{"id":28739,"date":"2017-05-06T23:32:10","date_gmt":"2017-05-06T23:32:10","guid":{"rendered":"http:\/\/1576.550"},"modified":"2017-05-06T23:32:10","modified_gmt":"2017-05-06T23:32:10","slug":"un-cambio-de-piel-necesario-para-la-apropiacion-y-adaptacion-a-la-cultura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/blog\/lista\/un-cambio-de-piel-necesario-para-la-apropiacion-y-adaptacion-a-la-cultura","title":{"rendered":"Un cambio de piel necesario para la apropiaci\u00f3n y adaptaci\u00f3n a la cultura"},"content":{"rendered":"<p>Por: Laura Ospina Mej\u00eda<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>05 de noviembre de 2016<\/p>\n<p>A las 9:01 de la noche, solo pienso, que somos seres en constante cambio, el devenir de las cosas es inminente. El cambio nos hace crecer, a m\u00ed y a todos; aunque no todos cambiamos de la misma manera, el m\u00edo no solo depende de m\u00ed, sino que de igual mi devenir va a un ritmo con mi familia y la historia que hay detr\u00e1s de esta. Siempre nos estamos enfrentando a situaciones que \u2013queramos o no- nos hacen cambiar. Por sencilla que sea la decisi\u00f3n, \u00e9sta tarde o temprano influir\u00e1 en mi futuro, sin embargo, hay unas que obviamente son m\u00e1s influyente que otras. En este sentido, es significativo para m\u00ed tratar dos experiencias que han sido incre\u00edblemente enriquecedoras, el colegio y la universidad. Aquellos momentos, tan naturales en el desarrollo del individuo que crece bajo un sistema pol\u00edtico, social, econ\u00f3mico y cultural como el colombiano, son inevitables e imposibles de esquivar.<\/p>\n<p>Recuerdo mucho una charla que tuvimos, mi familia y yo, con un gran bi\u00f3logo en Leticia, Amazonas sobre las serpientes, en la que nos clasifica cada una de estas y expresa todo lo que ha podido descubrir gracias a la interacci\u00f3n y a la experiencia que ha tenido en el Amazonas con estos reptiles. Fue inevitable no analizar la forma de hablar sobre aquellas criaturas, que para muchos pueden ser realmente peligrosas, pero para \u00e9l solo eran amigas, seres maravillosos, poderosos y con un gran funcionamiento biol\u00f3gico. Aquella pasi\u00f3n y propiedad con la que hablaba, me hizo cuestionar, no sobre las serpientes, sino sobre qu\u00e9 tan consciente he estado de mis procesos educativos, los cuales no son solo la academia y el colegio, sino tambi\u00e9n las relaciones sociales, mediante las cuales surgen experiencias que ense\u00f1aran a vivir, crecer y ser parte de la cultura. Esa misma experiencia, en este momento, me ha llevado a imaginar que mi vida ha pasado por un cambio de piel, algo similar al de las serpientes, pues estas mudan de piel para poder crecer, dado que su piel no crece al ritmo que crece el resto de su cuerpo.<\/p>\n<p><strong><em> Lo que dej\u00e9 atr\u00e1s cuando mud\u00e9 mi piel<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Antes de cualquier cambio, antes de dejar las cosas atr\u00e1s, obtengo excelente o amargas experiencias que construyen mi personalidad: lo que soy. He ah\u00ed mi peculiar importancia por las serpientes, antes de que ellas consuman y reformen su piel, recorren y viven en diferentes entornos. Soy as\u00ed, antes de adquirir algo relevante que me forme; vivo, me deslizo por diferentes entornos que hacen que mi perspectiva del mundo var\u00ede, que fluya como las pieles que quedan en el transcurso del camino al que llamamos vida.