El Programa de Psicología y el Programa de Sociología de la Universidad Icesi, invitan a la jornada:

Conflicto y Convivencia en la escuela: Una aproximación Psicosocial.

Inscripción gratuita – Cupos Limitados.

Inscripción vía web 

Informes:

Alexandra Clement

Secretaria programa de Psicología

aclement@icesi.edu.co
555 23 34 ext: 8280

 

Blanca Ruby Chamorro

Secretaria programa de Sociología

aclement@icesi.edu.co
555 23 34 ext: 8404

 

 

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Por Franklin Cárdenas Jiménez, estudiante de Psicología de la Universidad Icesi.  Octavoo semestre. Ensayo escrito en el curso “Taller de formación profesional (Psicología Clínica y de la Salud)”


La psicología clínica integra ciencia, teoría y práctica para entender, predecir y aliviar el desequilibrio, la invalidez, la incomodidad de los individuos; promueve la adaptación humana, el ajuste y el desarrollo personal (Strickland, 2001). En esta ardua labor, la psicología clínica es llamada constantemente a comprender lo que ocurre en la vida de los individuos actuales.

Con referencia a lo anterior, Galende (2008) argumenta “que sí queremos comprender los nuevos malestares psíquicos y sus formas de expresión actual, estamos obligados a entender el nuevo desenvolvimiento de la sociedad en que vivimos”. Es decir, se hace necesaria una lectura de la cultura a la cual asistimos, pues sin esta comprensión es posible caer en el empleo de simples técnicas para solucionar problemas de la humanidad.


Según Bauman (2004) asistimos a un tipo de modernidad llamada –líquida- que se define por ser individualista y privatizada marcada por el carácter transitorio y volátil de sus relaciones, dejando como resultado una sociedad que esboza una precariedad de los vínculos  humanos y  en la que el amor se hace flotante, sin responsabilidad hacia el otro. Es evidente entonces que dicha modernidad cambiante y transitoria que nos ilustra Bauman ha afectado la forma en que las personas se ubican y se conciben como individuos ante el mundo. Así mismo, esto nos lleva a pensar que esta nueva modernidad trae consigo su propio lenguaje que nombra y construye sus propios individuos, sus síntomas y sus enfermedades.

Hechas las consideraciones anteriores, según Galende (2008) en la actual sociedad se presentan como demandas de atención psiquiátrica o psicológica malestares vinculados a la existencia. Es decir, los individuos suelen referir sus síntomas a problemas propios de sus vidas (con el trabajo, la profesión, impedimento del tiempo para otros gustos), asimismo suelen atribuir sus síntomas a problemas de la vida en común (desencuentros con la pareja, preocupaciones con los hijos, etc.). También hay otro tipo de personas que consultan por malestares que están relacionados con la preocupación de padecer alguna enfermedad o disfunción orgánica, esta angustia va de la mano, con la necesidad de combatir el envejecimiento de su cuerpo.

Ante la situación planteada, estas personas se caracterizan por tener un lenguaje empobrecido para relatar el mundo de su realidad. Es decir, se presenta una ausencia de palabras para narrar su mundo interior y sus malestares. Estas personas vienen a buscar el remedio y no precisamente a que alguien los comprenda y los ayude a entender su malestar. De acuerdo con Galende “el síntoma surge de la imposibilidad del sujeto para reconocer y enfrentar los conflictos de su existir” (2008:10).

En este mismo orden y dirección Cazenave (2008) expresa que asistimos a un mundo caracterizado por el consumo de medicamentos, para curar las situaciones vitales cotidianas no consideradas como enfermedades como la menopausia, las disfunciones sexuales, la vejez, etc. En otras palabras,  se ha pasado de un uso del medicamento con un propósito curativo de la enfermedad, a un uso del medicamento para mejorar las condiciones de vida de las personas.

Toda esta ideología de la actual sociedad, que busca medicalizar la vida cotidiana, tiene como actores principales: Médicos psiquiatras, la industria farmacéutica y el marketing. Juntos definen los parámetros de normalidad y patología. Según Galende (2008) el consumo de medicamentos está dirigido a generar la ilusión de que “podemos ser otro de lo que somos” es decir, el psicofármaco actúa como un aliviador, silenciando los efectos del malestar como la angustia, la ansiedad el insomnio, la obsesión, la tristeza, etc.

