podemos tomar decisiones sin suficiente información. Pero de nada me sirve tener suficiente información si no sabemos manipularla.
5. En todo nuestro desempeño tanto como personas como funcionarios de una organización debemos tener siempre presente el ciclo Deming: Planear, Hacer, Verificar y Actuar.
GERENCIA DE PROYECTOS 2012-01
1. La principal cantera de proyectos en las organizaciones es su proceso de planeación estratégica o cualquiera otra herramienta de gestión que use la organización.
2. La meta del proyecto al igual que sus objetivos deben tener como característica el que sean realistas, específicos, medibles, consensuales con un marco de tiempo y un marco de costo.
3. Al tener la meta y los objetivos estas características me permite establecer indicadores.
4. Los principales atributos de un proyecto son sus especificaciones de calidad, costo y tiempo y se deben establecer diferentes puntos de control para su medición: real versus presupuestado.
5. Escuche a las personas: todos tiene algo que decir.
6. Evalúe el riesgo de su proyecto
ESTANISLAO ZULETA
Posted in: General by Edgar Sarria Campo on febrero 16, 2010
El 17 de febrero de este año de 2010 se cumplen 20 años de la muerte de Estanislao Zuleta insigne escritor, filósofo y pedagogo colombiano. Profesor emérito de la Universidad del Valle. Uno de sus escritos más conocidos es El Elogio de la Dificultad que transcribimos a continuación.
Elogio de la dificultad
Estanislao Zuleta
La pobreza y la impotencia de la imaginación nunca se manifiestan de una manera tan clara como cuando se trata de imaginar la felicidad. Entonces comenzamos a inventar paraísos, islas afortunadas, países de cucaña. Una vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte. Y, por tanto, también sin carencias y sin deseo: un océano de mermelada sagrada, una eternidad de aburrición. Metas afortunadamente inalcanzables, paraísos afortunadamente inexistentes.
Todas estas fantasías serían inocentes e inocuas, sino fuera porque constituyen el modelo de nuestros anhelos en la vida práctica.
Aquí mismo en los proyectos de la existencia cotidiana, más acá del reino de las mentiras eternas, introducimos también el ideal tonto de la seguridad garantizada; de las reconciliaciones totales; de las soluciones definitivas.
Puede decirse que nuestro problema no consiste solamente ni principalmente en que no seamos capaces de conquistar lo que nos proponemos, sino en aquello que nos proponemos: que nuestra desgracia no está tanto en la frustración de nuestros deseos, como en la forma misma de desear. Deseamos mal.
En lugar de desear una relación humana inquietante, compleja y perdible, que estimule nuestra capacidad de luchar y nos obligue a cambiar, deseamos un idilio sin sombras y sin peligros, un nido de amor, y por lo tanto, en última instancia un retorno al huevo. En vez de desear una sociedad en la que sea realizable y necesario trabajar arduamente para hacer efectivas nuestras posibilidades, deseamos un mundo de satisfacción, una monstruosa sala-cuna de abundancia pasivamente recibida.
En lugar de desear una filosofía llena de incógnitas y preguntas abiertas, queremos poseer una doctrina global, capaz de dar cuenta de todo, revelada por espíritus que nunca han existido o por caudillos que desgraciadamente sí han existido.
Adán y sobre todo Eva, tienen el mérito original de habernos liberado del paraíso, nuestro pecado es que anhelamos regresar a él.
Desconfiemos de las mañanas radiantes en las que se inicia un reino milenario. Son muy conocidos en la historia, desde la Antigüedad hasta hoy, los horrores a los que pueden y suelen entregarse los partidos provistos de una verdad y de una meta absolutas, las iglesias cuyos miembros han sido alcanzados por la gracia – por la desgracia – de alguna revelación. El estudio de la vida social y de la vida personal nos enseña cuán próximos se encuentran una de otro la idealización y el terror. La idealización del fin, de la meta y el terror de los medios que procurarán su conquista. Quienes de esta manera tratan de someter la realidad al ideal, entran inevitablemente en una concepción paranoide de la verdad; en un sistema de pensamiento tal, que los que se atreverían a objetar algo quedan inmediatamente sometidos a la interpretación totalitaria: sus argumentos, no son argumentos, sino solamente síntomas de una naturaleza dañada o bien máscaras de malignos propósitos.
En lugar de discutir un razonamiento se le reduce a un juicio de pertenencia al otro – y el otro es, en este sistema, sinónimo de enemigo –, o se procede a un juicio de intenciones. Y este sistema se desarrolla peligrosamente hasta el punto en que ya no solamente rechaza toda oposición, sino también toda diferencia: el que no está conmigo, está contra mí, y el que no está completamente conmigo, no está conmigo. Así como hay, según Kant, un verdadero abismo de la acción, que consiste en la exigencia de una entrega total a la “causa” absoluta y concibe toda duda y toda crítica como traición o como agresión.
Ahora sabemos, por una amarga experiencia, que este abismo de la acción, con sus guerras santas y sus orgías de fraternidad no es una característica exclusiva de ciertas épocas del pasado o de civilizaciones atrasadas en el desarrollo científico y técnico; que puede funcionar muy bien y desplegar todos sus efectos sin abolir una gran capacidad de inventiva y una eficacia macabra. Sabemos que ningún origen filosóficamente elevado o supuestamente divino, inmuniza a una doctrina contra el riesgo de caer en la interpretación propia de la lógica paranoide que afirma un discurso particular –todos lo son– como la designación misma de la realidad y los otros como ceguera o mentira.