<\/p>\n<p>Nac\u00ed en un peque\u00f1o pueblito en lo alto de la cordillera central, cargado de fr\u00edo y cafetales: Sevilla, Valle del Cauca. All\u00ed, en ese lugar, viv\u00ed toda mi infancia y mi adolescencia, recorriendo esas calles de anta\u00f1o que parecen no decaer con el tiempo, inmarcesibles, duras como la roca, pr\u00e1cticamente \u2013al menos para m\u00ed- eternas. Ellas me vieron formar y me formaron, cada peque\u00f1o rinc\u00f3n, por insignificante que sea, va a estar presente en cualquier momento en el que piense en mi hogar. Lleno de complicidad y m\u00fasica al viento, surge de las monta\u00f1as el sonido de un tiple que se extiende por toda la plaza, una plaza cargada de guayacanes y concordia. El d\u00eda transcurre lentamente en mi \u201cmacondo\u201d cafetero, llega a m\u00ed el aire de tango que invade el inicio de la noche, Casablanca, en palabras de Gardel: \u201cMi metej\u00f3n\u201d. Casablanca, la plaza de la concordia, la casa de la cultura, son solo algunos de los sitios que han visto nacer y crecer, generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n, los reto\u00f1itos sevillanos.<\/p>\n<p>Mi cuna monta\u00f1osa, tambi\u00e9n se caracteriza por ser paisa; paisas verracos, que salen adelante, no hay obst\u00e1culos para ser mejor. Sevilla es comercio, comunidad, amor, orgullo y Dios. Cat\u00f3licos la mayor\u00eda de habitantes, amantes a la semana santa, la misa en la iglesia central; con gran disposici\u00f3n se muestran ante el padre, teniendo este m\u00e1s autoridad que el alcalde.<\/p>\n<p>En un lugar llamado Puyana crec\u00ed, barrio de abuelos y jubilados, por la calle 61 viv\u00ed las mejores experiencias. Solo ten\u00eda 5 a\u00f1os, deb\u00eda ir al colegio antes de las 6:30 de la ma\u00f1ana, pero siempre nos cog\u00eda la tarde, a mi hermano y a m\u00ed. Corr\u00edamos hasta la puerta de la casa para decirle al se\u00f1or de la ruta que esperara. Mi mam\u00e1 gritaba impacientemente, sal\u00eda a dar la cara por nosotros, y segu\u00eda corriendo con todo para lograr que sali\u00e9ramos lo m\u00e1s pronto posible. Siempre quedaban faltando los cordones, mi mam\u00e1 siempre se olvidaba que yo no era capaz como mi hermano, y sal\u00eda corriendo para dejarnos en el bus, entonces mi hermano deb\u00eda terminar la tarea de los zapatos, amarrarlos lo mejor posible porque yo entraba en crisis cuando se desamarraban y no encontraba quien podr\u00eda ayudarme. Este susto se deb\u00eda en gran medida a la facilidad que tenia de caerme, siempre estuve con mi profesora para evitar caer y caer; no s\u00e9 tal vez con un adulto al lado la responsabilidad no ca\u00eda sobre m\u00ed, ya que, siempre que llegaba a la casa y mi hermano contaba que yo hab\u00eda sufrido otro accidente, mi mam\u00e1 se llenaba de rabia (eso era lo que yo cre\u00eda) y me rega\u00f1aba.<\/p>\n<p>Todo empez\u00f3 a cambiar, cuando una gran profesora de transici\u00f3n &#8211; grado antes de primero \u2013 me ense\u00f1\u00f3 a amarrar y meter los cordones en un zapato de madera, cuando descubr\u00ed que era capaz de hacer lo que tanto me atormentaba fui muy feliz. Todos los d\u00edas llegaba a clase con el deseo de practicar, en aquel zapato de madera, la forma como deb\u00eda amarrar mis cordones. Estuve siempre tan entusiasmada, que recuerdo a la profesora diciendo: laura traje otro zapato de madera para que me ayudes con los compa\u00f1eritos que a\u00fan no logran hacerlo tan bien como t\u00fa. Sent\u00ed como mi cuerpo se llen\u00f3 de orgullo, felicidad y amor por esa profesora, pues me hab\u00eda dado una gran herramienta para enfrentar mi