PRESENTACIÓN

DOI: 10.18046/recs.i17.2110

 

 

Luis Fernando Barón

Universidad Icesi, Cali, Colombia. Diciembre de 2015

 


 

 

Presentación

1. ''(...) después de haber recibido varias miles de declaraciones y testimonios, de haber verificado o determinado la existencia de cientos de lugares clandestinos de detención y de acumular más de cincuenta mil páginas documentales... bien debemos esperar de la justicia la palabra definitiva, [pero] no podemos callar ante lo que hemos oído, leído y registrado; tolo lo cual va mucho más allá de lo que pueda considerarse como delictivo para alcanzar la tenebrosa categoría de los crímenes de lesa humanidad'' (Ernesto Sábato, 2015)

2. ''¿Verdad que la noche está llena de pecados, Justina?...
¿Y qué crees que es la vida, Justina, sino un pecado?
¿No oyes? ¿No oyes cómo rechina la tierra?'' (Rulfo, 1988:130)

Pedro Páramo abrió la puerta y se estuvo junto a ella (...). Vio sus ojos apretados como cuando se siente un dolor interno; la boca humedecida, entreabierta, y las sábanas siendo recorridas por manos inconscientes hasta mostrar la desnudez de su cuerpo que comenzó a retorcerse en convulsiones (Rulfo, 1988:131).

3. ''Miro un retrato: todos están muertos:
poetas que adoró mi adolescencia.
Ojeo un álbum familiar y pasan
trajes y sombras y perfumes muertos.
Desangrados de azul yacen mis sueños'' (Echavarría, 1996).

4. ''(...) hablamos sobre el sistema de pintura a la aguada, porque hay muchas personas, que no dedicándose profesionalmente a la pintura, propiamente dicha, querrán hacer uso del procedimiento del lavado o aguada, que es siempre más manual que el óleo y más fácil en su ejecución (Serrano, 1985).

5. ''En ese momento tocaron un vals del país y todos los jóvenes se apresuraron a sacar parejas entre las ñapangas más agraciadas. Algunos usaban ruanas y todos bailaban con el sombrero puesto y el cigarro en la boca... Las señoritas que acompañaban miraban en silencio aquella escena, y se sentían naturalmente vejadas y chocadas al ver que los jóvenes que las visitaban eran tratados de igual a igual por aquellas mujeres'' (Acosta de Samper, 1887).

6. ''Santísimo Justo Juez, hijo de Santa María...
[Que] Mi cuerpo, no sea herido ni preso, ni
a la vergüenza de la cárcel puesto.
Si en este día hubiese alguna sentencia en contra mía,
que se revoque por la bendición del Padre del Hijo y el Espíritu Santo. AMEN''
(Oración del Justo Juez).

7. ''Al preguntarle a Don Ricardo por el sonido de las máquinas digitales con las que trabaja, no lograba relacionarlos con la imprenta, sabía que algo sonaba, pero para él no eran sonidos tan relevantes como la música del radio o el ring del teléfono'' (Garay, 2015).

La nota editorial inicia con fragmentos de los artículos de este número, como invitación no sólo a leer sino también a sentir, a oler, a escuchar e incluso, a odiar y a repeler las historias que traen los ensayos e investigaciones seleccionadas en esta edición.

Por su carácter, su género, sus lenguajes y por los problemas que abordan, los textos aquí reunidos estimulan a transportarse a otros tiempos, lugares, sensibilidades y razones. Hacen vibrar con los contrastes que hay en las capacidades humanas, que pueden activar acciones heroicas y sublimes, pero también los más mezquinos y oscuros actos del mal. Invitan a redescubrir las diferencias de la poesía latinoamericana y sus aportes tanto a la búsqueda de sentidos superiores a la existencia humana, como a la formación de una condición poética particular.

El grupo de artículos hacen que nos estremezcamos con las paradojas, atributos y soledades de los suicidios de escritores y de sus personajes. Y producen emociones y malestares con las históricas imágenes y los relatos de mujeres que ayudan a entender las representaciones de los procesos de construcción de nación, y de los estados de consciencia o subversión que se reflejan obras de arte y escritos de las elites de un país como Colombia.

Los textos de este número también evocan los miedos y fantasías de jóvenes de pandillas urbanas, las maneras como se sujetan a santos y demonios que, o los protegen, o los redimen de los crímenes en los que se ven envueltos. Además, permiten caminar por calles, en donde se logran sentir las relaciones de viejos y nuevos impresores con sus máquinas de impresión, con los sonidos o los silencios que ellas murmuran, y las transformaciones de sus oficios y mercados en espacios urbanos.

