PRESENTACIÓN

DOI: 10.18046/recs.i15.2035

 

 

Luis Fernando Barón ; Lina Fernanda Buchely

Cali, Colombia. abril de 2015

 


 

 

Presentación

El número 15 de CS convocó artículos en dos líneas: una sobre feminismos contemporáneos y otra sobre trabajos diversos en género. La primera proponía explorar las incomodidades entre los feminismos liberales, o emancipacionistas, y las teorías poscoloniales, o , sobre el género y la sexualidad, desarrolladas a partir de la década de los 80. La segunda invitaba a presentar estudios de género en un sentido amplio; a localizar las discusiones más abstractas en líneas emergentes de análisis, o bien relacionadas con nuevas problemáticas sociales, o bien vinculadas con aproximaciones teóricas o metodológicas innovadoras.

Celebramos la buena acogida que tuvo la convocatoria; recibimos alrededor de 30 artículos entre los cuales hay un amplio número de propuestas que llegaron de diferentes países del continente americano. En esta ocasión se publican contribuciones de autores de países como Ecuador, México, Brasil y, por supuesto, Colombia. También recibimos artículos de estudiosos latinoamericanos de Alemania y Estados Unidos. Destacamos este asunto puesto que entre los pilares de la Revista están el poner en discusión problemáticas latinoamericanas en diferentes niveles y el propender por el diálogo entre perspectivas locales, nacionales y globales.

Como se podrá leer en este nuevo número de la revista CS, los textos de este número responden bastante bien a la convocatoria realizada enfocándose, prioritariamente, en asuntos de identidad, políticas públicas y acción social en relación con los feminismos, los géneros y las sexualidades. Estos textos, por supuesto, serán leídos y apropiados de diferentes maneras. Sin embargo, queremos proponerles una organización que ayuda a mirarlos en su conjunto: el primer eje presenta experiencias y reflexiones que desafían órdenes sociales desiguales; el segundo analiza los impactos diferenciales de políticas públicas que involucran el tema de género, y el tercero presenta tendencias y prácticas de movilización social por parte de movimientos feministas, de mujeres y de género.

La mayoría de los artículos del son portadores de reclamos sociales y de experiencias de resistencia que llaman a miradas más plurales y abiertas frente a los cambios en las formas de vivir e identificar los géneros y de vivir la diversidad sexual. Así lo plantean ensayos como el de Mauricio Pulecio quien analiza las formas cómo el lenguaje mantiene y propaga la discriminación contra jóvenes LGTBQ, mediante un estudio con estudiantes de estratos 5 y 6 en Bogotá. En este sentido, el autor muestra que ser estudiante LGTBQ en una sociedad donde ha predominado la heterosexualidad obligatoria implica saber que en la escuela hay poco espacio para el aprecio de estudiantes LGTBQ. Así, sostiene que el predominio de un lenguaje de odio, sedimentado históricamente, sólo puede ser confrontado con un lenguaje reparador como el que se encuentra en relatos literarios y en la poesía.

De manera similar se expresa en su artículo Jéssica Limberger, quien trabaja sobre el consumo de crack por parte de mujeres en Brasil, mostrando que este es un problema social que debería ser comprendido y tratado por diferentes organismos sociales pues logra involucrar dimensiones como la educación, la salud y la asistencia social. De la misma manera, muestra cómo el uso del crack conlleva al no reconocimiento de las mujeres como tales, conduciendo a la estigmatización de éstas como ''desvergonzadas, prostitutas o irresponsables con sus hijos''.

También propende por nuevas miradas frente a las masculinidades y las relaciones de género el texto de Anni M. Garzón, que trata delas percepciones sobre la política y la igualdad de padres con hijos y separados en Colombia. Este texto, basado en un estudio que incluyó casi 90 entrevistas, muestra que los participantes evidencian cambios sociales–colectivos en mujeres y hombres producidos por la liberación femenina. Sin embargo, varios de ellos perciben las luchas feministas como ajenas e incluso ven que atentan contras sus derechos de paternidad.

