TESTIMONIO

Los estudiantes de especializaciones médicas de la universidad ICESI y en este caso voy a hablar de los de la especialidad de pediatría, tenemos la oportunidad de que en nuestro ultimo año de estudio, cursamos una materia electiva que puede realizarse en la subespecialidad médica que a cada uno le llame más la atención o en la que quiera hace un énfasis especial, esta, además, puede realizarse tanto nacional como internacionalmente si logramos establecer un convenio con esa universidad o hospital que hemos elegido.

¿Cuál materia elegí?, resulta que desde que tuve mi primer acercamiento al cuidado intensivo pediátrico quede maravillada por su profundidad y a la vez su practicidad, es un área en la que debes tener todo el conocimiento y aplicarlo en un segundo que será definitivo, en fin, esta es otra historia que llevaría páginas contar. Bueno, ya había elegido la materia sin dudar, ahora quedaba elegir el lugar. Siempre tuve claro que quería salir del país y conocer como se hacían las cosas en otro lugar, idealmente con otro idioma, que me retara y me obligara a practicar una lengua diferente a la mía. Como tengo una familia muy querida en Londres, Inglaterra, me puse a investigar sobre los diferentes hospitales pediátricos y me puse en contacto con ellos yo misma, allí encontré el Evelina London Children Hospital, el cual es un hospital de referencia para todo Inglaterra, con una unidad de cuidado intensivo de alta complejidad, y por esto lo elegí como mi lugar de rotación; desde el primer correo fueron supremamente amables y estuvieron siempre dispuestos a ayudarme con los trámites necesarios para realizar mi rotación allí. 

 

Llegué a Londrés una semana antes del inicio de mis clases para familiarizarme con la ciudad, era febrero, estábamos en invierno y hacía frío, sin embargo, esto no me impidió que todos los días, armada de un abrigo, saliera a recórrela. Es una ciudad antigua y realmente hermosa, con una arquitectura impresionante que te roba el aliento. Maravillada además por la seguridad que me permitía salir sola, me perdí en su metro, en sus calles, en sus tiendas y en sus teatros.

 

Me comunicaba con Rebecca, la persona encargada de guiarme y hacer mi introducción a través de correo electrónico, una de las cosas que más me sorprendió fue ver lo organizados que son los ingleses, tienen un folleto para cada cosa y me dieron un instructivo-mapa con todos los sitios del hospital a los cuales podía asistir, incluyendo biblioteca, gimnasio, piscina, museos, iglesias, de varias religiones y un cine (sí había un cine dentro de los hospital que proyectaba películas tanto para paciente y sus acompañantes, como para el personal asistencial que quisiera ir). 

El primer día que asistí al hospital estaba muy nerviosa, conociendo de la puntualidad inglesa llegué tres horas antes de lo pactado, lo cual supongo solo aumentó mi ansiedad, afortunadamente encontré un pequeño museo que me distrajo durante este tiempo.  Al llegar la hora de encontrarme con Rebecca, me encontré mirando hacia todos lados, pues caí en cuenta de que no sabía como era, ni como lucía, sin embargo, creo que esto solo facilitó las cosas porque solo tuvo que buscar a la chica con cara de desorientación. Una vez nos conocimos sentí mucha confianza por lo amable que fue, me entregó mi carnet del hospital y me llevo a la unidad de cuidado intensivo pediátrico donde me presentó a la Doctora Maja, quien sería mi tutora durante mi estadía en Londres.

Nunca antes había estado en un hospital infantil, fui increíble ver como absolutamente todo estaba adaptado para niños, desde las sillas, hasta los ascensores, baños y la cafetería, hay incluso una especie de colegio con diferentes aulas a las que asisten los niños que están en condiciones, para que no se atrasen en sus materias y también tienen actividades extracurriculares como canto y baile. 