cotidianidad, la de no saber c\u00f3mo amarrarme los zapatos y depender de la voluntad de mi hermano y mi mam\u00e1. Este recuerdo, me hizo pensar en una de las lecturas que tratamos hace m\u00e1s de ocho d\u00edas, el v\u00ednculo educativo (Tizio, 2003), en el que desde la idea de Fenelon se\u00f1ala que \u201cel agente de la educaci\u00f3n acompa\u00f1a al educando en una aventura de descubrimiento\u201d (Tizio, 2003, p\u00e1g. 30). Mi profesora cre\u00f3 un v\u00ednculo educativo, en el que ella me proporcion\u00f3 las herramientas necesarias para que por mis propios medios lograra atarme los cordones, fue una gran aventura de descubrimiento, la cual disfrute y asimile como un paso m\u00e1s para la dependencia, lo supe cuando deje de sentir angustia por no saber, por el hecho de que mi mama se olvidara y yo pudiera caerme en cualquier momento.<\/p>\n<p>La tristeza en mi vida volvi\u00f3 aparecer cuando una ma\u00f1ana, despu\u00e9s de unas largas vacaciones, mi mam\u00e1 nos comunica que el colegio lo cierran. Solo pensaba que no iba a volver a ver a mi profesora adorada, yo solo quer\u00eda llorar. Sin embargo, fui a comprar, en una tarde dominguera con mis padres y hermano, todo lo que necesitaba para el colegio. Estaba feliz de comprar muchas cositas, en ese momento hab\u00eda olvidado lo duro que iba a ser volver a empezar, no conoc\u00eda ning\u00fan ni\u00f1o, no sab\u00eda c\u00f3mo era el colegio ni la pr\u00f3xima profesora. Solo hablaba para preguntar sobre el nuevo colegio, no ve\u00eda la hora de enfrentarme al cambio.<\/p>\n<p>En el mundo se celebraba la llegada de un nuevo siglo, pero en Sevilla, Laura solo pensaba en el terrible d\u00eda que iba a tener que pasar en el nuevo colegio. Siendo las 6:45 de la ma\u00f1ana entr\u00e9 con mi s\u00faper malet\u00edn de Barbie por la puerta garaje, era un lugar muy peque\u00f1o y encerrado. No hab\u00edan arboles como en el anterior, nada era igual. Vi una banca al lado de un letrero que dec\u00eda rector\u00eda, todo era tan extra\u00f1o, me sent\u00e9 all\u00ed y esper\u00e9 a que alguien mayor llegara para \u201csalvarme\u201d de lo confundida que estaba. Estuve all\u00ed por 10 minutos, pero yo sent\u00ed como si hubiesen sido horas, lleg\u00f3 una se\u00f1ora con una voz un poco brusca y me dijo: ni\u00f1a debe ir a formar (hacer hileras desde el m\u00e1s bajito hasta el m\u00e1s alto) para escuchar a la rectora y conocerla. Solo la mir\u00e9 y puse mis piernas a caminar, vi muchos ni\u00f1os de grado primero, m\u00e1s o menos 30, todos ya se conoc\u00edan, iba a ser muy dif\u00edcil para m\u00ed hacer amigos. Ese d\u00eda, me di cuenta que era la m\u00e1s alta de mi grupo, la m\u00e1s grande y fuerte. Empezaba una nueva experiencia, a la final no tan buena, pero no pod\u00eda hacer nada para cambiar a otro colegio. Para mis padres era el mejor colegio privado, entonces era una obligaci\u00f3n quedarme all\u00ed.<\/p>\n<p>Los cambios que no son voluntarios, siempre van a causar cierto grado de angustia, en este caso, yo quer\u00eda liberarme, pues en mi colegio anterior, me hab\u00edan dado la primera herramienta, seg\u00fan yo no necesitaba nada m\u00e1s para vivir en paz. Estuve en el nuevo colegio por nueve a\u00f1os, en los cuales aprend\u00ed todas las din\u00e1micas del colegio, comprend\u00ed el sentido de las normas y reglas para vivir en comunidad, logr\u00e9 estar a gusto con el colegio.