El atractivo terrible que poseen las formaciones colectivas que se embriagan con la promesa de una comunidad humana no problemática, basada en una palabra infalible, consiste en que suprimen la indecisión y la duda, la necesidad de pensar por sí mismo, otorgan a sus miembros una identidad exaltada por la participación, separan un interior bueno –el grupo– y un exterior amenazador. Así como se ahorra sin duda la angustia, se distribuye mágicamente la ambivalencia en un amor por lo propio y un odio por lo extraño y se produce la más grande simplificación de la vida, la más espantosa facilidad. Y cuando digo aquí facilidad, no ignoro ni olvido que precisamente este tipo de formaciones colectivas, se caracterizan por una inaudita capacidad de entrega y sacrificios; que sus miembros aceptan y desean el heroísmo, cuando no aspiran a la palma del martirio. Facilidad, sin embargo, porque lo que el hombre teme por encima de todo no es la muerte y el sufrimiento, en los que tantas veces se refugia, sino la angustia que genera la necesidad de ponerse en cuestión, de combinar el entusiasmo y la crítica, el amor y el respeto.
Un síntoma inequívoco de la dominación de las ideologías proféticas y de los grupos que las generan o que someten a su lógica doctrinas que les fueron extrañas en su origen, es el descrédito en que cae el concepto de respeto.
No se quiere saber nada del respeto, ni de la reciprocidad, ni de la vigencia de normas universales. Estos valores aparecen más bien como males menores propios de un resignado escepticismo, como signos de que se ha abdicado a las más caras esperanzas. Porque el respeto y las normas sólo adquieren vigencia allí donde el amor, el entusiasmo, la entrega total a la gran misión, ya no pueden aspirar a determinar las relaciones humanas. Y como el respeto es siempre el respeto a la diferencia, sólo puede afirmarse allí donde ya no se cree que la diferencia pueda disolverse en una comunidad exaltada, transparente y espontánea, o en una fusión amorosa. No se puede respetar el pensamiento del otro, tomarlo seriamente en consideración, someterlo a sus consecuencias, ejercer sobre él una critica, válida también en principio para el pensamiento propio, cuando se habla desde la verdad misma, cuando creemos que la verdad habla por nuestra boca; porque entonces el pensamiento del otro sólo puede ser error o mala fe; y el hecho mismo de su diferencia con nuestra verdad es prueba contundente de su falsedad, sin que se requiera ninguna otra. Nuestro saber es el mapa de la realidad y toda línea que se separe de él sólo puede ser imaginaria o algo peor: voluntariamente torcida por inconfesables intereses. Desde la concepción apocalíptica de la historia las normas y las leyes de cualquier tipo, son vistas como algo demasiado abstracto y mezquino frente a la gran tarea de realizar el ideal y de encarnar la promesa; y por lo tanto sólo se reclaman y se valoran cuando ya no se cree en la misión incondicionada.
Pero lo que ocurre cuando sobreviene la gran desidealización no es generalmente que se aprenda a valorar positivamente lo que tan alegremente se había desechado, estimado sólo negativamente; lo que se produce entonces, casi siempre, es una verdadera ola de pesimismo, escepticismo y realismo cínico. Se olvida entonces que la crítica a una sociedad injusta, basada en la explotación y en la dominación de clase, era fundamentalmente correcta y que el combate por una organización social racional e igualitaria sigue siendo necesario y urgente. A la desidealización sucede el arribismo individualista que además piensa que ha superado toda moral por el sólo hecho de que ha abandonado toda esperanza de una vida cualitativamente superior.
Lo más difícil, lo más importante. Lo más necesario, lo que a todos modos hay que intentar, es conservar la voluntad de luchar por una sociedad diferente sin caer en la interpretación paranoide de la lucha. Lo difícil, pero también lo esencial es valorar positivamente el respeto y la diferencia, no como un mal menor y un hecho inevitable, sino como lo que enriquece la vida e impulsa la creación y el pensamiento, como aquello sin lo cual una imaginaria comunidad de los justos cantaría el eterno hosanna del aburrimiento satisfecho. Hay que poner un gran signo de interrogación sobre el valor de lo fácil; no solamente sobre sus consecuencias, sino sobre la cosa misma, sobre la predilección por todo aquello que no exige de nosotros ninguna superación, ni nos pone en cuestión, ni nos obliga a desplegar nuestras posibilidades.
Hay que observar con cuánta desgraciada frecuencia nos otorgamos a nosotros mismos, en la vida personal y colectiva, la triste facilidad de ejercer lo que llamaré una no reciprocidad lógica: Es decir, el empleo de un método explicativo completamente diferente cuando se trata de dar cuenta de los problemas, los fracasaos y los errores propios y los del otro cuando es adversario o cuando disputamos con él. En el caso del otro aplicamos el esencialismo: lo que ha hecho, lo que le ha pasado es una manifestación de su ser más profundo; en nuestro caso aplicamos el circunstancialismo, de manera que aún los mismos fenómenos se explican por las circunstancias adversas, por alguna desgraciada coyuntura. Él es así; yo me vi obligado. Él cosechó lo que había sembrado; yo no pude evitar este resultado. El discurso del otro no es más que de su neurosis, de sus intereses egoístas; el mío es una simple constatación de los hechos y una deducción lógica de sus consecuencias. Preferiríamos que nuestra causa se juzgue por los propósitos y la adversaria por los resultados.