Con la intención de comprender el mundo en que vivimos, cabe citar a Bassols (2011), quien argumenta que asistimos a una era basada en el cientificismo, movimiento que pretente explicar todo lo existente a traves de la ciencia. En esta lógica, la ciencia en las últimas decadas, ha querido explicar todo el comportamiento humano, planteando que todo el ambito de lo subjetivo tiene una explicación mecanica, todo esto apoyado en las neurociencias y la genética, que reflejan un saber seguro. En este orden de ideas, la ciencia pone un efecto reduccionista sobre la condición humana, conviertiendola en el modelo automata, sueño de muchos científicos, que buscan que el sujeto pensante no se diferencie de una máquina.

Por otra parte, existe una teoria psicologica muy conocida llamada “psicologia positiva: La ciencia de la felicidad” de acuerdo con Seligman (2002) citado por Carr, (2007) su objetivo es comprender y facilitar la felicidad y el bienestar subjetivo; todo bajo los principios de la ciencia. En otras palabras, la psicologia positiva se centra en comprender y explicar la felicidad y en predecir los factores que influyen en este estado.


Los que han desarrollado la psicologia positiva argumentan que desde el punto de vista clínico, se centra en mejorar el  bienestar subjetivo en lugar de remediar déficits en los individuos. Para ello, se hace necesario reformar  el  lenguaje para describir el ser humano, este debe estar basado en sus fortalezas. De acuerdo con esto, es común encontrarse, en diferentes escenarios de nuestra sociedad, personas preocupadas por alcanzar la felicidad a cualquier precio; convirtiendo este movimiento en una moda, en la que los individuos buscan el bienestar y el éxito como sinónimos de estar ubicados correctamente en el mundo.

 

Ante este panorama descrito anteriormente es pertinente preguntarnos ¿cómo debe situarse el psicológo clínico para tratar y curar la enfermedad mental?, en un mundo cambiante que transforma la vida de sus individuos, dicta las maneras de cómo enfermarse y como encontrar la cura. En este sentido ¿será que la solucion esta en migrar al determinismo biologico para explicar la subjetividad? o  ¿el psicólogo cíinico debe convertirse en el psicólogo de la felicidad? Lo que si nos queda claro, es que cada vez más, se ve amenazada la propuesta de orientación psicoanálitica que con mayor empeño ha tratado de rescatar por medio de la escucha y la palabra el discurso del sujeto. “El psicoanálisis es asimilado en nuestros dias a un “medicamento vencido” relegado al fondo de una farmacia este puede servir en caso de urgencia o de falta, pero hay cosas mejores” (Gelende, 2008:17).

 

Referencias

Bassols, M. (2011). Las neurociencias y el sujeto del inconsciente. Las neurociencias y el sujeto del inconsciente. España.

Bauman, Z. (2004). Modernidad líquida. México DF: Editorial Fondo de Cultura Económica.

Carr, A. (2007). La Felicidad. En A. Carr, Psicología Positiva: la Ciencia de la felicidad. Barcelona, Buenos Aires, México: Paidos.

Cazenave, L. (Noviembre de 2008). La medicalización de la vida cotidiana. Consecuencias : Revista digital de psicoanalisis, arte y pensamiento.

Galende, E. (2008). Psicofármacos y la salud mental: la ilusion de no ser. Buenos Aires: Aires: Lugar Editorial.

Strickland, B. (2001). Historia e introducción a la psicología clínica. En S. Curalli, Fundamentos de psicología clínica (págs. 1-25). México: Pearson Educación.

 


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Por Vanessa Franco, estudiante de psicología de la Universidad Icesi. Quinto semestre.

El viernes 24 de febrero se presentó en la Universidad ICESI en una conferencia pública, el psicoanalista Oscar Zack, exponiendo las nuevas lógicas del amor y cómo los seres humanos nos desenvolvemos en éstas. Una de las principales temáticas de su conferencia tenía que ver con el papel de la ciencia y la tecnología en los nuevos lazos de amor y cómo en esto mismo se ven involucrados los numerosos ideales presentados por la caída del padre.

Tuve la oportunidad de asistir al seminario “Los decires del amor” que se llevó a cabo el sábado 25 de febrero en la NEL Cali; éste constaba de tres conferencias: Los lazos amorosos, El amor: perspectiva lacaniana y por último, Amor y transferencia. Con la primera de estas, Zack explica la forma en la que se van construyendo los lazos amorosos y cómo a su vez se han constituido dentro las nuevas formas de goce. En la segunda conferencia continúa explicando las lógicas del amor propuestas por Jacques Lacan y la importancia del lenguaje, el cual abre paso a las experiencias subjetivas. Por último, en “Amor y transferencia” Oscar Zack presenta (nuevamente desde Lacan) la transferencia como un nuevo amor y la posición del analista frente a esta manifestación, con una explicación clara de las dinámicas entre analista y analizante.