<\/p>\n<p>Un d\u00eda normal empezaba con la formaci\u00f3n de hileras, para escuchar lo m\u00e1s importante del d\u00eda; si lleg\u00e1bamos tarde no pod\u00edamos entrar sino hasta la pr\u00f3xima clase y ten\u00edamos una nota en el observador disciplinario, \u201cel libro del terror\u201d. Luego, entrabamos a los salones y hac\u00edamos la oraci\u00f3n del d\u00eda, cada uno pod\u00eda pedir algo, pero no era obligaci\u00f3n. Inici\u00e1bamos la primera clase, luego sal\u00edamos a descanso y siendo las 12:30 del medio d\u00eda nos iban despachando en las rutas que cada padre asignaba. Mes tras mes se realizaban actos culturales, de los cuales se encargaba cada grado, siempre era la fecha m\u00e1s esperada, ese d\u00eda sal\u00edamos de la rutina. En el mes de abril o marzo, dependiendo del a\u00f1o, nos llevaban a la misa de la santa ceniza; en noviembre se hacia el d\u00eda de la familia \u201cSANLUISANA\u201d y al finalizar el a\u00f1o, siempre otorgaban reconocimiento a los mejores estudiantes.<\/p>\n<p>Hoy analizo que lo m\u00e1s valioso de haber estado en el nuevo colegio por nueve a\u00f1os y paralelo a este proceso, incluirme en las actividades de la casa de la cultura; es que logre identificarme como parte de una cultura, de una sociedad. Me ense\u00f1aron el lugar donde vivo, con las izadas a la bandera, las presentaciones art\u00edsticas y las clases de danza constru\u00ed un sentido de pertenencia hacia mi regi\u00f3n, municipio y pa\u00eds. En efecto, en aquellas instituciones me hicieron un \u201cbautismo humano\u201d, es decir me ayudaron a entrar al mundo que me esperaba, conocer mi contexto, mi realidad; y con la disciplina que inculcaban permitieron asegurarme del dominio sobre mis decisiones, y el poder de estas sobre el mundo que me rodeaba (Tizio, 2003).<\/p>\n<p>A pesar de lo mucho que aprend\u00eda en el colegio San Luis, nunca estuve realmente feliz y apasionada por estudiar all\u00ed. Empezaba un nuevo a\u00f1o, el 2011 venia cargado de nuevas expectativas, mi hermano reci\u00e9n empezaba su universidad, mi mama y yo nos quedamos solas en casa, y mi padre consigue traslado para Bogot\u00e1. En enero, empezamos clase, despu\u00e9s de unas maravillosas vacaciones de mitad de a\u00f1o, regreso al colegio con ganas de ponerle la ficha y sacar adelante ese a\u00f1o electivo, que no iba muy bien. En realidad nunca iba muy bien, no me gustaba ir al colegio, entonces no me levantaba, ello hacia que siempre estuviese perdida en casi todas las asignaturas. Recuerdo la ma\u00f1ana en que pens\u00e9 en la posibilidad de no seguir estudiando all\u00ed, llegu\u00e9 muy emocionada a la casa a decirle a mi mama lo que quer\u00eda, necesitaba su apoyo. Le cont\u00e9 y me dice que no es posible que eso ocurra, ella le ten\u00eda mucho cari\u00f1o al colegio, pues mi hermano hab\u00eda salido de all\u00ed y esperaba que yo tambi\u00e9n lo hiciera. Con 14 a\u00f1os, fui rebelde y caprichosa, nunca hab\u00eda llevado la contraria a mi mam\u00e1. Esa fue la primera vez que desafi\u00e9 lo que ella esperaba que hiciera. Llam\u00e9 a mi pap\u00e1 y lo primero que me dice es que si es lo que quiero, entonces s\u00ed. Eso cre\u00f3 un gran conflicto en casa, mi mam\u00e1 siempre tan radical y mi pap\u00e1 siempre tan liberal, sin dejar de lado las normas y reglas b\u00e1sicas que hab\u00eda que tener en cuenta en cada situaci\u00f3n, \u00e9l no iba a permitir que yo pasara por encima de alguien en alg\u00fan momento de mi vida.