{"id":32125,"date":"2018-12-04T15:08:47","date_gmt":"2018-12-04T20:08:47","guid":{"rendered":"http:\/\/280.811"},"modified":"2018-12-04T15:08:47","modified_gmt":"2018-12-04T20:08:47","slug":"el-hostal-narrativa-sobre-el-eneaa-2018","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/blog\/lista\/el-hostal-narrativa-sobre-el-eneaa-2018","title":{"rendered":"El Hostal (Narrativa sobre el ENEAA 2018)"},"content":{"rendered":"<p>Nos adentramos por la peque\u00f1a entrada de la estancia la cual nos recibe con unas escaleras internas que nos llevan directo al recibidor del Hostal: un peque\u00f1o escritorio de madera con una silla Rimax, constituyen el centro de las transacciones que se realizan en aquel lugar. En aquel escritorio descansa, todos los d\u00edas, uno de esos peri\u00f3dicos que suelen dar noticias violentas de manera bastante gr\u00e1fica. Casualmente, siempre se encuentra doblado a un lado de la mesa por la parte que permite ver las fotos de los cuerpos ultimados, bien sea por un asesinato o por un accidente de tr\u00e1nsito. Esta vez, m\u00e1s que las im\u00e1genes, lo que me impacta es darme cuenta c\u00f3mo una ciudad que cuenta con una suma aproximada de tan solo 500.000 habitantes es capaz de sacar dos o tres noticias de este tipo de manera diaria. No puedo evitar preguntarme si en verdad existe alguna urbe en Colombia donde las muertes violentas no constituyan el pan de cada d\u00eda para sicarios, hospitales, periodistas y funerarias. Me estremezco al reflexionar, por primera vez, que este tipo de muertes mueven la econom\u00eda de una muy buena parte de las familias de este pa\u00eds\u2026 incluyendo la m\u00eda.<\/p>\n<p>Volviendo al recibidor, podemos observar que a los lados del viejo escritorio se encuentran unos peque\u00f1os anaqueles donde se venden algunas cosas b\u00e1sicas de aseo, como jabones, shampoo, crema dental, cepillo de dientes, bloqueadores y bronceadores. Hay tambi\u00e9n dos neveras tipo tienda, donde se vende variadas bebidas, desde juguitos Hit hasta cerveza; tambi\u00e9n se guarda, en uno de los dos enfriadores, una peque\u00f1a botella de \u201cCurao\u201d, una bebida alcoh\u00f3lica del Pacifico colombiano. Sospecho que esta no hace parte de las cosas que vende el Hostal, es m\u00e1s, sospecho que no estaba all\u00ed antes de nuestra llegada, as\u00ed como tampoco estar\u00e1 all\u00ed cuando nos marchemos.<\/p>\n<p>Compartiendo el peque\u00f1o espacio con el recibidor se encuentra tambi\u00e9n una peque\u00f1a sala, se podr\u00eda decir que es el lobby del lugar. Una reducida mesa de centro atiborrada de revistas de far\u00e1ndula y tres sillas de metal, sencillas, bonitas y lo suficientemente c\u00f3modas para sentarse a esperar la asignaci\u00f3n del cuarto. A m\u00ed, junto a otros cuatro compa\u00f1eros, nos corresponder\u00e1 la habitaci\u00f3n n\u00famero siete. Somos los primeros en recibir las llaves. Una de las encargadas del lugar nos acompa\u00f1a por un estrecho pasillo y nos deja frente a la puerta, la cual est\u00e1 asegurada con un peque\u00f1o candado. La oscuridad penetrante del diminuto recinto lo primero que me hace notar es que no tiene ventanas. Se prende una l\u00e1nguida luz y nos reciben dos camarotes de madera sencillos y un peque\u00f1o televisor que nunca lleg\u00f3 a conectarse. El aire acondicionado de la habitaci\u00f3n es muy antiguo y funciona casi que haci\u00e9ndole honor a su edad. A un lado se encuentra un peque\u00f1o cl\u00f3set que servir\u00e1 especialmente de repisa donde colocaremos nuestros implementos de aseo, nuestras billeteras y el parlante de sonido que nuestro compa\u00f1ero de habitaci\u00f3n trajo y que ser\u00e1 de gran utilidad en las pr\u00f3ximas noches. Pero lo que m\u00e1s resalta en aquel diminuto recinto lugar es la puerta del ba\u00f1o, constituida por nada m\u00e1s que una cortina. Este detalle es algo inquietante; m\u00e1s, sabiendo que uno de mis compa\u00f1eros es hombre y a las otras tres muchachas ni siquiera las conozco. La luz del ba\u00f1o expone a trav\u00e9s del delgado trozo de tela, las sombras de los ritos \u00edntimos que los seres humanos solemos realizar en lo m\u00e1s privado de nuestros hogares. Me siento completamente expuesta. Para mi alivio, y con interesante rapidez, lograr\u00e9 estrechar lazos de confianza y camarader\u00eda con todos los integrantes de la habitaci\u00f3n. La convivencia durante los pr\u00f3ximos seis d\u00edas se ve prometedora.<\/p>\n<p>Una vez cada uno se instala en su respectiva litera, procedemos a alistarnos, yo soy la \u00faltima en tomar el ba\u00f1o. Quiero cerciorarme de que nada pueda verse y que la clara cortina pueda brindarme algo de la intimidad tan bruscamente arrebatada en aquellos momentos. Escojo el vestido m\u00e1s fresco que he llevado, no estoy acostumbrada a tenerme que vestir dentro de un ba\u00f1o, as\u00ed que este es otro peque\u00f1o reto que debo asumir. Cuando ya estoy casi lista para salir, una de las tiras de mi vestido se rompe, lo que me obliga a cambiarme nuevamente. Este hecho en particular me irrita y marca el inicio de una pesadez de \u00e1nimo que me acompa\u00f1ar\u00e1 durante todo el transcurso de aquel d\u00eda\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos adentramos por la peque\u00f1a entrada de la estancia la cual nos recibe con unas escaleras internas que nos llevan [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":42165648,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[106],"tags":[],"class_list":["post-32125","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diarios-de-campo"],"aioseo_notices":[],"rttpg_featured_image_url":null,"rttpg_author":{"display_name":"Angela Pinzon Silva","author_link":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/blog\/lista\/author\/1075267578"},"rttpg_comment":0,"rttpg_category":"<a href=\"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/blog\/lista\/category\/diarios-de-campo\" rel=\"category tag\">DIARIOS DE CAMPO<\/a>","rttpg_excerpt":"Nos adentramos por la peque\u00f1a entrada de la estancia la cual nos recibe con unas escaleras internas que nos llevan [&hellip;]","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32125"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/users\/42165648"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32125"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32125\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32125"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32125"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.icesi.edu.co\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32125"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}