Como estudiante de psicología, debo decir que este seminario me ha permitido pensar un poco en cómo se dinamizan las relaciones en la actualidad; teniendo en cuenta que nuestro mundo se encuentra inmerso en una realidad en la que el otro está presente así físicamente no lo esté. También abrió nuevas formas de ver al psicoanálisis en las dinámicas de hoy y sus propuestas ante las nuevas problemáticas causadas por los mismos encuentros subjetivos.

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Por Ana Cristina Hoyos, estudiante de Psicología de la Universidad Icesi.  Segundo semestre. Ensayo escrito en el curso “Fundamentos de Neurociencia”

 

El 23 de Febrero del 2012, el Dr. Timothy De Voogd presentó en nuestra universidad una conferencia sobre la “Biopsicología del Aprendizaje y la Memoria”. Con gran claridad y dejando ver el lado humano del proceso, expuso unas investigaciones que él y su grupo realizaron sobre la función cerebral con respecto al aprendizaje, la memoria y la plasticidad cerebral en diferentes especies de pájaros.  A lo largo de la exposición se pudo observar cómo estos procesos psicológicos están afectados tanto por el ambiente social como por factores biológicos.

Por ejemplo, se observaba que los ejemplares machos que habían sido separados de sus padres y hermanos, tenían un canto mucho más simple que otros machos de su misma especie que no fueron separados. Además, las hembras, que eligen a los machos según la complejidad de su canto, también mostraban un cambio en su comportamiento al haber sido separadas de sus madres y hermanas. Si tenían a dos machos cortejándolas simultáneamente, las hembras que no habían estado separadas de sus madres y hermanas, se dirigían de inmediato hacia el macho con el “mejor” canto, es decir, hacia aquel que tenía un canto de mayor complejidad, mientras que las que habían sido separadas, la mitad de las veces se iban hacía el macho con un canto “mejor” y la otra mitad de las veces se dirigían hacia los machos con el “peor”   canto.

Estos dos casos muestran la importancia que tiene el ambiente social en los pájaros, puesto que estos aprenden de los demás. Los machos jóvenes por ejemplo aprenden a cantar de los pájaros adultos. Y también las hembras aprenden a “interpretar” la información (las canciones) que reciben de sus sistemas sensoriales (sus oídos), de las hembras adultas.

En otra etapa de la investigación, se muestra que los pájaros necesitan el HVC y el RA (unas zonas del cerebro) para poder cantar. Entre más células tuvieran en el HVC, mayor seria             la complejidad de su canción. Si una de estas partes del cerebro es dañada, el pájaro no puede producir su canto, así se encuentre entre otros machos y escuche sus cantos. Esto nos muestra también la importancia que tiene lo biológico en el desempeño social.

También se habló de la importancia que tiene el hipocampo para la memoria espacial. Si esta región se deteriora, el pájaro ya no puede almacenar información nueva en su memoria; es decir, puede recordar quién es, dónde vive, etc., pero a partir del momento del accidente ya no pode crear nuevas memorias espaciales.

En la exposición, el Dr. De Voogd recalca la gran relevancia que tiene el proceso evolutivo  en los comportamientos y los procesos cognitivos de las especies. Esto se evidencia en la medida en que se observa que diferentes especies como, por ejemplo, las aves y los humanos, tienen algunos procesos en común, como el aprendizaje social y algunas estructuras cerebrales (y sus funciones) como el hipocampo, que en las especies mencionadas tiene la función de crear nuevas memorias. Estas semejanzas, entre otras, son el resultado de la evolución de ambas especies a partir de un antepasado común que habría tenido las mismas características (reptiles por ejemplo), esto es claro porque ¿De qué otra forma dos especies tan diferentes pudieran tener similitudes en la función de algunas de sus estructuras neuroanatómicas y los comportamientos asociados?

Toda la conferencia me pareció muy interesante. Lo que más me gustó fue la parte en que se explicaba la importancia de lo social en el aprendizaje del canto en los pájaros. Me quedó claro que las canciones son, en parte,  aprendidas de machos adultos, es decir, si un pájaro joven es aislado, podrá cantar aunque no aprenderá a producir un canto complejo, y por ende tendrá poco éxito reproductivo y sus genes no pasaran a futuras generaciones.