El primer fragmento hace parte del Prólogo del Informe Nunca Más, escrito por Ernesto Sabato, al presidir la Comisión Nacional de Desapariciones de Persona en Argentina entre 1983 y 1984. Sí, suena a preludio y tiene sabor a constante conclusión. Esta cita hace parte de un exquisito análisis de William Marín Osorio, quien contrasta su texto de carácter histórico con varios de los ensayos y novelas de Sabato, pero particularmente Informe sobre ciegos, con el fin de explorar el problema del mal como aspecto constitutivo de la condición humana.

Marín afirma que cuando Sabato publicó la novela Sobre héroes y tumbas en 1961 quizás no imaginó que dos décadas después iba a estar al frente de una investigación semejante. La investigación le permitió sentir y conocer de primera mano, en un campo distinto a la ficción, ese tenebroso mundo que habita en los hombres. También concluye el autor que hay aspectos de la condición humana que se deben tener en cuenta en el proceso de análisis de los mecanismos de funcionamiento del mal, no sólo como expresión de una ideología política, o de una irreconciliable lucha entre clases: hay móviles más profundos del inconsciente mismo que constituyen la naturaleza humana y que responden a pulsiones como las ambiciones de poder, el crimen, la mezquindad.

El segundo fragmento hace parte del artículo Yo despierta, ella dormida: Sor Juana Inés y Juan Rulfo o la nueva condición poética latinoamericana, de Hoover Delgado, quien aporta a la escasa reflexión sobre la condición poética. Para ello examina a dos autores separados entre sí por casi trescientos años: Sor Juana Inés de la Cruz, con Primero sueño, y Juan Rulfo, con Pedro Páramo, y sostiene que ellos hacen un aporte muy importante, como lo ha hecho Borges, al surgimiento de una nueva condición poética con origen en Latinoamérica.

Delgado afirma que los poetas andan a la búsqueda de algo que dé sentido superior a la existencia. Más allá de las ruinas del amor, del poder, de la ceguera o del espíritu –más allá de nuestra condición humana, dirá–, ellos han trazado la posibilidad de la conquista de una condición superior: la condición poética. En este sentido, su artículo apuesta por hacer de esta condición una lengua de muchos, como posibilidad humana amplia y democrática, no restrictiva de la poesía. Para ello desarrolla una crítica creativa que contribuye no solo con un arsenal conceptual y metodológico, sino que hace una apuesta por una actividad de significación alta y perturbadora, como vías para fortalecer el legado que el siglo xx nos dejó. Así, el autor muestra como los dos textos analizados –Sor Juana discutiendo con Góngora y el romanticismo alemán, y Rulfo respondiendo a la metáfora dantesca–, buscan distanciar sus enfoques de los del resto del mundo, para construir nuevas orillas y metáforas, que evidencian una condición poética diferente.

El tercer fragmento hace parte del texto Breves consideraciones sobre ¿Por qué se suicidan los escritores de literatura?, de Rafael Patrocinio Alarcón Velandia. Su ensayo analiza, por una parte, el suicidio desde la visión introspectiva del escritor, es decir desde el mundo psíquico formado por el escritor; y de otra parte, el suicidio visto en su entorno exterior, es decir desde las culturas en las que está inmerso el escritor. Alarcón sostiene que es posible pensar que el suicidio del hombre o de la mujer de la literatura no es más que una hostilidad hacia el sí mismo real. Sin embargo, para los escritores, que se enfrentan a la idea suicida de sí mismos o de sus personajes, la muerte y el placer adquieren dimensiones especiales. Más que conclusiones, el autor propone una serie de preguntas sobre el suicidio que interrogan los principios de realidad y las fantasías de los escritores, sus constantes búsquedas de objetos perdidos, o los fracasos de los escritores en sus deseos de hacerse significativos en el universo de los otros, o de sí mismos.

El cuarto fragmento corresponde al artículo Rosas y espinas. Representaciones de las mujeres en el arte colombiano 1868-1910 de Luz Adriana Hoyos, quien hace un análisis de pinturas, dibujos y series litográficas de cuadros de costumbres en el período en mención. Se trata de un análisis de historia cultural que estudia las representaciones y la difusión y circulación de las producciones culturales, utilizando categorías de análisis como campo, distinción y habitus, del reconocido sociólogo francés Pierre Bourdieu, hace un análisis de las imágenes seleccionadas y muestra cómo las clases sociales son representadas de manera diferenciada, imponiendo figuras que permanecieron como modelos en la cultura simbólica del período.

Los retratos femeninos seleccionados evidencian cómo el arte se sumó a las estrategias de difusión de modelos sobre lo femenino durante las primeras fases de construcción del Estado-nación en Colombia. Modelos que privilegiaron los roles de hijas, madres y esposas, que reforzaban de manera idealizada las virtudes de la pureza, la inocencia, la sumisión y la resignación. Sin embargo, algunas de las imágenes seleccionadas, aunque minoritarias, reflejan el desarrollo de otros modelos con figuras de mujeres sensuales, heroínas, escritoras y lectoras, entre otras. La autora sostiene que el arte mostró la diferenciación entre las clases y promovió la representación de las élites. Pero, este no fue un fenómeno que se diera a la ligera. Tuvo como sustento la consolidación del campo artístico apoyado desde los sectores más altos e influyentes de la sociedad.

