La palabra es energÃa y poder. Puede restañar heridas, calmar tempestades, sembrar luz en la mente de nuestro interlocutor, armonizar. Y también puede abrir heridas, desatar huracanes, envolver en tinieblas, desequilibrar y destruir toda posibilidad de acuerdo.
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Ojalá nuestras palabras sean generadoras de vida, de paz y armonÃa.
T. N. Oviedo A.
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