Lo anterior me pareció muy interesante por su similitud con los humanos quienes, para poder hablar deben tener relaciones sociales con otros humanos, escuchar a estos hablar y comunicarse con ellos, de otra manera, su lenguaje será muy limitado. Pero también será muy limitado el lenguaje si las estructuras cerebrales que lo sustentan no funcionan bien.

 Lo que se vio en esta conferencia sirve para mi futura profesión dado que siempre debo tener en cuenta que existen factores tanto sociales como biológicos que afectan la conducta humana los cuales deben sopesarse a la hora de analizar dicha conducta.

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La felicidad del no ser

febrero 29th, 2012

 

Por Viviana Zabala Vinasco, estudiante de Psicología de la Universidad Icesi.  Octavo semestre. Ensayo escrito en el curso “Taller de formación profesional (Psicología Clínica y de la Salud)”

 

La psicología positiva se define como una ciencia que se ocupa de mejorar el bienestar subjetivo y la felicidad del ser humano en lugar de sentarse a remediar déficits (Carr, 2004:23). Gran parte de sus argumentos reposan en una crítica a lo que han decidido llamar  la “psicología tradicional”, afirmando que ésta por años ha dejado de lado el aspecto positivo de la experiencia humana y se ha enfocado en los aspectos negativos y displacenteros de la misma, generando que en el campo de la psicología las teorías  y métodos de investigación no se hayan involucrado con todo lo relacionado con el logro y la satisfacción humana.

Para la psicología positiva, no solo se han evadido los aspectos positivos de la vida subjetiva, sino que los acercamientos teóricos sobre ésta han tenido un lenguaje oscuro, escalofriante y desalentador para describirla, por lo cual era necesario erigir una nueva psicología que tuviera como objetivo comprender y facilitar la felicidad y el bienestar subjetivo .

De acuerdo con los postulados de la psicología positiva existen dos tipos de afectividades, la afectividad negativa, la cual describen como un aspecto del sistema conductual de inhibición orientado a la evitación que hace que el individuo se mantenga alejado de situaciones de peligro, dolor o castigo. Ahora, la afectividad positiva es definida como parte del sistema conductual de facilitación y esta orienta al organismo a situaciones potencialmente gratificantes que pueden producir placer. Esta afectividad positiva se encuentra asociada a una actividad física regular, al buen dormir, a una vida social rica y con amistades íntimas, y al esfuerzo por alcanzar los objetivos  valorados .

No se necesita ser un experto para leer el mensaje que entre líneas envía el postulado de la afectividad positiva, y es que el ser humano no sólo debe evitar el dolor sino que debe buscar la felicidad, pues su organismo está conductual y evolutivamente  programado para estas acciones, el ser humano está programado para ser feliz, lo único que debe hacer para potenciar su afectividad positiva, es hacer ejercicio, dormir bien, tener amigos y alcanzar objetivos planteados.

Aceptar estos planteamientos como verdaderos sería anular  toda la belleza que tiene la particularidad subjetiva, no encontraría una razón para seguir estudiando psicología, pues perdería inmediatamente todo el interés en aquel sujeto plano y en blanco que solo llevaría a cabo acciones robóticas bajo el mando de su organismo. Sería encontrarnos cada día con aquel ser autómata, androide, no consciente del que nos habla Miquel Bassols (2011), aquel sujeto que las neurociencias tanto anhelan con el fin de poder descifrarlo de principio a fin, reduciendo así  toda la experiencia humana a la experiencia orgánica y ofreciendo al mundo una cura para el sufrimiento.

Postulados como este, son la raíz de los estándares sociales que existen actualmente en nuestra cultura, estándares que exaltan la felicidad, la armonía, y el bienestar, condenando duramente a todo aquel que no se declare militante de lo positivo y rotulándolo como depresivo. De acuerdo con Emiliano Galende “la organización mundial de la salud considera a la depresión como un mal creciente”. Todo aquel que pase por un proceso de perdida y no decida llevar a cabo una receta para volver a ser feliz es considerado enfermo; la angustia, la tristeza, el duelo  e incluso la pereza pasaron de ser sucesos inherentes a la experiencia humana a ser trastornos de inmediata medicación, haciendo cada vez más difusa la frontera entre  lo normal y lo realmente patológico y creando un alarmante “marketing- Style Life” que lanza al mundo una amplia gama de  falsas medicinas necesarias para tener calidad de vida  .