<\/p>\n<p>Fue entonces en febrero del 2011, despu\u00e9s de un gran proceso para ingresar al otro colegio, que empiezo las clases. No me hab\u00eda dado cuenta de lo diferente que era ese colegio, chiquito, sin zonas verdes, muy poco cultural, no ve\u00eda clase de art\u00edstica, hab\u00edan c\u00e1maras en todos los salones, los profesores llegaban con sus libros, ocurr\u00eda algo extra\u00f1o, al parecer no exist\u00eda la posibilidad de acceder a estos, como si los libros fueran parte de ellos por tener estudios profesionales, de los cuales nosotros aun no pod\u00edamos gozar; y segu\u00edan un esquema de los temas de la clase, y no pod\u00edan desviarse de este.<\/p>\n<p>No olvido la ida a la bas\u00edlica el \u00faltimo viernes de cada mes, all\u00ed nos obligaban a leer la palabra de Dios para sacar buena nota en religi\u00f3n; el rosario de la virgen cada mayo; la asignaci\u00f3n de puesto para todo el a\u00f1o, no lo pod\u00edamos mover, pues deb\u00edamos seguir un orden. Los profesores siempre hac\u00edan lo que dec\u00eda la rectora, siempre ten\u00edan miedo porque si alguno de nosotros no se comportaba como deb\u00eda eran primero culpa del profesor. Estas din\u00e1micas se parecen mucho a la concepci\u00f3n tradicionalista de la educaci\u00f3n, en aquel colegio quer\u00edan protegernos de las tentaciones del mundo, nos aislaban y nos disciplinaban, no solo por medio de los profesores, sino tambi\u00e9n por medio de Dios, pues no podr\u00edamos ser pecadores. Se deb\u00eda obedecer no solo las demandas el profesor, sino tambi\u00e9n las de Dios y la iglesia para ser mejores ciudadanos.<\/p>\n<p>El colegio San Carlos, me molde\u00f3, termine de entrar en el sistema, sin ning\u00fan tipo de cr\u00edtica. Recib\u00ed menciones de honor por ser disciplinada, empec\u00e9 a ser competitiva, aprend\u00ed a trav\u00e9s del ejercicio de la memoria, \u201climitando la utilizaci\u00f3n del razonamiento\u201d (enciclopedia pr\u00e1ctica de la pedagog\u00eda) y fui parte de los alumnos ideales. Pero recuerdo que en ultimo grado, todos empezamos \u201cabrir los ojos\u201d, empezamos a pedir clases diferentes, nos dimos cuenta de que nos estaban formando para entrar en el sistema, encajar en este y servir para este. Nunca voy a olvidar una clase en la que un amigo le propone al profesor ver otros temas, que no hayamos visto, m\u00e1s din\u00e1micos y que se puedan aplicar m\u00e1s a la realidad. El profesor le dice que no se puede, que ya hay un programa y que es imposible, que \u00e9l quisiera poder hacerlo, pero no es permitido. Mi amigo se para y dice: yo no voy a seguir escuchando algo que no me va servir cuando tenga que salir de este lugar y encontrarme con otra realidad, m\u00e1s cruda, insensible y poco condescendiente con los individuos que est\u00e1n apenas conociendo su mundo, como nosotros. En ese momento tuve una crisis, me cuestionaba todo, me di cuenta que era as\u00ed como \u00e9l dec\u00eda, que estaba en una burbuja y que deb\u00edamos ser m\u00e1s cr\u00edticos respecto a los temas tratados en clase, \u201cno comer entero\u201d. Aquella situaci\u00f3n, hizo que fuera consciente de lo que realmente estaba preparada y de lo poco que conoc\u00eda del mundo. Despert\u00f3 en m\u00ed el deseo por conocer m\u00e1s lo que me rodeaba.