Y cuando de este modo nos empeñamos en ejercer esa no reciprocidad lógica que es siempre una doble falsificación, no sólo irrespetamos al otro, sino también a nosotros mismos, puesto que nos negamos a pensar efectivamente el proceso que estamos viviendo.
La difícil tarea de aplicar un mismo método explicativo y crítico a nuestra posición y a la opuesta no significa desde luego que consideremos equivalentes las doctrinas, las metas y los intereses de las personas, los partidos, las clases y las naciones en conflicto. Significa por el contrario que tenemos suficiente confianza en la superioridad de la causa que defendemos, como para estar seguros de que no necesita, ni le conviene esa doble falsificación con la cual, en verdad, podría defenderse cualquier cosa.
En el carnaval de miseria y derroche propios del capitalismo tardío se oye a la vez lejana y urgente la voz de Goethe y Marx que nos convocaron a un trabajo creador, difícil, capaz de situar al individuo concreto a la altura de las conquistas de la humanidad.
Dostoievski nos enseño a mirar hasta donde van las tentaciones de tener una fácil relación interhumana: van sólo en el sentido de buscar el poder, ya que si no se puede lograr una amistad respetuosa en una empresa común se produce lo que Bahro llama intereses compensatorios: la búsqueda de amos, el deseo de ser vasallos, el anhelo de encontrar a alguien que nos libere de una vez por todas del cuidado de que nuestra vida tenga un sentido. Dostoievski entendió, hace más de un siglo, que la dificultad de nuestra liberación procede de nuestro amor a las cadenas. Amamos las cadenas, los amos, las seguridades porque nos evitan la angustia de la razón.
Pero en medio del pesimismo de nuestra época se sigue desarrollando el pensamiento histórico, el psicoanálisis, la antropología, el marxismo, el arte y la literatura. En medio del pesimismo de nuestra época surge la lucha de los proletarios que ya saben que un trabajo insensato no se paga con nada, ni con automóviles ni con televisores; surge la rebelión magnífica de las mujeres que no aceptan una situación de inferioridad a cambio de halagos y protecciones; surge la insurrección desesperada de los jóvenes que no pueden aceptar el destino que se les ha fabricado.
Este enfoque nuevo nos permite decir como Fausto:
“También esta noche, tierra, permaneciste firme.
Y ahora renaces de nuevo a mi alrededor.
Y alientas otra vez en mi la aspiración de luchar sin descanso por una altísima existencia”.
CONCÉNTRATE EN LAS SOLUCIONES, NO EN LOS PROBLEMAS.
Posted in: General by Edgar Sarria Campo on enero 29, 2010
PROBLEMAS
Problema No 1
Cuando la NASA comenzó con el lanzamiento de astronautas al espacio, descubrieron que los bolígrafos no funcionarían sin gravedad (o con gravedad cero), pues la tinta no bajaría hasta la superficie en que se deseara escribir.
Solución A): Resolver este problema, les llevó 6 años y 12 millones de dólares. Desarrollaron un bolígrafo que funcionaba: bajo gravedad cero, al revés, debajo del agua, prácticamente en cualquier superficie incluyendo cristal y en un rango de temperaturas que iban desde abajo del punto de congelación hasta superar los 300 grados centígrados.
Solución B): ¿Y qué hicieron los rusos? ¡Los rusos utilizaron un lápiz!.
Problema No 2
Uno de los más memorables casos de estudio de la gestión japonesa fue el caso de la caja de jabón vacía, que ocurrió en una de las más grandes empresas de cosmética de Japón. La compañía recibió la queja de un consumidor que compró una caja de jabón y estaba vacía…. Inmediatamente las autoridades aislaron el problema a la cadena de montaje, que transportaba todas las cajas empaquetadas de jabón al departamento de reparto. Por alguna razón, una caja de jabón pasó vacía por la cadena de montaje. Los altos cargos pidieron a sus ingenieros que encontraran una buena y rápida solución del problema.
Solución A): De inmediato, los ingenieros se lanzaron a su labor para idear una máquina de rayos X con monitores de alta resolución manejados por dos personas y así vigilar todas las cajas de jabón que pasaran por la línea para asegurarse de que no fueran vacías. Sin duda, trabajaron duro y rápido.
Solución B): Cuando a un empleado común en una empresa pequeña se le planteó el mismo problema, no entró en complicaciones de rayos X, robots, equipos informáticos o complicados; en lugar de eso planteó otra solución: Compró un potente ventilador industrial y lo apuntó hacia la cadena de montaje. Encendió el ventilador, y mientras cada caja pasaba por el ventilador, las que estaban vacías simplemente salían volando de la línea de producción.
Problema No 3
Un magnate hotelero viajo a una ciudad Hindú por segunda vez a un año de distancia de su primer viaje, al llegar al mostrador de un hotel inferior en estrellas a los de su cadena, el empleado le sonríe y lo saluda diciéndole: Bienvenido nuevamente señor, que bueno verlo de vuelta en nuestro hotel; sorprendido en gran manera ya que a pesar de ser una persona tan importante, le gusta el anonimato y difícilmente el empleado tendría tan buena memoria para saber que estuvo allí un año antes, quiso imponer el mismo sistema en su cadena de hoteles ya que ese simple gesto lo hizo sentir muy bien. A su regreso inmediatamente puso a trabajar en este asunto a sus empleados para encontrar una solución a su petición.
