{"id":271,"date":"2011-01-15T12:08:50","date_gmt":"2011-01-15T17:08:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/papeldecolgadura\/?p=271"},"modified":"2012-03-08T17:40:29","modified_gmt":"2012-03-08T22:40:29","slug":"tunelazul","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/papeldecolgadura\/2011\/01\/15\/tunelazul\/","title":{"rendered":"En memoria de la arquitectura: T\u00fanel Azul (ca.1975-2007)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><em><a href=\"http:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/papeldecolgadura\/files\/2011\/01\/tunelazul1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-199\" src=\"http:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/papeldecolgadura\/files\/2011\/01\/tunelazul1.jpg\" alt=\"\" width=\"118\" height=\"127\" \/><\/a>A la mem<\/em><em>o<\/em><em>ria de Gloria Fernanda G\u00f3mez y Mary Pereira<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Por: Erick Abdel Figueroa Pereira<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La muerte es un motivo para hablar de la vida. Y en el caso de la vida de un edificio, significa hablar de las vidas de un arquitecto y de sus clientes. Es describir la satisfacci\u00f3n de quienes superan el espinoso tema contractual, monetario, para hablar de los sue\u00f1os y darles forma tangible. O denunciar el fracaso. Es a la construcci\u00f3n de esos sue\u00f1os a los que llamamos arquitectura, la disciplina que hace que de repente ciertas personas dejen de ser an\u00f3nimas para nosotros y para la posteridad. Ejercicio de la memoria al que nos invita <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Marcel_Proust\">Marcel Proust <\/a>cuando en <em>La muerte de las catedrales <\/em>nos habla de las catedrales g\u00f3ticas como los libros de los ritos. El tema de este obituario es una casa ya desaparecida del barrio San Fernando Viejo, en Cali.<!--more--> Hace unos pocos a\u00f1os, mientras escudri\u00f1aba uno de mis <em>Anuarios de Arquitectura en Colombia<\/em>, descubr\u00ed su nombre: el <em>T\u00fanel Azul<\/em>. Como las fotos estaban en blanco y negro, era dif\u00edcil saber c\u00f3mo era el ambiente interior. Mis primeros recuerdos de la casa datan de 1987 y no son muy precisos, pues ten\u00eda poco inter\u00e9s en la arquitectura. Llamaban mi atenci\u00f3n tanto su techo curvo como su creciente deterioro: un and\u00e9n en mal estado, desaseo del edificio, vidrios rotos y cortinas ra\u00eddas, sin contar lo l\u00fagubre de su aspecto en las noches. Adem\u00e1s de eso, la presencia de un permanente escape de aguas negras que llegaba hasta la calzada vehicular. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s de mi descubrimiento la casa se hace notable por la \u00fanica raz\u00f3n por la cual la arquitectura se vuelve importante para nosotros: su desaparici\u00f3n. Antes de su definitiva condena al olvido, creo conveniente contar una historia: la vida de una casa, de un arquitecto y de su cliente.\u00a0<img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/papeldecolgadura.wordpress.com\/wp-includes\/js\/tinymce\/plugins\/wordpress\/img\/trans.gif\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><a href=\"http:\/\/papeldecolgadura.files.wordpress.com\/2010\/10\/tunelazul.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/papeldecolgadura.files.wordpress.com\/2010\/10\/tunelazul.jpg?w=300\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>El arquitecto<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Fern\u00e1n Giraldo Mazuera nace en Pereira en 1941. Desde peque\u00f1o siente gran inter\u00e9s por la naturaleza gracias a las jornadas que pasa en la finca familiar de La Victoria. Sin embargo, la ilusi\u00f3n de estudiar agronom\u00eda y corresponder a su vocaci\u00f3n se trunca por causa de la violencia partidista que obliga, a toda la familia de orientaci\u00f3n conservadora, a abandonar la regi\u00f3n. Ya en Bogot\u00e1 y con la aprobaci\u00f3n del padre, el joven Giraldo se inclina hacia la arquitectura, que en su opini\u00f3n se acerca a la naturaleza y parte de ella. Se inscribe en la <a href=\"http:\/\/www.uamerica.edu.co\/\">Universidad de Am\u00e9rica<\/a>, pero el sistema de ense\u00f1anza le parece inadecuado, por lo que, a\u00f1os m\u00e1s tarde, junto a un grupo de compa\u00f1eros, funda la <a href=\"http:\/\/www.unipiloto.edu.co\/\">Universidad Piloto de Colombia.