“Welcome to the desert of real”

Open up your mind and let me step inside
Rest your weary head and let your heart decide
It’s so easy when you know the rules
It’s so easy all you have to do
Is fall in love
Play the game
Ev’rybody play the game of love

QUEEN

El estreno de la primera The Matrix (1999), fue el momento cumbre de un discurso filosófico sincrético producido desde la industria del cine comercial. Rápidamente, la tragedia de la búsqueda de identidad de un héroe que aún no sabe que lo es, se convirtió en objeto de consumo. La historia es la del joven alias Neo. El neófito. A instancias de Morpheus, ha ido al encuentro de la Pitonisa quién le dirá si es él el Elegido: una voz amable le llama desde la cocina del pequeño apartamento. Al cruzar la sala, observa a un niño que mira fijamente una cuchara y la dobla: no existe, todo está en la mente. En el marco de la puerta, un letrero en latín advierte el “Conócete a ti mismo”.
La trilogía se convirtió también, en especial con la última película, The Matrix Revolutions (2003), en objeto de culto para cinéfilos. Los directores y guionistas, los hermanos Andy y Larry Wachowski, eran ya leyenda: no aparecían en ningún medio de comunicación ni se les leía en entrevistas comentando su filme. El guión circulaba gratuitamente en la Web. En las comunidades de Internet se discurría acerca del significado de los personajes y los diálogos complejos entre ellos; el diseño de producción, los efectos especiales; la banda sonora; el casting de actores; el vestuario látex y el modelo futurista de las gafas de sol. Sin embargo, el grave asunto que unía en debate era esa primera conversación entre Morpheus y Neo, posterior a la decisión de tomar la pildorita roja que lo despertaría del sueño y lo conduciría al mundo real, varios siglos más adelante: la matriz es un mundo virtual similar al nuestro. Lo virtual no está en la recreación de otro mundo lejano y diferente, sino que es el nuestro propio, el cotidiano. El que creemos verdadero y real es sólo una simulación neuro interactiva, una proyección de nuestra imaginación. Los pensamientos y emociones, energía que emitimos, son transformados por una gran Máquina que la necesita como fuente de energía eléctrica para continuar existiendo. Deus ex Machina. Vivimos en Maya. Vivimos en la ilusión de la materia.

Sean ustedes bienvenidos a este espacio de reflexión acerca de aquello que solemos llamar mundo real.

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