Solución A): La solución fue buscar el mejor software con reconocimiento de rostros, base de datos, cámaras especiales, tiempo de respuesta en micro segundos, capacitación a empleados, etc. Etc. Con un costo aproximado de 2.5 millones de dólares.
Solución B): El magnate prefirió viajar nuevamente y sobornar al empleado de aquel hotel para que revelara la tecnología que aplican. El empleado no acepto soborno alguno, sino que humildemente comento al magnate como lo hacían, el dijo: “mire señor, tenemos un arreglo con los taxistas que lo trajeron hasta acá, ellos le preguntan si ya se ha hospedado en el hotel al cual lo está trayendo, y si es afirmativo, entonces cuando el deja su equipaje aquí en el mostrador, nos hace una señal, y así se gana un dólar”.
Moraleja:
¡No compliques tu trabajo!..Concibe la solución más simple al problema..!. Aprende a centrarte en las soluciones…! No en los problemas!
Discurso de grado pronunciado en febrero 21 de 2009 en la Icesi por el Dr. Manuel José Cepeda Espinosa, exmagistrado de la Corte Constitucional.
Posted in: General by Edgar Sarria Campo on enero 15, 2010
Agradezco al Señor Rector, y a las directivas del ICESI por haberme dado la oportunidad de compartir con los graduandos de esta prestigiosa universidad algunas ideas sobre algo que les sonará extraño: las causas justas y los legados éticos, tema al cual me gusta referirme cuando me encuentro con estudiantes de mi universidad, los Andes.
Antes de entrar en materia, felicito a sus progenitores, en especial a cada una de las madres. Les aseguro que están más contentos que ustedes. Este evento es fruto del esfuerzo acadé-mico de los graduandos, pero también de los sacrificios y aportes de sus padres, quienes desde que los matricularon en el jardín infantil sabían que ese era el primer paso para llegar hasta aquí. Sin fatiga ni descanso, con la paciencia tranquila y firme que nace de la espe-ranza, los acompañaron a lo largo de una jornada cuya culminación hoy nos hemos congre-gado a celebrar. Graduandos, aplaudamos a sus seres más queridos.
En cuanto a ustedes, exalto sus méritos como estudiantes y su determinación de no desaprovechar el privilegio de acceder a la universidad, en particular a una de alta reputación académica como el ICESI. Cuando ustedes nacieron solo el 4.4% de los colombianos tenía educación superior. Según el último censo, ese privilegio lo tiene ahora el doble, en términos porcentuales.
Recuerdo esto porque los caprichos del azar impusieron que en mis tareas como magistrado, una líder desplazada, que había logrado tras esfuerzos sobrehumanos que sus dos hijos sacaran el bachillerato pero no conseguía crédito para financiarles la universidad, me preguntara si como juez no me parecía injusta su situación. La pregunta me siguió rondando. Así que en homenaje a esa madre anónima les planteo este predicamento, no jurídico, sino ético.
¿Será injusto que sean ustedes los que hoy obtienen un grado universitario mientras en Colombia muchas personas a pesar de sus esfuerzos nunca accederán a la universidad?
Les hago esta pregunta, no para desconocer sus méritos, sino para animarlos a reflexionar sobre cada uno de los pasos importantes que darán a lo largo de su ciclo vital. Las generaciones que los antecedieron pudieron despreocuparse de lo que aconsejaba Sócrates, cuando advertía que “la vida no examinada no vale la pena ser vivida”. Pero ustedes no pueden darse ese lujo. Por una sencilla razón: ustedes pertenecen a lo que podríamos llamar la generación de la lucidez, es decir, la generación que más allá de las fronteras tradicionales sabrá ver, tendrá que ver, hacia donde se dirige la humanidad y probablemente incidirá en un cambio de ruta, para evitar los males que están a la vuelta de la esquina o ya se nos vinieron encima. Son muchos y muy variados, pero les menciono sólo cinco.
Empiezo por el que puede volverse una catástrofe global: el cambio climático. La amenaza es tan grave e inminente que hasta Hollywood decidió tomar cartas en el asunto y premiar con un Oscar el documental sobre el tema: “Una verdad incómoda”. Simultáneamente, prestigiosos economistas británicos y expertos de Naciones Unidas habían advertido sobre la urgencia de encontrar la vía del crecimiento económico verde. Por eso, hace dos años, muchos Jefes de Estado reunidos en París firmaron un extraño documento intitulado “Llamamiento a los ciudadanos de la tierra”, en el cual les piden auxilio a ustedes, inescapablemente, ciudadanos del planeta tierra. Estos líderes reconocen que “hoy sabemos que la humanidad está destruyendo, a una velocidad aterradora, los recursos y equilibrios que han permitido su desarrollo y que determinan su futuro… Estamos tomando conciencia de que… la supervivencia de toda la humanidad está en peligro”. Luego, agachan inusualmente la cabeza y confiesan lo siguiente: “Hoy, ha llegado el momento de la lucidez. De reconocer que hemos llegado al límite de lo irreversible, de lo irreparable”. Como quien dice, apague y vámonos. Pero ¿para dónde?
En lo que a mí respecta, probablemente ya no estaré por aquí. En cambio, en 50 años, ustedes sí estarán, y muy bien acompañados. Registremos este dato, uno de los tantos que muestra eso que los jefes de estado y de gobierno llamaron “velocidad aterradora”. En 1945, o sea, cien mil años después de que el homo sapiens salió de la sabana africana, éramos 2.300 millones de humanos. Tan solo 60 años después, en 2005, la humanidad llegó a seis mil cuatrocientos millones de personas. Los esfuerzos por reducir las tasas de natalidad han servido, pero las proyecciones actuales indican que en el año 2050 ustedes estarán acompañados por nueve mil doscientos millones de coterráneos, contribuyendo a calentar excesivamente el planeta al consumir energía contaminante de CO2. Cada día nacen 200000 bebés en la tierra.