El quinto fragmento es una cita que hace parte del texto El cuerpo, ''cárcel del alma'' y la construcción de nación, en ''Dolores'', de Soledad Acosta de Samper, de Sandra Leal Larrarte. Desde una perspectiva metodológica diferente al anterior estudio, pero de manera complementaria, este artículo presenta un análisis de las representaciones del cuerpo femenino. En este caso, la autora hace una mirada a la novela corta Dolores, escrita por la bogotana Soledad Acosta de Samper (1833 – 1913), mujer de la más alta clase social de la época, educada en colegios de Europa que gustaba de asistir a las tertulias y exhibiciones artísticas. La novela relata la vida en aislamiento y soledad de una joven que es infectada por el ''lázaro'', enfermedad más conocida como lepra.

El texto no sólo hace un retrato de situaciones de género del siglo XIX, sino hace un análisis de pequeños detalles, capaces de ser notados por la sensibilidad de una mujer. Como afirma la autora: pequeños pero importantes detalles que ayudaron en la conformación de la identidad nacional. De manera particular, Leal sostiene que el cuerpo es presentado como símbolo de las estrictas jerarquías sociales en que se organizaba la naciente república, pero también está el cuerpo enfermo como emblema del aislamiento femenino y del único recurso de desarrollo personal en el que se quería confinar a la mujer.

El sexto fragmento, hace parte de uno de los rezos utilizados por los pandilleros a los que se refiere el artículo Narrativas Mágico-Religiosas en las Pandillas, un estudio sobre la psicología del pandillero, de Jorge Ordóñez Valverde. El texto es producto de una investigación sobre sistemas culturales que sustentan la violencia entre pandillas de barrios marginales de Cali, Colombia. Se trata de una investigación de carácter etnográfico realizada entre 2001 y 2003 en el barrio Alfonso López, sobre creencias mágicas y religiosas de pandilleros que rodean los episodios de violencia en los que ellos se ven inmersos.

A partir de apasionantes, pero espeluznantes relatos, Ordóñez nos muestra cómo las creencias mágico-religiosas de los pandilleros dan significado a lo absurdo de la violencia y del sufrimiento. Ese significado quizá no sea una explicación objetiva de la conflictividad social, pero intenta complacer las necesidades emocionales y afectivas de los jóvenes. Las creencias mágicas y religiosas son un sistema cultural que permite representar aspectos de la vida social para satisfacer necesidades psicológicas. En las narrativas predomina la realidad subjetiva, que resulta funcional al contexto de la violencia entre pandillas, y les permite a los jóvenes sentirse protegidos, creer que pueden dañar a sus enemigos con rezos y conjuros, y encontrar un sentido donde, por lo general, sólo reina el caos de la violencia.

Finalmente, el séptimo fragmento es tomado del artículo Oficios sonoros: transformaciones en el ser impresor, de Ana Garay. Este texto muestra cómo la introducción de nuevas técnicas de impresión ha transformado la manera de ejercer el oficio, cambiando no sólo las relaciones hombre-máquina, sino también el paisaje sonoro de las imprentas. Este texto es resultado de ejercicios etnográficos con impresores en el barrio San Nicolás en Cali, que además de tener una importancia histórica y cultural en el desarrollo y progreso de la ciudad, alberga la mayoría de las imprentas y negocios afines, constituyendo una fuerte industria gráfica desde inicios del siglo XIX.

Garay comprueba que en antropología hay pocos acercamientos al sonido, y los pocos que hay no se toman la tarea de explicar cómo hacerlo. Por ello, el trabajo de abordar al sonido etnográficamente constituyó un gran reto desde el principio de este estudio. Sin embargo, la autora confirma que el oficio del impresor está fuertemente marcado por los sonidos que emiten las máquinas de impresión, lo que resulta en un paisaje sonoro característico, que media la forma de ser impresor y de aprender y ejercer el oficio. De igual forma afirma que con la introducción de la impresión digital cambia la forma de ejercer el oficio: la figura del impresor desaparece y la relación con la máquina y los sonidos que esta emite se transforman completamente.

Aquí les dejamos, entonces, esta colección de relatos, imágenes y fantasías sobre otros mundos de Latinoamérica y Colombia, que desde otras ópticas y metodologías ayudan a entender asuntos tan complejos como las formaciones y deformaciones de nuestros Estados nación, las prácticas e ideales de nuestras democracias, los procesos de figuración y configuración de las identidades, las vivencias del caos y las angustias generadas por las violencias, y la definición de sistemas culturales. Ópticas y perspectivas que, con valor, se lanzan, se arriesgan, a aportar conocimientos científicos desde las ambigüedades y movimientos del arte, la literatura y los lenguajes.