En el hay una serie de textos que analizan los impactos sociales de las políticas públicas en las relaciones de género y las formas como éstas afectan de manera diferencial a mujeres y hombres. En esta línea va el texto de Isabel C. Jaramillo y Helena Alviar sobre las trayectorias vividas por las concepciones de familia en las leyes colombianas. El artículo deja ver cómo a pesar de los avances y discusiones planteadas por los matrimonios del mismo sexo, las leyes colombianas todavía siguen considerando la familia como un espacio de reproducción y distribución. Las autoras muestran cómo estas leyes han creado lo que denominan una noción de ''familia económica''. De igual manera sostienen que tanto en el caso del derecho de familia como en la política social, los cambios en el concepto de la familia llegaron con la materialización de las agendas feministas y la canalización de recursos hacia las mujeres. Sin embargo, el énfasis biológico en el concepto de familia ha significado la exclusión para parejas del mismo sexo, principalmente de hombres, así como la intensificación de la feminización de la reproducción.

En un sentido similar, el artículo de Manuel R. Pinzón evidencia cómo las políticas públicas de los Hogares Comunitarios del ICBF han reproducido una visión del mundo patriarcal y han influido en la construcción de la identidad femenina. Así, las políticas del programa tácitamente privilegian las formas de trabajo típicamente masculinas y de manera expresa denigra y explota el trabajo atribuido históricamente a la mujer. De igual manera muestra cómo estas políticas han tendido a perpetuar un esquema de dominación sobre la mujer que legitima la posición de ésta al interior del hogar y la pérdida correlativa de su independencia y de su poder de negociación.

De la misma forma, el trabajo desarrollado por Diana M. Méndez, desde una perspectiva económica, muestra cómo, a pesar que la de la apertura económica en Colombia vino con mejores niveles de educación y con nuevas oportunidades para la participación en el mercado laboral, las mujeres son todavía objeto de disparidades de género, principalmente, en términos de ingresos y de la calidad en el empleo. El artículo muestra que las mujeres tienen mayores posibilidades de participar en el empleo informal y en los sectores menos productivos. Por lo mismo, ellas perciben menos salarios y son más vulnerables a los cambios en el mercado laboral y a las crisis económicas. De la misma manera, la autonomía económica y el nivel de educación están directamente correlacionados con la salud y la violencia en contra de la mujer.

Finalmente, el incluye un paquete de textos que hacen énfasis en las transformaciones de la participación y la movilización de las mujeres y de las maneras como construyen y reconstruyen sus identidades, mientras cambian sus imágenes y formas de posicionamiento en los ámbitos públicos. En este sentido va la revisión bibliográfica de María E. Ibarra sobre la participación política de las mujeres en acciones colectivas promovidas por organizaciones, redes y el movimiento de mujeres y feminista en Colombia y América Latina. Destacamos cuatro de sus hallazgos: uno, el hecho de que los estudios otorgan gran importancia a los contextos políticos en los que surgen las movilizaciones pues estos han propiciado que se formulen exigencias de ampliación de la democracia y una mejora en la representación de las mujeres en las instituciones del Estado. Dos, se identifica un cambio en los motivos de movilización, al pasar de las grandes utopías de transformación de la sociedad patriarcal a incorporar derechos sexuales, reproductivos, al aborto o la eliminación de las violencias contra las mujeres. Tres, estos estudios contribuyen a entender las particularidades de las mujeres como actor político y al plasmar ricas descripciones en formas inéditas de movilización. Cuatro, la multiplicidad de actores y activistas en este tipo de movimientos ha venido con la renovación de los repertorios de acción en el despliegue de sus acciones colectivas. Así una de las modalidades más destacada es el recurso a la condición de madres, usado estratégicamente tanto para proteger sus militancias como en la movilización de más mujeres que se convencen en actuar por sus hijos.