<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"http:\/\/www.unipiloto.edu.co\/\">La Universidad Piloto<\/a> comienza con una incipiente Facultad de Arquitectura instalada en un galp\u00f3n en el parque Nacional; Fern\u00e1n Giraldo se forma entre arquitectos de primera l\u00ednea como <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Rogelio_Salmona\">Rogelio Salmona<\/a>, <a href=\"http:\/\/www.banrepcultural.org\/blaavirtual\/biografias\/martfern.htm\">Fernando Mart\u00ednez Sanabria<\/a>, Pedro Mej\u00eda y <a href=\"http:\/\/www.colarte.com\/recuentos\/T\/TellezGerman\/critica.htm\">Germ\u00e1n T\u00e9llez<\/a>. El proceso formativo del joven Giraldo tambi\u00e9n es estimulado fuertemente por uno de sus amigos, el fallecido arquitecto Francisco Ram\u00edrez, al igual que por las constantes visitas y el trato con los maestros de obra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Fern\u00e1n Giraldo termina sus estudios en 1967 pero obtiene el t\u00edtulo de arquitecto en 1970, debido a problemas con la legalizaci\u00f3n de los programas de la universidad. Es contratado por <a href=\"http:\/\/www.eternit.com.co\/\">Eternit Pac\u00edfico,<\/a> por lo que se traslada a Cali. Entre los aportes de Giraldo se puede contar el Sistema Modular Eternit, usado de manera intensiva en vivienda econ\u00f3mica en el territorio nacional y en Puerto Rico; crea tambi\u00e9n el <a href=\"http:\/\/www.eternit.com.co\/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=33&amp;Itemid=65\">Sistema Residencial,<\/a> resultado de superponer teja de barro a la teja ondulada y, finalmente, desarrolla la Teja Espa\u00f1ola, que se convierte en un \u00e9xito comercial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Fern\u00e1n Giraldo se retira de <a href=\"http:\/\/www.eternit.com.co\/index.php\">Eternit <\/a>despu\u00e9s de diez a\u00f1os de labores y se asocia con el arquitecto Harold Mart\u00ednez en el concurso para el Palacio Departamental de Risaralda y en el dise\u00f1o del plan maestro para el campus de la <a href=\"http:\/\/www.usc.edu.co\/\">Universidad Santiago de Cali<\/a>. De este plan s\u00f3lo se construyen dos edificios, a\u00fan en pie pero tergiversados por las desafortunadas intervenciones que se le han realizado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aunque el arquitecto ha manejado un bajo perfil profesional, lo que por fuera del gremio y para las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes de arquitectos significa ser un desconocido, ello no quiere decir que sus obras hayan sido pocas. Entre ellas se cuentan la urbanizaci\u00f3n <em>El Portal <\/em>de Jamund\u00ed, el <em>Boulevard <\/em>de la Avenida Sexta, en el norte de Cali, y el edificio <em>Emporio<\/em>, donde se localiza la <em>Librer\u00eda Nacional <\/em>del Oeste. Fern\u00e1n Giraldo sigue dedicado a la arquitectura y se\u00f1ala que va a morir \u201ccon el l\u00e1piz en la mano\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><em>El cliente y su encargo<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la entrevista concedida en febrero de 2008 al autor de esta nota, el arquitecto Fern\u00e1n\u00a0Giraldo se\u00f1ala que el <em>T\u00fanel Azul <\/em>nace por iniciativa de Jaime Upegui, propietario de la rectificadora de motores <a href=\"http:\/\/www.jas-multimedia.com\/webpages\/intermotors\/quienes.htm\">Intermotors<\/a> y