Con la promesa de las neurociencias de encontrar el punto exacto del cerebro donde se ubica el sufrimiento y postulados psicológicos que aseguran que es posible separar la felicidad de la tristeza y que nuestro organismo está programado para ser siempre felices, las personas sueñan con entran a engordar las filas de la enfermedad actual: “ser netamente feliz” y con la tranquilidad que brinda la idea de poder reportar todo malestar psíquico a una causa biológica  los sujetos sueñan con ser “desubjetivados”, con olvidar que la muerte, la perdida y el sufrimiento hacen parte de la vida así como la felicidad, el placer y el bienestar. Cuánta razón tiene Galende, citando a Roudinesco, al decir “que la concepción Freudiana de un sujeto (consciente de su libertad, pero atormentado por el sexo, la muerte y lo prohibido) se ha reemplazado por la concepción de un sujeto depresivo que huye de su inconsciente” (Galende, 2008:210).

De esta manera el quehacer clínico entra en una etapa preocupante, pues las personas que llegan a los consultorios no están en búsqueda de alguien que les ayude a poner en palabras su propio malestar para lograr comprenderlo, por el contrario estas personas vienen en busca del remedio que acallará sus síntomas y por lo tanto eliminara sus males. Buscan resolver su demanda por la vía mágica del fármaco y no pretenden ni siquiera acercarse al camino que abre la pregunta por la causa y la apertura de recursos subjetivos que permitirán tratarla..

No creo que se trate de negar que el ser humano pueda ser feliz; considero que se trata de valorar la particularidad de cada subjetividad, de no perdernos en la ilusión localizacionista del malestar, del duelo y la tristeza, se trata de entender que estos son aspectos de la experiencia humana que se significan de manera diferente en cada uno de nosotros.

Entrar en el juego de las recetas de felicidad y calidad de vida estandarizadas nos exige eliminarnos como sujetos, y considero que ninguna felicidad infinita prometida vale la pena hacer esta renuncia. Sí dejar de sentir malestar  en la vida significa dejar de ser, yo prefiero el malestar.


Referencias.

Carr, A. (2004). Psicología Positiva. Barcelona, Buenos Aires, México: Paidós.

Cazenave, L. (2009). La medicalización de la vida cotidiana. Concecuencias, Revista Digital de Psicoanálisis, Arte y Pensamiento.

Galende, E. (2008). Psicofármacos y salud mental: la ilusión de no ser. Buenos Aires: Lugar Editorial.

 Miquel Bassols. (2011) Conferencia “Las neurociencias y el sujeto del inconsciente”. http://www.icf-granada.net/videos3.htm#MBP

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Invitado por el Programa de Psicología de la Universidad Icesi, el psicoanalista argentino, Oscar Zack, ofreció el viernes 24 de febrero la conferencia pública: “El amor en el siglo XXI”. Esta conferencia inauguró el seminario internacional titulado “Los decires del amor” organizado por la Nueva Escuela Lacaniana de Psicoanálisis NEL-Cali.

Ante un auditorio diverso y numeroso de la ciudad, Oscar Zack abordó la forma como los tiempos “hipermodernos” afectan los lazos amorosos y producen nuevas formas de sufrimiento psíquico.

Partiendo de una crítica informada de algunos saberes científicos, que sin percatarse reducen la subjetividad a un simple dato estadístico, molecular o neuronal, Oscar Zack, introdujo una mirada novedosa del amor, proponiendo así un lugar de resistencia a la mercantilización de los lazos amorosos que impera en el mundo actual.

Oscar Zack es autor, entre otros, del libro Efectos de la Experiencia Analítica, publicado en el año 2005 por Editorial Grama de Argentina y del artículo La virilidad cuestionada publicado en la Revista de Psicoanálisis Virtualia en noviembre de 2011.

Click aquí para ver el vídeo con apartes de esta conferencia pública.

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Por Juan Fischer, estudiante de décimo semestre de Psicología de la Universidad Icesi

Está muy de moda decir que se debe cambiar la mirada sobre las drogas, de un tratamiento judicial a uno de salud pública. Sin embargo, esta idea esgrimida por algunos considerados más progresistas tiene su doble filo, si no se aclara a qué se refiere.

Cambiar la mirada sobre el consumo como un delito a una enfermedad, sólo se está disfrazando el estigma, simulando que se da un trato más humano. En esta misma perspectiva pueden entrar afirmaciones como la del Sacro Procurador General de la Nación, quien afirma que la reforma al artículo 49 de la Constitución Política de Colombia, que prohíbe del porte de sustancias para uso personal aprobada, no es inconstitucional, entre muchas razones, porque contempla el consumo como una enfermedad, protegiendo así la salud pública, fingiendo despolitizar una posición completamente moral. Decir que las personas que usan sustancias psicoactivas ilegales no deben ser encerrados en cárceles sino en hospitales psiquiátricos o comunidades terapéuticas no es nada más que un sucio eufemismo.