Estimativos conservadores advierten que si continuamos como vamos se derretirá buena parte de Groenlandia y de los dos polos, el nivel de los océanos pude subir hasta 6 metros y veremos cerca de 100 millones de nuevos desplazados, los ambientales, en todos los continentes. Ayer las proyecciones sobre el nivel de los océanos aumentaron hasta 11.5 metros!
Por fortuna, uno de los principales responsables con China de esta situación alarmante, es decir, los Estados Unidos, decidió empezar a rectificar el rumbo. Su Agencia de Protección Ambiental, la EPA, anunció el pasado miércoles que va a regular por primera vez las emisiones de dióxido de carbono y otros gases con efecto invernadero. Así lo había ordenado la Corte Suprema de Justicia norteamericana hace dos años, pero el ejecutivo desatendió la orden. Ahora el presidente Obama dispuso cumplirla rápidamente. Es una buena noticia que le dará impulso a la ronda de la ONU sobre cambio climático que se llevará a cabo en diciembre de 2009 en Copenague.
Otro motivo de profunda incertidumbre y sufrimiento planetario – descrito con lucidez por el Señor Rector – es la crisis actual, con un nuevo episodio escalofriante cada mes. Los medios de comunicación la han presentado como una crisis financiera que se extendió a toda la economía. Un Ministro británico dijo hace dos semanas que es más grave que la de los años 30 del siglo pasado. Pero ¿no será acaso una crisis con otras dimensiones? Ya se reconoce que es también una crisis del modelo regulatorio: falta de regulación, poca regulación, mala regulación o, lo que es peor, nadie sabe cuál es la regulación que ahora se necesita. Por ejemplo, se empieza a hablar de la necesidad de un regulador a nivel mundial de los mercados financieros dentro de la nueva arquitectura institucional global que el presidente de Francia Nicolás Sarkozy propone diseñar. Al respecto, el jueves pasado el primer ministro británico Gordon Brown dijo con escepticismo que no veía ninguna posibilidad de crear un nuevo cargo que se llame Regulador Financiero Global. Mientras se resuelve semejante desacuerdo, en Estado Unidos el presidente Obama decidió elevar el status de un cargo rutinario, el de Jefe de Regulaciones, y nombrar ahí a un famoso constitucionalista de la Universidad de Chicago, Cass Sunstein, el cual dicho sea de paso admira el desempeño de la Corte Constitucional de Colombia. Hablan los líderes, pero son los ciudadanos los que tiene ante sí el desafío mayor, al ver que los líderes anuncian cada mes un nuevo plan de rescate y, sin embargo, la nave no sale a flote. Los ciudadanos de la tierra se preguntan si lo que les tocó presenciar es una crisis de mayor calado: una crisis del conocimiento. Es que a veces parece que nadie sabe cuáles son las medidas idóneas y efectivas para hacerle frente a este descalabro económico. Los alemanes lo entendieron así. Por eso, el pasado 10 de febrero la prensa informó que el ministro de hacienda de Alemania, un veterano de 64 años, renunció, y en su reemplazo fue nombrado un economista de 34 años. Un joven, con ideas frescas. ¡A ver que se le ocurre!
La ascendencia de un joven economista alemán contrasta con la caída de muchas vacas sagradas. Las de Wall Street han salido pidiendo escusas o huyendo. Y en Europa, se ha anunciado el fin del secreto bancario suizo, el cual tiene raíces en el Medioevo. El anuncio le correspondió hacerlo al principal banco suizo, la UBS. Este banco aceptó divulgar las cuentas de norteamericanos que estaban evadiendo impuestos ocultando su dinero en suiza y reconoció que era cómplice de la defraudación del fisco norteamericano, por lo cual pagará una multa de 780 millones de dólares. Se estima que personas prestantes de Estados Unidos escondieron 20 billones en la UBS en los últimos 5 años. ¡Qué cifra! Pero no es tanto: la UBS perdió 50 billones de dólares en la crisis financiera de los créditos inmobiliarios y recibió dentro del plan de rescate del gobierno Suizo 60 billones, en octubre del año pasado.
Esta es la otra dimensión de la crisis, la dimensión ética: las grandes estafas financieras, los engaños, los fraudes, la supervisión superflua, las multas irrisorias, el archivo de las denuncias. Es lo que algunos llaman la crisis moral del capitalismo. Es gravísimo, pero sería un error seguir el ejemplo de unos activistas franceses que crearon el así llamado “partido anticapitalista”. Por ahí no es la cosa.
He mencionado dos gravísimos problemas globales que son visibles. Ahora me referiré a tres que no son tan visibles: la desaparición de lenguas, las tragedias humanitarias y el hambre. ¿Cómo responderían este examen sorpresa?
Primero, una pregunta inusitada: ¿Cuántas lenguas están en peligro y por ende cuántas culturas se desvanecerán con su desaparición? Del total de 6912 lenguas identificadas por la UNESCO, 2511 están en peligro de desaparecer. La amenaza no es el inglés, sino los idiomas regionales dominantes, según un informe publicado este 19 de febrero. En Colombia 15 etnias están en peligro de extinción, principalmente por la barbarie de las FARC y el ELN.