En el hospital también fueron muy amables conmigo, incluyéndome en todas sus actividades. Tuve la fortuna de que en el momento de mi llegada, estaban tambien ingresando los nuevos fellows de cuidado intensivo y   me uní a ellos en su inducción, lo que me permitió conocer a profundidad como funcionaba la unidad, como desempeñaban sus actividades y asistir a las clases de inducción, la cuales fueron tanto practicas como teóricas e incluían simulación.   Se trata de una unidad de cuidado intensivo pediátrico con disponibilidad de 23 camas, allí laboran 15 intensivistas pediatras y muchísimos fellows, más de 30 diría yo, de diferentes especialidades, como anestesia, neumología, oncología, cardiología y cirugía, lo cual es maravilloso porque permite tener un enfoque integral de cada paciente y aprender mucho de cada uno de ellos.

Disfruté mucho que se esfuerzan para que la academia haga parte del día a día, diariamente entre las 8 y las 9 de la mañana, por parte del equipo que estuvo de turno en la noche, se realiza la entrega de pacientes en un auditorio, a esta asisten todos los especialistas involucrados (cardiólogos, infectólogos, cirujanos, intensivistas (entre cinco y diez), enfermeras y terapeutas) y cada uno aporta para definir el manejo diario del paciente. Todos los días, además hay clase de diferentes diferente y una vez por semana simulación, dentro de la misma unidad, ya que una de las habitaciones está adaptada con maniquís para realizar las practicas.

A pesar de que sabía hablar inglés, y lo había practicado en vacaciones o con mis familiares, tenía temor de tener que hablar un idioma diferente al mío todo el tiempo, pero cada vez fue mas fácil entender y hacerme entender.  Conocí personas de diferentes nacionalidades, españoles, brasileros, indios, franceses y fue muy interesante ver como todos, aunque somos tan diferentes, pero podemos ser parte de un mismo equipo. Transcurridas tres semanas de mi rotación, ocurrió la pandemia Covid-19, pude ver como se organizaba la unidad de cuidado intensivo para atender lo que estaba por venir, todos los días había reuniones sobre como actuar, sobre como usar lo equipos de protección personal y cual iba a ser el paso a seguir con los pacientes sospechosos, hasta la fecha de mi regresó no hubo ningún paciente pediátrico positivo en la unidad. Cuando ya fue inminente el cierre de aeropuertos en Colombia, tuve que interrumpir mi rotación y conseguí viajar a Colombia un día antes de que cerraran el aeropuerto del Dorado en Bogotá. Sin embargo, espero poder regresar y finalizar mi rotación posteriormente.

Gracias a este viaje puede también conocer otros lugares como la ciudad de Cambridge en Inglaterra y Ámsterdam en Holanda, donde pasé un fin de semana, experiencias que me han enriquecido culturalmente, pues esta última tiene una forma muy tolerante de ver la vida. Mi viaje de regreso a Colombia fue impactante, puesto que hasta el momento en Londres no se había detectado cuarentena, aunque en Colombia sí, mi vida transcurría con normalidad; sin embargo, al llegar al aeropuerto tuve que empezar a usar tapabocas y a seguir todos los protocolos de seguridad e higiene y a sumergirme en este nuevo cambio de vida que hasta hoy apenas puedo asimilar.

En definitiva, ha sido una experiencia enriquecedora, que me ha traído conocimientos nuevos, formas diferentes de tratar a mis pacientes, de relacionarme con mis compañeros y me ha permitido ver tecnología de punta; además ha aportado a mi crecimiento personal ha expandido mis barreras culturales y es que definitivamente no soy la misma que antes de irme. Agradezco profundamente la universidad ICESI por su apoyo para cumplir este sueño, por haber estado pendiente en cada momento de mi seguridad y de como me encontraba debido a la pandemia, pues desde el comienzo realizaron un seguimiento estrecho para saber cómo estaba y como iba a regresar y me acompañaron hasta que pude estar de nuevo en casa.


Ana Lopez


Ana Lopez 3