a quien conoce por medio de su trabajo en Eternit. Upegui viv\u00eda con la pintora Roc\u00edo G\u00f3mez y con los hijos de su anterior matrimonio, en una casa de un piso, ubicada en la esquina de la calle 4\u00aa con carrera 34 del barrio San Fernando Viejo de Cali. El techo de la casa era una losa plana horizontal; la pareja quiere aprovecharlo para realizar una adici\u00f3n. Se trata de \u201cuna idea loca, un t\u00fanel o algo as\u00ed\u201d, seg\u00fan el due\u00f1o, que les permita independizarse de los hijos, quienes deciden quedarse en la casa paterna. El programa de espacios incluye una alcoba principal con ba\u00f1o y vestier, una alcoba para el ni\u00f1o que estaba en camino, el estudio para la due\u00f1a de la casa y una terraza. Una escalera ubicada a la derecha del acceso existente daba paso al corredor principal de la adici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En su momento, el resultado arquitect\u00f3nico es considerado extravagante. Lo m\u00e1s llamativo desde el exterior es el techo, una b\u00f3veda de ca\u00f1\u00f3n en l\u00e1minas curvas y onduladas de <a href=\"http:\/\/www.eternit.com.co\/\">Eternit.<\/a> La iluminaci\u00f3n natural est\u00e1 garantizada por unos lucernarios practicados en los vol\u00famenes de concreto que se asoman a lado y lado de la b\u00f3veda. En cierto modo se trata de una casa experimental, de un ejemplo aislado que no parece haber dejado seguidores conocidos en la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El nombre de la adici\u00f3n, y por ende el de toda la casa, result\u00f3 de la combinaci\u00f3n de la afici\u00f3n de Roc\u00edo G\u00f3mez por el color azul con la forma curva que se adopt\u00f3 para formar el techo. En el interior, el piso ten\u00eda un acabado en cemento esmaltado, las paredes transversales se pintaron en azul oscuro; los lucernarios, en azul celeste; las puertas y la parte inferior de la b\u00f3veda recibieron un acolchado de color azul claro. La b\u00f3veda propiamente dicha se forr\u00f3 con listones de madera de color natural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El arquitecto cuenta, con orgullo, una an\u00e9cdota muy bella sobre el proceso de dise\u00f1o de la casa: al momento de entregar los planos a la due\u00f1a, \u00e9sta le obsequia una pintura en batik cuyo tema es la imagen de una ind\u00edgena way\u00fau, vestida con una manta que alterna los colores azul, blanco y negro. El cuadro reposa en una de las paredes del apartamento donde hoy reside el arquitecto; cuando lo ve, recuerda a su autora y la felicidad de aquel momento, pero tambi\u00e9n la tristeza de la tragedia que envuelve la historia de la casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Decadencia y fin del t\u00fanel<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La vida de la arquitectura depende en gran medida de la vida de sus usuarios; el <em>T\u00fanel Azul <\/em>no escapa a esta verdad de a pu\u00f1o, y se ensombrece. El reci\u00e9n nacido fallece, y esto trastorna la unidad familiar; la salud de la due\u00f1a de casa se deteriora, y pronto muere. Visiblemente afectado, el ahora viudo decide vender la casa. La compra un empresario promotor de los Goliat de la cuadra, el par de torres de apartamentos <em>Eilat<\/em>. En la d\u00e9cada de 1990 estas torres sucedieron a la casa ubicada hacia la otra esquina de la manzana sobre la carrera 34, frente al Carulla de San Fernando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es claro que el <em>T\u00fanel Azu<\/em>l parece estar condenado a desaparecer, pues en su lugar se gesta un proyecto para realizar dos torres de apartamentos, similares a los <em>Eilat<\/em>. Sin embargo el proyecto se paraliza, y comienza la l\u00e1nguida agon\u00eda de la casa, abandonada mas no completamente desocupada. No se tiene conocimiento de qui\u00e9nes la ocupan; s\u00e1banas