
El pasado miércoles 4 de febrero, Cali vivió una jornada que marca un antes y un después en su proyección científica. La Fundación Rockefeller llegó al campus de Icesi, no solo para revisar un proyecto, sino para validar por qué nuestra ciudad se está convirtiendo en un referente latinoamericano para la investigación en salud pública.
Más allá del tablero de control
A las 3:30 p.m., el ambiente no era de protocolo rígido, sino de trabajo colaborativo. Nos sentamos frente a un mapa de Cali que ya no se ve como el de Google Maps. Gracias a la intervención de Gabriel Tamura, investigador principal de Dengue.IA, y su equipo técnico, vimos cómo la tecnología nos permite entender la ciudad con nuevos ojos. Tamura nos mostró un mapa dividido en submunicipalidades de 1km². Ya no analizamos la ciudad como un todo gigante e inabarcable, sino que identificamos micro-territorios de riesgo. El modelo cruza 5 grandes familias de variables: geográficas, sociodemográficas, climático-meteorológicas, entomológicas y epidemiológicas, para decirnos dónde actuar con precisión.


Pero la tecnología no tiene sentido sin el contexto humano. Carlos Pinzón, Subsecretario de Salud, aterrizó la conversación a la realidad del día a día. Al recordar el pico epidémico de 2024, quedó claro que este esfuerzo nace de una necesidad vital: en una ciudad tropical y endémica, anticiparse no es un lujo, es una obligación. Fue un momento de madurez institucional. En este contexto, el Secretario Germán Escobar elevó la discusión hacia la Gobernanza de Datos. Su intervención dejó claro que el objetivo de esta administración es que la toma de decisiones basada en evidencia se convierta en una política pública, garantizando que los recursos lleguen antes que la emergencia.
No obstante, la discusión no se quedó ahí, el Rector Esteban Piedrahita y a la Decana Nohra Villegas de la Universidad Icesi, junto a los directivos de la Alcaldía reafirmaron que la alianza Academia-Estado es sólida. La financiación y el respaldo de Rockefeller no son casualidad; son el reconocimiento a una capacidad instalada local que combina la excelencia académica con la voluntad pública.
Y la mejor noticia mira hacia el futuro: la siguiente fase de Evaluación, Monitoreo y Aprendizaje del proyecto que será liderado por la Facultad de Ciencias Humanas para el 2026 porque de nada sirve predecir el brote si no entendemos a la comunidad que lo vive. Así seguimos contribuyendo a traducir el código a la cultura.


Esta visita confirmó que Cali no es un simple receptor de ayuda, sino un laboratorio de innovación global. Nos llevamos la certeza de que el Observatorio de Salud (OSAC) es hoy la infraestructura clave de una ciudad que decidió dejar de adivinar para empezar a anticipar.
Salimos de esa reunión sabiendo que, aunque el mosquito siga volando, ya no nos toma por sorpresa. Cali está aprendiendo a leer su propio clima y a escuchar sus propios datos. Y eso, en un mundo incierto, es la mejor noticia que podíamos recibir.