<\/p>\n<p>Entonces pens\u00e9 \u00bfQu\u00e9 tengo que hacer para conocer la realidad? Pregunta que necesitaba resolverse, sent\u00eda que el tiempo se me acababa en Sevilla, ya casi sal\u00eda del colegio y lo \u201cnormal\u201d era irse del pueblo a estudiar, para tener un mejor futuro. Empec\u00e9 a trabajar en la soluci\u00f3n a mi pregunta, y quise vivir sin l\u00edmites, lo primero que cualquier adolescente pensar\u00eda. Entre a la Defensa Civil y al grupo de danzas de la casa de cultura, fui a todos los eventos culturales que se hac\u00edan en mi pueblo y empec\u00e9 a disfrutar noche tras noche, el delicioso caf\u00e9 que serv\u00edan en Casablanca, un local viejo en el que se respira historia, tango y amor. Con el poco tiempo y todas las cosas que ten\u00eda planeadas hacer, un gran amigo al que le cont\u00e9 mis deseos, me ense\u00f1\u00f3 un gran poema:<\/p>\n<p><em>\u201c\u2026tiempo para esconderme<br \/>\nen el canto de un gallo<br \/>\ny para reaparecer<br \/>\nen un relincho<br \/>\ny para estar al d\u00eda<br \/>\npara estar a la noche<br \/>\ntiempo sin recato y sin reloj<\/em><\/p>\n<p><em>Vale decir preciso<br \/>\no sea necesito<br \/>\ndigamos me hace falta<br \/>\ntiempo sin tiempo.\u201d \u2013<strong>Mario Benedetti<\/strong> <\/em><\/p>\n<p>Siendo las 2:00 de la tarde, del viernes 28 de noviembre de 2013 todos mis compa\u00f1eros y yo est\u00e1bamos listo para dar el primer paso y abrir las puertas del mundo real, hasta el momento hab\u00edamos trabajado siendo cr\u00edticos sobre la realidad, pero no en el colegio, sino en nuestras propias reuniones. No conoc\u00edamos el mundo, pero sent\u00edamos que el pueblito de la monta\u00f1a lo era todo, pero necesit\u00e1bamos m\u00e1s. Cre\u00edamos que irnos a otro lado iba a ser la oportunidad perfecta para mudar la piel que hab\u00edamos construido en compa\u00f1\u00eda de la familia, colegios y amigos, y formar una nueva piel a partir de las nuevas experiencias que \u00edbamos a tener la oportunidad de vivir en la universidad.<\/p>\n<p><strong><em>Cambio de piel: una transformaci\u00f3n de fondo<\/em><\/strong><\/p>\n<p>De las veces que mi cambio de piel era tan inminente, el m\u00e1s relevante hasta ahora es el hecho de cambiar lo que consideraba mi mundo, un mundo que se ca\u00eda tras cada pertenencia empacada en una maleta que me llevaba a otra historia. Historia donde forjar\u00eda mi identidad tras un ambiente de clases, risas y nuevas personas. Aprend\u00ed y comprend\u00ed durante este proceso lo que me motivaba, a lo que iba a dedicar el resto de mi existencia. Tras cada teor\u00eda, supuesto, comprend\u00eda el comportamiento de lo que me rodeaba, eso me hizo amar lo que hac\u00eda: amar cada madrugada, apreciar la insoportable tarea de la dedicaci\u00f3n y la obligaci\u00f3n de estudiar.<\/p>\n<p>El 4 de enero de 2014, llegu\u00e9 a la ciudad de Cali, expectante, entusiasmada y feliz por tener la oportunidad de iniciar la universidad. Al tiempo no quer\u00eda dejar mi pasado, mis padres, mis amigos y Sevilla, vivir all\u00ed era maravilloso. Mis padres hab\u00edan acabado de salir del apartamento donde iba a pasar los siguientes cuatro meses, cerr\u00e9 mis ojos y pens\u00e9: tengo un gran reto en este preciso momento, lograr adaptarme a la ciudad y a la universidad.<\/p>\n<p>Faltaban muchas estructuras por introyectar en mi mente, para lograr sobrevivir sola. Es gracioso, llegue sin saber nada sobre limpieza, comida y entre otras cosas esenciales para vivir. Fue un cambio brusco, y solo al quinto d\u00eda me doy cuenta de lo horrible que me sent\u00eda por este. Era libre, pero necesitaba tener las herramientas necesarias para soportar aquella libertad, saber que era lo correcto y lo incorrecto (CAMPS, 1996). En ese momento, no hab\u00eda sido educada para la libertad, no ten\u00eda los suficientes conocimientos sobre la cultura y la sociedad, que en aquella situaci\u00f3n de mi vida, eran necesarios para integrarme con mayor facilidad en un nuevo entorno; y as\u00ed lograr ser aut\u00f3noma (CAMPS, 1996).