Si bien el fenómeno de las drogas enmarca problemas de seguridad, de salud, no es reductible a esto. El fenómeno de las drogas es un fenómeno hipercomplejo que incluye aspectos económicos (como cualquier otra actividad sujeta a leyes del mercado), de seguridad (como toda actividad relegada al mercado negro), de salud (como toda actividad que implique prácticas potencialmente dañinas al organismo), y culturales (como toda actividad en la que existe una producción e intercambio de significados y valores que  intervienen en la construcción de subjetividades).

Es importante que no se reduzca el fenómeno de las drogas a una única de estas facetas, puesto que el uso de drogas depende del momento histórico y cultural en el que se dé. No es lo mismo una comunidad indígena que hace uso del peyote como instrumento ritual, un o una joven que fuma marihuana ocasionalmente o un adulto que usa y abusa del alcohol. Las drogas han tenido distintos usos en cada momento de la historia y unos han sido más problemáticos que otros, por lo cual reducir el uso de estas sustancias a un problema jurídico o a un problema de salud no hace sino mantenerlo en el registro de lo anormal, de aquello que no se adapta a las normas de la sociedad dominante.

No se trata de negar los efectos negativos de ciertas sustancias sobre el organismo, ni decir que todas las personas que usan drogas son buenas personas. Es cierto que en el contexto actual, sobre todo en los espacios urbanos, pero no restringido a estos, el consumo de ciertas drogas y ciertas prácticas asociadas a esto se han constituido como problemas de salud pública, el uso problemático de drogas. El uso de drogas inyectables se ha asociado a la transmisión del VIH y las Hepatitis B y C, pero no son las drogas en sí, ni la vía de admisión, sino prácticas como compartir agujas; el uso de crack, paco o basuco propicia enfermedades respiratorias como la Tuberculósis, y el compartir las pipas y latas también propicia la transmisión del VIH y las Hepatitis. Sin embargo, cuando se habla de cambiar de un paradigma ético-jurídico a uno de salud se suele seguir pensando en las drogas únicamente en las catalogadas como ilegales y la adicción como “El Problema”. El tabaco causa cerca de 6 millones de muertes en 2008 y el alcohol unos 2 millones y medio en 2011 según la Organización Mundial de la Salud (OMS), mientras que las drogas ilegales juntas alcanzan alrededor de unas 27.000 muertes en el último año registrado a nivel mundial (el último año de registro varía de país a país, siendo 2009 el más reciente y 2001 el más antiguo), reconociendo el subregistro que hay en estos casos por ser prácticas marginalizadas legal y socialmente, pero a pesar de estas cifras no es común considerar enfermos o enfermas a todas las personas que acuden cada fin de semana a un bar o a una discoteca, ni a quienes fuman tabaco, aunque algunas personas consideren inapropiadas estas conductas, y ni que decir de las personas que usan y abusan de los psicofármacos de prescripción médica, como las benzodiacepinas.

Por el contrario, y parafraseando a Emiliado Galende, las personas que hacen uso de drogas deben ser vistas como sujetos de derechos, personas responsables de sus actos (que algunas personas no se hagan cargo no los exime de su responsabilidad), sean estos dañinos o no para sí mismos, lo cual no es siempre una constante

Alberto Calabrese, miembro del comité asesor sobre drogas del Ministerio de Justicia de Argentina, invitado como ponente en la VIII conferencia nacional sobre políticas de drogas, realizada en Buenos Aires en el año 2010 cataloga como falacia el supuesto logro de cambiar de un modelo jurídico, un modelo penal a uno de la salud “porque el ámbito de la salud no preparado es un ámbito tan represivo o más que el que suma una policía en la calle o un juez no suficientemente empapado de estas cuestiones”.

Esta discusión un tanto más teórica por un lado. Ahora, particularizando en el contexto del debate actual en Colombia en materia de drogas se ha centrado en esta falsa disyuntiva y está permitiendo que se instauren discursos y prácticas que violentan los derechos y libertades de las personas que hacen uso de drogas. Dos propuestas diferentes, pero complementarias se están posicionando a nivel legislativo, cuyos únicos fines pueden ser el control social y no la salud o seguridad (entendida como disminución de la violencia, delitos y homicidios, y no como un mecanismo bélico de control y vigilancia).