ra\u00eddas y descoloridas se convierten en las cortinas que en vano intentan ocultar el gran valor comercial del predio, en detrimento de la arquitectura. El inmueble estorba, su fin se acerca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El fin de los edificios, algunos ya indeseables para sus due\u00f1os, llega como suele ser la costumbre con la arquitectura: en silencio, desde adentro, cuando s\u00f3lo queda la c\u00e1scara y la arquitectura es s\u00f3lo un recuerdo. En el caso del <em>T\u00fanel <\/em>ocurri\u00f3 entre septiembre y octubre de 2007. Como habitante del sector registro la peri\u00f3dica desaparici\u00f3n de la casa bajo las piquetas demoledoras, pues nada m\u00e1s puede hacerse. Ante el mutismo de los vecinos y del gremio de los arquitectos, el <em>T\u00fanel Azul <\/em>desaparece en una breve agon\u00eda, sin dar tiempo siquiera a conocer sus secretos. En pocos d\u00edas s\u00f3lo queda un terreno vac\u00edo, convertido transitoriamente en un precario parqueadero cercado con alambre de p\u00faas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los arquitectos y los promotores del nuevo proyecto prometen 90 parqueaderos con ascensor y cuatro locales para restaurantes, en el anodino e impersonal estilo del momento; un cambio oportuno para algunos y desafortunado para otros. Sin embargo, pasan dos meses y nada pasa. La evidente ausencia de la casa y de obreros hace presagiar lo que ya es norma en el centro: la eterna valorizaci\u00f3n de los lotes de parqueaderos. De repente, un d\u00eda cualquiera, se realiza el cerramiento del lote y la maquinaria pesada comienza a excavar las zanjas para los cimientos de la nueva obra, no sin antes demoler los vestigios de la antigua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hoy la casa ya no est\u00e1. Podemos lamentarnos por la ausencia de una casa que no conocimos en su intimidad, o ser indiferentes ante ella, pero no podemos negar que existi\u00f3, y que de alg\u00fan modo hace parte de nuestros recuerdos, sean gratos o no. Por ello expreso mi agradecimiento a un arquitecto, Fern\u00e1n Giraldo, quien fue sensible al sue\u00f1o de una pareja que entendi\u00f3 que la tarea de hacerlo realidad tambi\u00e9n le inclu\u00eda a \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuanto m\u00e1s nos preocupemos por mirar hacia adelante arrasando con lo que dejamos atr\u00e1s, alabando de manera ingenua y acr\u00edtica los edificios de moda, pero descuidando aquellos que forman parte de nuestra cotidianidad, tanto m\u00e1s desarraigados e insensibles nos volvemos. Como arquitectos o como ciudadanos, no importa. Quiz\u00e1 alg\u00fan d\u00eda hagamos memoria, y en ese momento las casas y los andenes dejen de convertirse en parqueaderos. Paz en los ausentes cimientos de la b\u00f3veda celeste.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Erick Abdel Figueroa Pereira<\/strong><br \/>\nArquitecto y licenciado en Filosof\u00eda. Profesor asistente, Facultad de Artes Integradas, Universidad del Valle. Profesor Facultad de Arquitectura, Arte y Dise\u00f1o, Universidad de San Buenaventura Cali. Profesor Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales, Universidad Icesi.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A la memoria de Gloria Fernanda G\u00f3mez y Mary Pereira<\/p>\n<p>La muerte es un motivo para hablar de la vida. Y en el caso de la vida de un edificio, significa hablar de las vidas de un arquitecto y de sus clientes. Es describir la satisfacci\u00f3n de quienes superan el espinoso tema contractual, monetario, para hablar de los sue\u00f1os y darles forma tangible. O denunciar el fracaso. Es a la construcci\u00f3n de esos sue\u00f1os a los que llamamos arquitectura, la disciplina que hace que de repente ciertas personas dejen de ser an\u00f3nimas para nosotros y para la posteridad. 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