<\/p>\n<p>A los ocho d\u00edas de estar en la ciudad de Cali, no tenia nuevos amigos, pero si acababa de conocer una ni\u00f1a con la que iba a convivir por ese semestre, ella llevaba tres a\u00f1os en Cali y pronto acabar\u00eda sus estudios. Un d\u00eda me ve m\u00e1s triste de los normal, y me dice: Laura yo creo que es hora de salir de la casa y atreverse a conocer el mundo, yo ser\u00e9 su gu\u00eda, no tiene por qu\u00e9 temer. Ese momento lo llene de significado, me aferr\u00e9 a ella y dej\u00e9 que me ense\u00f1ara como es vivir en Cali para as\u00ed lograr adaptarme. Se cre\u00f3 un v\u00ednculo educativo que me at\u00f3 a la esperanza de ser parte de la cultura cale\u00f1a, sin dejar de pensar que,<\/p>\n<p><em>\u201cel v\u00ednculo que ata es un instante: el que deja su marca. Momento en el que el sujeto despierta a los posibles de un mundo por-venir. Despierta por cuanto vislumbra la confianza con la que el mundo (el que fue, el que es), le est\u00e1 siendo, finalmente, ense\u00f1ado.\u201d <\/em>(Tizio, 2003, p\u00e1g. 39).<\/p>\n<p>Termine de mudar mi piel un a\u00f1o despu\u00e9s, fue realmente dif\u00edcil, en algunos momentos necesitaba a mi familia, volver a Sevilla y hacer lo que hac\u00eda antes, como saludar al vecino, ir a comprar cosas en la tienda de la esquina y escuchar el sonido de la lluvia. Aprend\u00ed las cosas b\u00e1sicas que se deb\u00edan saber para no estar indefenso en un entorno en el que no es conveniente estarlo. Sin duda la adaptaci\u00f3n a la ciudad fue lenta, pero a la universidad fue un poco m\u00e1s r\u00e1pida. A pesar de mis dificultades para relacionarme, logr\u00e9 apasionarme de la carrera que hab\u00eda decidido estudiar, esto gracias a un gran docente, con el que tuve mi primera clase un lunes a las 5:00 de la tarde. Recuerdo verlo tan feliz, hablaba con tanto amor sobre la psicolog\u00eda que era inevitable no contagiarse y querer hablar en alg\u00fan momento de la vida como \u00e9l lo hac\u00eda. \u00c9l era un claro ejemplo de<\/p>\n<p><em>\u201cel educador que acepta el reto de establecer un v\u00ednculo educativo da el tiempo para aprehender algo de lo que est\u00e1 en espera, de lo que desde el comienzo de los tiempos del hombre nos aguarda, a cada uno. Y da tambi\u00e9n la palabra, para que cada uno pueda formularse su pregunta sobre el mundo.\u201d <\/em>(Tizio, 2003, p\u00e1g. 39<em>). <\/em><\/p>\n<p>Este profesor g\u00e9nero en mi la necesidad de apropiarme de la carrera, apasionarme de ella, con el objetivo de que cada trabajo y cada cosa que se relacionara con la misma fuera significativa para m\u00ed. Ahora se ha potenciado ese sentimiento, estoy cada vez m\u00e1s enamorada de Cali, la universidad y del rumbo que ha ido tomando mi vida. Son muchos los retos que han aparecido en mi camino, pero siempre lo que me anima a cumplirlos es pensar que ya pase por el m\u00e1s dif\u00edcil, dejar mi hogar (Sevilla, familia y amigos).