Por un lado, el artículo 11 de la Ley de Seguridad Ciudadana modifica el artículo 376 de la ley 599 de 2000 que trata el Tráfico, fabricación y porte de sustancias estupefacientes. Este artículo penalizaba el transporte, almacenamiento, elaboración, venta, etc, de drogas contempladas en el Convenio de las Naciones Unidas con penas de entre 128 y 360 meses de prisión, entre 10 y 30 años, y multas de entre 1.334 y 50.000 salarios mínimos legales vigentes, “salvo lo dispuesto sobre dosis para uso personal”. La modificación consiste en retirar esta salvedad que tiene el porte y transporte de drogas para uso personal, por lo cual se está penalizando el porte y consumo. El primer paso para esto se dio durante el gobierno de Álvaro Uribe, cuando se “prohibió” el porte, pero sin penalizar… no nos crean tan idiotas.

Por otro lado, el senador del partido de la U, Juan Carlos Vélez, radicó un proyecto de ley con el objetivo de reglamentar la prohibición mencionada. En dicho proyecto se propone que el Estado asuma todos los gastos de rehabilitación de adictos y adictas. Se menciona que “si una persona es sorprendida con estupefacientes, será remitida a una estación de policía. Allí, se le decomisará la droga y sería sometida a una evaluación médica. Si esta determina un caso de adicción, y no de consumo ocasional, la persona podrá ser internada de forma inmediata en un centro de rehabilitación” (SEMANA, 10/08/11).

Aquí aparece explicito el papel normalizador que tiene el discurso de salubridad sobre el consumo de drogas. Por un lado, esta medida congestiona el aparato de Medicina Legal, obligando a los y las profesionales en materia de salud mental a encargarse de una enorme cantidad de casos entrantes de consumo de drogas, que en su mayoría son ocasionales o recreacionales, para determinar si se trata o no de adicción. Implica el encierro (así sea temporal) de personas en estaciones de policía que por lo general tienen pésimas condiciones de seguridad y sanidad, por una conducta que no afecta a terceros… es decir, se pone en riesgo la seguridad de la persona, para no poner en riesgo potencial la de las demás. Por otro lado, implica un enorme gasto para el Estado brindar atención a gente que no la está pidiendo, por lo cual los tratamientos no serán efectivos. No quiero que interpreten esto como que no se debe brindar atención, pero brindar atención en condiciones que impiden su eficacia es botar la plata. Este tratamiento obligado también implica una violación de los derechos del paciente en cuanto a desconocer la importancia de su consentimiento para ser atendido por medio de tal o cual dispositivo, basándose en la supuesta incapacidad de las personas por el efecto de las drogas, lo cual implica desconocimiento de su calidad de sujeto de derechos. Y finalmente, retomando las palabras de Calabrese, un sistema sanitario que no está correctamente preparado es tan punitivo y restrictivo como un tratamiento judicial.

¿Qué ocurre entonces con los y las usuarias de drogas? Si un policía te encuentra alguna cantidad de sustancias psicoactivas catalogadas como ilegales (la ilegalidad no es propia del objeto, sino una construcción jurídica), te lleva a la estación. Si llegasen a aprobar el proyecto de ley propuesto por el senador Vélez, deberás ser evaluado o evaluada médicamente. Si eres un o una adicta o consumidor problemático (que podría ser cualquiera bajo los parámetros rígidos de la medicina), la autoridad policial tiene el poder para internarte inmediatamente en un tratamiento de rehabilitación (al parecer no hay opción para tratamientos ambulatorios). Si el médico resuelve que no “padeces” de una adicción… sigues violando la Ley de Seguridad Ciudadana y ya no serás una persona “enferma”, sino “delincuente”.

La conjunción de ambos discursos (ético-jurídico y médico), que a veces aparecen como una disyuntiva, tiene la función de articular y fortalecer un sistema paternalista, restrictivo y castigador, que antes que promover la salud y seguridad de las personas, promueve la profundización de estigmas y la ulterior exclusión social, la marginalización de los sujetos catalogados como anormales, que en su mayoría poco o nada tienen que ver con las ideas de peligrosidad o incapacidad.

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Por: Angela Cristina Arroyave, estudiante de octavo semestre de psicología

La conferencia “Prometeo desencadenado y conectado: El malestar en la cultura tecno-científica”, llevada a cabo el pasado 24 de marzo en la Universidad San Buenaventura de Cali, nos llevó a indagar en aspectos como el mito de los orígenes, más específicamente el mito de Prometeo. En los planteamientos del doctor Braunstein se discutieron conceptos como la técnica, la ciencia, el inconsciente, entre otros; todos estos leídos en el contexto en que nos encontramos, es decir, en un contexto capitalista, en el cual el desarrollo de la tecnología y los instrumentos que se derivan de él, se han convertido en herramientas sumamente importantes para el ser humano.