Segunda pregunta, aparentemente “light”: ¿Qué famoso actor de cine estuvo la semana anterior en Sudan, para que el mundo viera la pavorosa condición de los desplazados en la frontera con Chad quienes huyen del genocidio que los persigue? Es que ante la invisibilidad de ciertos dramas, estrellas de cine regalan su tiempo a la ONU para que los televidentes, al mirarlas, también vean lo que está pasando: Angelina Jolie trabaja por los desplazados; George Clooney lo hace contra el genocidio. Fue él quien la semana pasada estuvo en Sudan, pero el tema es tan sensible que le quitaron la protección y ningún camarógrafo apareció. Nadie lo vio en directo por televisión. Eso generó un mini escándalo, suficiente para que ustedes lo vean ahora en You Tube y para que el presidente Obama le diera una cita para discutir cómo se puede resolver esa crisis humanitaria. Además, la Corte Penal Internacional ya está considerando si ordena la detención del presidente de Sudan. Otra buena noticia es que en Cambodia se inició el juicio, respaldado por la ONU, por el genocidio de por lo menos 1,5 millones de camboyanos cometido por los jemeres rojos liderados por Pol Pot. Uno de los juzgados dijo que había torturado 15.000 personas solo porque “quería ser un buen comunista”.
Tercera pregunta, vital: ¿Qué porcentaje de los alimentos producidos en el mundo es botado? El 50%, porque no cumplen con ciertos elevados estándares de calidad, según un informe reciente del organismo especializado de la ONU. Además, muchos de los no botados se pierden. En Gran Bretaña, por ejemplo, la tercera parte de los alimentos comprados no son consumidos sino desechados.
Les hablo sobre temas que les conciernen a ustedes, ciudadanos del mundo. Ustedes, además de ser parte de esta nueva generación de ciudadanos de la tierra, son colombianos, ciudadanos de un país que va de crisis en crisis, de sobresalto en sobresalto y que tiene, en su pasivo, demasiados errores en esta insensata carrera de destrucción. Los vergonzosos “records” colombianos tocan diversos ámbitos, no solo ecológicos, éticos, sociales, culturales y humanitarios. Como son bien conocidos, no los voy a mencionar.
Prefiero resaltar la otra cara de la moneda: aquí estamos celebrando su grado, con optimismo. Un optimismo basado, no en las ilusiones, sino en los resultados alcanzados en razón de pequeños o grandes esfuerzos. Así se ha construido Colombia. Es el hábito de superar obstáculos que parecerían inamovibles, es la costumbre de resistir tragedias inimaginables, es la manía de “echar pa’lante” cuando las casandras advierten que vamos hacia el abismo, es la capacidad de volver cada crisis una oportunidad, lo que hace de los colombianos un pueblo sobreviviente, y, además, sorprendentemente feliz. Así lo han medido encuestas elaboradas en el marco del Sondeo Mundial de Valores, para extrañeza de los expertos extranjeros que solo ven en su televisión el impulso destructivo de una pequeñísima minoría de colombianos.
Algunos de esos expertos piensan que somos locos o bobos por vivir tan felices mientras se derrumba la casa. Deberían repasar a Nietzsche que recomendaba para ser feliz “vivir peligrosamente”. En realidad, quienes organizaron este sondeo mundial de valores, en especial el profesor Ronald Inglehart de la Universidad de Michigan, subrayan que existe una correlación casi perfecta entre la felicidad de un pueblo y la realización de elecciones periódicas durante más de un siglo. Dejo a los expertos en estadística criticar los asuntos técnicos de esa extraña correlación. Me limito a resaltar que una de las fortalezas de Colombia está precisamente en sus instituciones centenarias, en esas reglas de juego fundamentales que mal que bien han permitido que resolvamos en paz muchos desacuerdos, mientras unos pocos se empeñan en insistir en las vías violentas.
Dentro de esas fortalezas institucionales que ayudan a explicar por qué Colombia ha resistido tantos problemas, se encuentra la administración de justicia, a la cual pertenecí transitoriamente. Permítanme esta cuña: solo dos países en el mundo pueden enorgullecerse de tener un poder judicial que de manera ininterrumpida durante más de un siglo ha controlado al Legislativo y al Ejecutivo para que respeten la Constitución, la regla de reglas, la base de todas las instituciones. Colombia es uno de ellos. Y no lo valoramos, como no apreciamos a cabalidad tantas otras fortalezas institucionales, las cuales son los pilares que mantienen en pie el edificio Colombia. En esas encuestas mundiales y regionales aparece que los colombianos confían relativamente más que en todos los otros países latinoamericanos en sus altas cortes, la Corte Constitucional y la Corte Suprema de Justicia, según la pregunta efectuada (confía el 52% de los encuestados, Latino barómetro, 2006).
¿Será que los colombianos, por una extraña razón, pensamos que habrá justicia?
Digo extraña razón porque ha hecho carrera la tesis de que lo que es justo depende de cada individuo. Este relativismo ético, unido a otros factores, nos ha llevado a despreocuparnos por examinar qué de nuestra vida es justo o injusto. Para qué perder tiempo en eso, pensarían algunos cuando empecé por plantarles el predicamento de si era injusto que ustedes –y no otros- se estuvieran graduando de esta universidad en el día de hoy.