<\/p>\n<p>Siendo las 5:21 de la tarde, de un domingo en familia, decido terminar mi escrito. S\u00e9 que falt\u00f3 mucho por decir. Siempre que estas escribiendo te acuerdas de cosas importantes de las que podr\u00edas sacar unos an\u00e1lisis maravillosos. Este trabajo logr\u00f3 conmover mi coraz\u00f3n, fue un desaf\u00edo para mi dejar de ser cuadriculada, aun me cuesta abrirme y pensar sin l\u00edmites, sin pensar que tan aceptado o no ser\u00e1n aquellos pensamientos. S\u00e9 que aquella imposibilidad no es gratuita, mi proceso escolar se caracteriz\u00f3 por cierta necesidad de obedecer, imitar y ser siempre parte del promedio, pues solo de esa manera no serias se\u00f1alada. Sin embargo, creo que logr\u00e9 expresar lo que quer\u00eda, pero no solo gracias a m\u00ed. Un amigo muy especial me ayud\u00f3, no hay nada m\u00e1s enriquecedor para la construcci\u00f3n de textos que la compa\u00f1\u00eda, pensamientos e ideas de otros diferentes a m\u00ed.<\/p>\n<p>En todo el texto trat\u00e9 de mostrar de qu\u00e9 forma, los v\u00ednculos educativos no solo se crean en los colegios, aquellos v\u00ednculos se pueden dar a partir de la interacci\u00f3n con un individuo que represente mi realidad y logre trasmitir los elementos m\u00e1s importantes de la cultura como mis padres, mi hermano, mis amigos mayores, los abuelos, los vecinos y la comunidad adulta en general. No hay que olvidar que aquel v\u00ednculo me da herramientas para entrar en la cultura y sentirme parte de ella, pero solo nos apropiamos de esta cuando logramos mudar la piel, es decir, cuando nos separamos de un estado anterior que ha sido construido por otros como la familia y el colegio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias <\/strong><\/p>\n<p>Enciclopedia Practica de la Pedagog\u00eda. Tomo II<em>. <\/em>Modelos pedag\u00f3gicos<em>. <\/em><\/p>\n<p>CAMPS, V. (1996). Educar para la libertad. En: <em>El malestar en la vida p\u00fablica<\/em>. Barcelona:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Grijalbo.<\/p>\n<p>Tizio, H. (2003). <em>Reinventar el v\u00ednculo educativo: aportaciones de la pedagog\u00eda social y del \u00a0\u00a0\u00a0 psicoan\u00e1lisis<\/em>. Barcelona, Espa\u00f1a: Editorial Gedisa S.A.<\/p>\n<p>Alumnos de la escuela de Barbiana. \u201cCarta a la maestra\u201d. Editorial Ariel S.A., Barcelona, \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1997.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Laura Ospina Mej\u00eda &nbsp; 05 de noviembre de 2016 A las 9:01 de la noche, solo pienso, que somos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":42165528,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[6229,1],"tags":[],"class_list":["post-28739","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-psicologia-educativa","category-uncategorized"],"aioseo_notices":[],"rttpg_featured_image_url":null,"rttpg_author":{"display_name":"Alejandra Valencia Cifuentes","author_link":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/blog\/lista\/author\/1143846187"},"rttpg_comment":0,"rttpg_category":"<a href=\"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/blog\/lista\/category\/psicologia-educativa\" rel=\"category tag\">psicolog\u00eda educativa<\/a> <a href=\"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/blog\/lista\/category\/uncategorized\" rel=\"category tag\">Uncategorized<\/a>","rttpg_excerpt":"Por: Laura Ospina Mej\u00eda &nbsp; 05 de noviembre de 2016 A las 9:01 de la noche, solo pienso, que somos [&hellip;]","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28739"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/users\/42165528"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28739"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28739\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28739"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28739"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28739"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}