La
ley colombiana aceptó, por fin, que las maestrías
pueden ser para profesionales que quieran profundizar
sus competencias y no como se interpretaba la Ley
30, según la cual, las maestrías deberían
ser sólo de investigación. El país
estaba en contravía de la tendencia universal;
mientras que en Norteamérica y Europa se estandarizaba
el primer título de postgrado en Maestría,
las universidades en Colombia creábamos las
especializaciones para poder ofrecer programas de
postgrado serios y buenos, pero que no estaban orientados
a la investigación que planteaba la norma.
Las especializaciones se convirtieron en la alternativa
a las maestrías, que se imponían en
el resto del mundo. Más
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