Pero, en realidad, todos tenemos ideas fuertes sobre lo que es injusto. En otras palabras, si bien existen desacuerdos profundos sobre qué es lo justo, es posible identificar una línea divisoria compartida por muchos para establecer dónde empieza lo injusto. No se trata de una teoría de los abogados ni de los filósofos. Es lo que muestra un experimento que vale la pena recordar. Se llama el juego del ultimátum. Se realizó así.
Estudiantes voluntarios, provenientes de diversas culturas, fueron divididos en dos grupos. A cada individuo del primer grupo, llamado de oferentes, le dieron 10 dólares. A los del otro grupo, llamado de receptores, se les dijo que algún oferente, escogido al azar, les ofrecería una parte de los 10 dólares. El receptor tenía la opción de recibir o rechazar lo que el oferente le regalara. Si aceptaba la plata, se quedaría con la porción de los 10 dólares ofrecida. Si la rechazaba, tanto el receptor como el oferente se quedarían sin nada. Se pensó que los receptores aceptarían cualquier cantidad de dinero ofrecida, para no quedarse sin nada. Pero no resultó así. Las personas receptoras preferían rechazar ofertas pequeñas, perder la plata que les estaban regalando y dejar también al oferente en ceros. ¿Si ustedes participaran en el experimento, qué oferta rechazarían por considerarla injusta? En el experimento, fueron rechazadas las ofertas inferiores a 1.94 dólares -cerca del 20% del ponqué-. Este, en promedio, es el límite de lo injusto para los receptores. Lo interesante del experimento es que los oferentes anticiparon, sin conversar ni conocer a su pareja receptora, que algo así podría suceder. La oferta más frecuente estuvo entre 3 y 4 dólares. Más interesante aún: el juego se hizo con estudiantes de carreras que enseñan a maximizar utilidades y a obrar racionalmente a la luz de criterios de optimización, incluso en la cuna de los legendarios Chicago Boys.
De las conclusiones obvias de este juego, cabe subrayar tres. Primero, los seres humanos tenemos una idea intuitiva de lo que es una distribución injusta de recursos, oportunidades y resultados. Segundo, esa idea es compartida por personas de distinta formación y pertenecientes a diversas culturas. Tercero, la idea de lo injusto es tan fuerte que las personas están dispuestas a castigar el comportamiento injusto de los otros, aún soportando un costo económico para ellas mismas y a pesar de que nadie se entere de su decisión.
Así que he venido aquí solo a una cosa: a apelar a su sentimiento de justicia para hacerles una invitación. En esta nueva etapa de sus vidas, además de trabajar, comprométanse para siempre a ser emprendedores de alguna causa justa. La causa que ustedes quieran -una ahora, otra distinta después- pero no dejen que el paso del tiempo, las presiones cotidianas, las necesidades que nunca faltan, releguen eternamente a un rincón olvidado ese sentimiento de justicia.
Está bien que trabajen con dedicación en la profesión que escogieron, con pasión en lo que les gusta hacer, con honestidad en los proyectos que diseñen para construir sus sueños. Ojalá apunten al éxito y alcancen resultados admirables. Pero los invito a sacar un poco de su tiempo para ayudar a superar situaciones que ustedes juzguen injustas.
Tranquilos. No los invito a ser madres Teresa de Calcuta. Desde ya expreso mi respeto por quienes aspiren a seguir el ejemplo de esa mujer excepcional. No obstante, es claro que Colombia necesita del trabajo de ustedes para hacer crecer el ponqué que se va a repartir, para mejorar el ingreso de todos.
Si bien debemos crecer más, y más rápido, el crecimiento por sí solo es insuficiente para superar las injusticias presentes. Es cierto que el Estado tiene deberes que cumplir para lograr lo que la Constitución que nos rige llama un “orden justo”, no cualquier orden. Sin embargo, la sociedad también los tiene. Cada uno de nosotros tiene el deber de afrontar, no solo el déficit fiscal entregando parte de su ingreso como contribución tributaria, sino sobre todo el déficit de solidaridad, entregando parte de su tiempo como contribución a la superación de injusticias presentes. ¿Cuánto tiempo? Cada uno sabrá lo que puede dar ahora y lo que puede dar después. Lo importante, como en cualquier invitación, es cumplir la cita y llegar a tiempo.
Es que el tiempo tiene una dimensión ética. Los siguientes datos ilustran las implicaciones éticas de que ustedes, a quienes justamente se les reconoce el privilegio de ser egresados del ICESI, se demoren en atender la invitación que les estoy formulando.
La mitad de los habitantes del planeta vive con menos de 2 dólares al día. Mil millones de personas sobreviven con menos de un dólar por día. Mil millones de personas se acuestan con hambre todas las noches. Mil quinientos millones de personas nunca se tomarán un vaso de agua limpia en toda su vida. La cuarta parte de las muertes anuales se deben a enfermedades infecciosas, muchas relacionadas con la diarrea por beber agua sucia. 800.000 personas son objeto de trata de seres humanos con fines de explotación sexual y ese comercio criminal de personas, esa forma de esclavitud moderna, al mover 20 billones de dólares ya va a desplazar al tráfico de armas como el segundo negocio global ilícito.
En Colombia, aunque hemos mejorado, las cifras también son impactantes. Por ejemplo, aquí va, ahora sí, su último quiz: ¿en el sector rural, cuántas personas tienen acceso a agua tratada potable o desinfectada? El 12%, según el Inventario Sanitario realizado en 2002. Tampoco hay agua potable en nueve municipios grandes de Cundinamarca, cercanos obviamente a Bogotá no a Quibdó, por lo cual el gobernador emitió una alerta y suspendió temporalmente el flujo por el acueducto.
