Sábado, de Ian McEwan. Anagrama. 2005.
Dramaturgos de la talla de Chejov y Pinter labraron en siglos anteriores una escena corrosiva en contra del realismo: una pequeña familia burguesa reunida en casa goza de su condición y riqueza; de repente, tocan a la puerta y la realidad irrumpe en la sala. Continuar leyendo