La conferencia inició con la narración del mito de Prometeo, quien en la mitología griega se conoce como quien robó el fuego a los dioses para dárselos a los seres humanos, que necesitaban de técnicas y herramientas para sobrevivir. En esta introducción aparecen personajes como Zeus, Prometeo, Epimeteo, entre otros, que desempeñan cada uno un papel protagónico en la historia, la cual en un principio me pareció un poco confusa, ya que no era fácil ubicar el por qué contar esta historia. Sin embargo después de narrar la historia, el doctor Braunstein dejó ver que la idea principal gira en torno a la existencia de técnicas que ha desarrollado el hombre para sobrellevar la vida, y como estas técnicas se convierten en herencias culturales que pasan de generación en generación, pero también se construyen de acuerdo al desarrollo del hombre y la ciencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El profesor Braunstein hizo énfasis en como las técnicas en nuestra época, desembocan en la Internet, en como el conocimiento es ahora condensado en una red, que reúne “la memoria del mundo” (Braunstein), esa memoria que es el resultado y la condición de la existencia, que nos permite saber quiénes somos, cómo recordamos, etc. A través del tema de la Internet, el conferencista planteó cómo en el mundo de hoy, las nociones de frontera, distancia y tiempo se ven alteradas. Además resaltó algunos aspectos negativos acarreados por estos avances técnicos, refiriéndose al  “campo de concentración de las conciencias” y al lugar que las personas le dan valor a las maquinas, olvidando que estas sólo tienen sentido en relación a otras máquinas.

Braunstein habló de cómo las nuevas tecnologías y la lógica computacional  pretende trasformar toda realidad en números y como todo aquello que no se puede computar tiende a ser eliminado, como lo es el síntoma, los sueños, los actos fallidos, el inconsciente; en últimas, el sujeto. Todo aquello que no se puede codificar, tiende a ser eliminado, aunque al mismo tiempo se pretende ver su imagen correlativa en el cerebro a través de imágenes tecnológicas.
Con el tema de la tecnología la preocupación del doctor Braunstein es que llegue el momento en que la oferta de todas las técnicas y objetos para satisfacer los deseos del sujeto, obstruyan la posibilidad de que los sujetos se piensen a sí mismos, de que tener todos los objetos sea sinónimo de satisfacción y se abandone la búsqueda constante de satisfacción como motor de la vida.

En la sociedad de consumidores, el peligro es que todos tengan todo, que todos estén alienados a los objetos, que haya un control tal que lo subjetivo “deje de existir” y  llegue a ser controlado por la sociedad de la vigilancia. El discurso psicoanalítico va en otra vía. Según lo expuesto por Braunstein, este discurso apunta precisamente a rescatar la diferencia, lo singular del sujeto, evitando que lo colectivo obture lo subjetivo.

Para concluir quiero señalar que cuando abordamos lo clínico, es importante ubicar las coordenadas del contexto. En el marco de la lógica capitalista en que nos movemos, situamos la tecnología y la técnica como un instrumento que ha logrado permear diferentes aspectos del ser humano y que ha permitido la creación de objetos que guardan todo tipo de información del ser humano, desde los conocimientos teóricos que han construido diferentes actores de la humanidad, hasta información personal publicada en las redes sociales. Esa tecnología, que desdibuja los límites de espacio y tiempo, abre un mundo de posibilidades para los sujetos, maneras de satisfacer su deseo. Pero al mismo tiempo este panorama trae alternativas y como dijo el doctor Braunstein en su conferencia “en medio del peligro crece aquello que salva, la posibilidad de soñar, inventar, amar…”.

 

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En el marco del proyecto de prevención al VIH/sida y uso abusivo de drogas, que está siendo ejecutado entre internos de la cárcel de Villa Hermosa de Cali, se produjo un primer encuentro para presentación de las estrategias de prevención que los participantes de cada patio de la institución vienen desarrollando.

Entre otras actividades, hubo presentaciones musicales, teatrales, exposiciones y presentaciones de material gráfico con mensajes preventivos. Para este encuentro, se contó con la presencia del Dr. Mario Angelo Silva y de Rosángela Peixoto Santa Rita, profesores-investigadores visitantes de Brasil.

El cierre de esta primera etapa del proyecto está previsto para el día 1 de junio de este año.

Cárcel Villa Hermosa

Cárcel Villa Hermosa _3

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