Por su parte, el estudio de Yolanda Martínez y Saleta de Salvador muestra cómo la Web se ha convertido en un espacio social que brinda nuevas oportunidades para grupos minoritarios o marcados para la construcción de sus identidades. Aunque este nuevo escenario es entendido desde perspectivas que oscilan entre la esperanza de un espacio propicio para la autodesignación, y la denuncia de un no–lugar, éste ha sido entendido por los movimientos sociales y ciberfeministas tanto como un lugar que permite escribir y reescribirse, tejer y destejerse, pero al mismo tiempo como lugar donde se relega a grupos minorizados o marcados por el silencio y la invisibilidad. Es decir, estos nuevos escenarios ayudan a reconstruir subjetividades y agencias, pero al mismo tiempo producen y reproducen nuevas y viejas discriminaciones.

Siguiendo la propuesta de Michel De Certeau, el artículo de Andrés F. Castelar, que lamentablemente murió poco antes de esta publicación, busca identificar en la vida cotidiana de mujeres lideresas comunitarias los conflictos y las facilidades con las que se encuentran al realizar un trabajo que las demanda subjetivamente y las obliga a poner en juego recursos para distinguir o hacer coherentes los ámbitos privados y públicos. A pesar de la diversidad, el texto muestra que la vida personal de estas mujeres está íntimamente ligada con la participación en sus comunidades. Está además atravesada por la presencia de más personas y también por vínculos, por sentimientos de responsabilidad hacia otros y por pasiones distintas a las esperadas en los hombres. En el mismo sentido, Castelar comprueba que es necesario replantear las cargas valorativas otorgadas a lo masculino y lo femenino, bajo la consideración que éstas son contingentes, y no necesariamente representan algo positivo o negativo. Así, en su estudio, lo público pocas veces tenía que ver con lo productivo o con la fuerza, que son valores normalmente asociados con lo masculino. Más bien los valores de lo masculino y lo femenino se entremezclan de la forma en que estas mujeres consideren más conveniente para hacer su trabajo. Como muchas lo afirman, su rol de lideresas las obliga a llevar una vida netamente pública, al servicio de la comunidad y lo hacen de la mano del desarrollo de labores de cuidado, como la alimentación y la educación.

Como se puede observar, tanto con los textos escogidos, como con los artículos que recibimos para esta convocatoria, los temas del feminismo se están moviendo más hacia la evaluación sobre cómo las agendas feministas han sido apropiadas en políticas gubernamentales y en los discursos y expresiones de lo público. Esta tendencia se impuso frente al posicionamiento de nuevos marcos de comprensión para el problema de género.

Lo anterior nos hace preguntarnos si los esfuerzos por crear y desarrollar una categoría analítica tan importante como la de género se están agotando (o al menos los esfuerzos por visibilizarla), o hay una apropiación y uso amplio del discurso de género que ya no lo hace marginal, y se ha instalado en la razón pública. Si fuese así, no preguntamos además, si deberíamos hacer más esfuerzos para evaluar sus apropiaciones, usos e impactos.

De igual manera los textos aquí reunidos nos retan a trascender perspectivas y banderas que han hecho énfasis en la exclusión, la marginación, e incluso la victimización. Ellos ayudan a visibilizar y fortalecer iniciativas emergentes de movilización y empoderamiento social, político y cultural de nuevos feminismos, masculinidades, elecciones sexuales e identitarias por parte de mujeres, hombres y otras formas de identificación y de construcción de subjetividades.

Este número no hubiese sido posible sin el diseño, trabajo y análisis del Grupo de Género de la Universidad Icesi. A todas y todos sus integrantes, pero principalmente a Andrés Felipe Castelar, va nuestro profundo tributo y agradecimiento por su incansable, juiciosa y creativa labor. Así, los invitamos a leer y disfrutar este paquete de documentos que vienen llenos de conceptos retadores, de metodologías innovadoras y de reflexiones críticas para los tiempos y procesos contemporáneos que viven Colombia y América Latina.