Otra manera de ver el problema es a partir de indicadores de desigualdad. Colombia es un país muy desigual. Mientras que, según el Dane, en Colombia el 20% más rico recibe el 61.8% del ingreso, el 20% más pobre obtiene el 2.7%. Un instituto londinense (Centre for Economic Policy Research) estimó que el mundo es aún más desigual: al empezar el milenio, el 20% más rico del planeta se quedaba con el 82.7% del ingreso, mientras que el 20% más pobre obtenía tan solo el 1.4%. El gráfico correspondiente se asemeja a una finísima copa de champaña, para infortunio de los que menos tienen.
Entre tantas necesidades y angustias, ustedes sabrán encontrar alguna causa justa a la cual regalarle algo de su tiempo. Identifíquenla, asígnenle unas horas, piensen qué hacer y, sobre todo, hagan algo, de manera constante, en un gesto de generosidad a todo lo largo del resto de sus vidas.
En aras de la claridad, no los invito a donar dinero a alguna fundación u ONG, – aunque eso sin duda ayuda – sino a regalar su tiempo, es decir, lo que ustedes son como personas, incluyendo lo que aprendieron en esta universidad. Conviértanse, por tan solo unas horas semanales pero durante toda su vida, en hijos de Don Quijote, así no encuentren un Sancho Panza que les sirva de escudero.
Me preguntarán, con razón, si no es demasiado pronto para asumir semejante compromiso. Al contrario, cuando uno es joven cuenta con un exiguo capital económico, pero tiene un inmenso capital ético. Cuídenlo, inviértanlo bien, háganlo crecer. Sueñen con sus planes, pero también sueñen con su legado, desde ya, porque construir un legado ético toma más tiempo que obtener un ingreso estable. Así lo supo la Madre Teresa de Calcuta para quien ganar dinero era perder tiempo en la construcción de su legado ético. Pero así también, de otro modo, lo asumió Bill Gates, quien una vez se consolidó como la persona más rica del mundo, decidió dejar su empresa en otras manos para tener tiempo de dedicarse a dirigir su fundación y a pensar en cómo ayudar mejor a los que padecen alguna injusticia inadmisible. Fue un gesto tan inusual, que Warren Buffet, otra de las personas más ricas del mundo, decidió no hacer su propia fundación sino donarle su fortuna a la de Bill Gates, con la condición de que la plata se invirtiera en causas sociales a un ritmo anual acelerado. Ellos saben que el tiempo es dinero, pero también que el paso del tiempo es más injusticia, en las condiciones actuales.
Para animarlos, les recuerdo que en Colombia, según la encuesta realizada en 2003 por la Asociación Internacional para el Esfuerzo Voluntario, más de 700.000 personas de manera estable donan su tiempo a una causa social.
Me dirán ustedes, ¿cómo concebir su legado ético, cuando el final de sus días aún está tan lejos? Bueno, imagínense como les gustaría ser recordados por quienes tuvieron el gusto de recibir lo que ustedes generosamente les regalaron. En otros tiempos esa memoria era plasmada en un epitafio “esas pocas palabras grabadas en la piedra (que) resumen con majestad impersonal todo lo que el mundo necesita saber de nosotros”, según Marguerite Yourcenar (Memorias de Adriano).
Sin embargo, los epitafios que les voy a leer son sorprendentes. El de John Maynard Keynes, el gran economista que se volvió a poner de moda para impulsar las economías en recesión, dice así en tono irónico: “Me hubiera gustado beber más champaña”. El de Karl Marx dice, en tono serio recordando una de sus frases célebres: “Los filósofos solo han interpretado el mundo de varias maneras; el punto es cambiarlo”. Ya que he mencionado a la Madre Teresa, recordemos el epitafio de un jerarca de la Iglesia, el reputado Cardenal Richelieu, regente del Rey Luis XIII, el justo: “Aquí yace un famoso Cardenal, que hizo más el mal que el bien. El bien que hizo, lo hizo mal. El mal que hizo, lo hizo bien”. Eso no es nada. Al titán que lideró el derrumbe de la monarquía con la Revolución Francesa, no le fue mejor. Esto dice el epitafio en la tumba de Maxime Robespierre: “Transeúnte, no llores mi muerte. Si yo viviera, tu estarías muerto”. Es que al final de sus días, erró el camino.
¡Qué lejos se encuentran estos epitafios de la belleza inigualable de una inscripción votiva o funeraria latina! Lo que sucede es que hasta los epitafios pueden ser injustos. A veces los escriben los enemigos. Ese es el punto: comprometerse con una causa justa, puede traerles enemigos. Pues, bienvenidos sean, si cada enemigo es alguien que ya no puede derivar beneficio de alguna injusticia.
Encontrarán, quizás, hasta una constelación de intereses creados. Pues bien, “atrévanse a perturbar el universo” (Lawrence Durrell). O, si les parece demasiado, “salten hasta el sol – quizás no lo alcancen, pero al menos se elevarán del piso” (Zora Neale Hurston). Y los que saltarán con ustedes, gracias a su generosidad, escribirán: “lo pudo tener todo, pero prefirió dar más”. Y hasta lleguen a decir: “logró lo imposible, porque vio lo invisible.”
Confío en que así será. Felicitaciones y les deseo lo mejor.
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