Dengue.IA llega a Ottawa: nuestro caso de estudio se presenta en el IWPP5

Un espacio internacional para pensar la política pública basada en evidencia.

Entre el 6 y el 8 de julio de 2026, Ottawa fue sede de la quinta edición del International Workshop on Public Policy (IWPP5), uno de los encuentros académicos más relevantes para quienes investigan y diseñan políticas públicas alrededor del mundo. Allí se reúnen investigadores, funcionarios y tomadores de decisión que comparten un mismo interés: entender qué funciona, qué no, y por qué, cuando el Estado intenta resolver problemas complejos. Cali llegó a esa conversación con un caso propio: el artículo “De los algoritmos a las capacidades institucionales y relacionales: cómo las condiciones organizacionales y de gobernanza configuran la adopción de la IA en los servicios públicos de salud”, centrado en nuestro propio proceso, Dengue.IA, escrito por Robin Castro-Gil, Verónica Yande-Imbachi y Juan Felipe Castaño-Quintero, de la Universidad Icesi, junto a Marcela Díaz-Rivadeneira, de la Secretaría de Salud Pública Distrital de Santiago de Cali.

Que este trabajo haya sido seleccionado para el IWPP5 no es un dato menor: significa que la experiencia de construir un sistema de inteligencia artificial para la vigilancia del dengue en Cali (con sus aciertos, sus tensiones y sus aprendizajes) fue considerada evidencia valiosa para el debate internacional sobre cómo los gobiernos adoptan tecnología de forma responsable y sostenible.

De qué trata el artículo

El estudio parte de una pregunta que va más allá de la tecnología: ¿qué hace que una herramienta de inteligencia artificial sobreviva y se vuelva útil dentro de una institución pública, en lugar de quedarse como un piloto que nadie vuelve a usar? Para responderla, el equipo investigador analizó 79 documentos del proyecto (actas, informes técnicos, informes al financiador) y realizó siete entrevistas a distintos actores involucrados, desde epidemiólogos hasta ingenieros de datos y funcionarios de la Alcaldía de Cali.

La conclusión central es clara: el éxito de Dengue.IA no depende solo de la precisión de sus modelos predictivos, sino de las condiciones organizacionales y de gobernanza que permiten que esos modelos se integren a la manera en que la ciudad toma decisiones. El artículo describe la arquitectura del sistema: un modelo de datos, modelos predictivos, un modelo prescriptivo, un tablero de control y el Observatorio de Salud de Cali (OSAC); y explica cómo cada una de estas piezas funciona como un punto de encuentro entre comunidades que, de otra forma, hablarían lenguajes distintos: la salud pública, la ciencia de datos y la administración territorial.

También documenta decisiones clave para cualquier ciudad que quiera seguir este camino: cómo se resolvió la tensión entre precisión analítica y protección de datos sensibles de salud, optando por un nivel de análisis territorial de un kilómetro cuadrado que identifica patrones de riesgo sin exponer información de personas específicas; y cómo, ante la ausencia de estándares nacionales claros sobre IA en vigilancia epidemiológica, el proyecto tuvo que construir sus propias reglas de gobernanza de datos. El artículo no oculta las dificultades: reconoce que buena parte de la coordinación cotidiana ocurre todavía a través de relaciones informales, uno de los principales retos pendientes para la sostenibilidad del sistema más allá de las personas que hoy lo impulsan.

Lo que este análisis revela sobre nuestro propio proceso

Dengue.IA nació para responder a una necesidad urgente: en 2024, Cali reportó más de 34.700 casos de dengue y 16 muertes, una cifra que puso a prueba la capacidad de respuesta del sistema de salud local. Pero desde el inicio, el proyecto se planteó un objetivo más ambicioso que resolver una emergencia puntual: convertirse en una capacidad permanente de la ciudad para anticipar brotes y decidir mecanismos de intervención con evidencia. Este artículo es, en ese sentido, la primera mirada sistemática y externa sobre si ese objetivo se está cumpliendo, y qué se necesita para que siga cumpliéndose.

Su valor va más allá de lo académico. El texto documenta pasos institucionales concretos que dan sostenibilidad al sistema: una resolución interna que respalda formalmente al Observatorio de Salud, la conversión de ese Observatorio en un procedimiento administrativo sujeto a auditoría, un Memorando de Entendimiento firmado entre la Alcaldía, el financiador del proyecto (la Fundación Rockefeller) y la Universidad Icesi, y un proyecto de acuerdo que se tramita ante el Concejo de Cali para garantizar recursos permanentes, independientes de los cambios de administración. Estos hitos prueban que Dengue.IA está dejando de ser un proyecto para convertirse en política pública.

Además, el artículo ofrece algo valioso para la literatura sobre inteligencia artificial en salud: un caso latinoamericano, contado con rigor, que muestra tanto lo que funcionó como lo que todavía está en construcción. Esa honestidad al hablar de las redes informales, de las brechas de gobernanza de datos, y de las tensiones burocráticas es coherente con lo que buscamos como proyecto: no solo mostrar resultados, sino narrar el proceso real de construir un sistema que aprende y se ajusta con el tiempo.

La relevancia de presentarlo en el IWPP5/ Por qué importa que Dengue.IA dialogue con el mundo

Llevar este análisis a un escenario como el IWPP5 cumple un propósito que va más allá del reconocimiento académico. Foros de este tipo existen precisamente para que la evidencia generada en un contexto local, como el de Cali, pueda dialogar con la de otras ciudades y países que enfrentan preguntas similares sobre cómo adoptar tecnología en el sector público sin perder de vista la transparencia, la protección de datos y la legitimidad institucional. En ese sentido, que investigadores de otras partes del mundo puedan revisar, cuestionar y aprender de nuestra experiencia fortalece el rigor con el que seguimos construyendo Dengue.IA.

También es una forma de rendición de cuentas: someter el proceso a la mirada crítica de la comunidad académica internacional obliga a documentar con precisión qué se ha hecho, qué ha funcionado y qué no, un ejercicio que beneficia directamente a quienes toman decisiones en Cali y a la ciudadanía que confía en que estas herramientas se construyen con responsabilidad. En definitiva, que Dengue.IA haya llegado a Ottawa confirma algo que hemos sostenido desde el inicio: la inteligencia artificial en salud pública no se sostiene por sus algoritmos, sino por las personas, las instituciones y las relaciones que la hacen posible día a día.

Elaborado por: Paula Ocampo

Dengue.IA, caso de estudio: el proyecto de Cali llega a la investigación global sobre IA y bioseguridad 

Hay noticias que no anunciamos con un evento ni con un comunicado, pero que valen la pena contar porque marcan un momento. Esta es una de esas. 

Hace poco, Andrea Loehr se puso en contacto con el equipo de Dengue. un trabajo conjunto entre Icesi y la Secretaría de Salud Pública de Cali, interesada en conocer más sobre la iniciativa. Andrea trabaja junto al Dr. Paul-Enguerrand Fady, del Centre for Long-Term Resilience (CLTR), un centro de estudios independiente con sede en Londres. 

¿Quiénes son? 

Paul-Enguerrand Fady es Gerente de Políticas de Bioseguridad en el CLTR. Tiene un doctorado en Ciencias Farmacéuticas del King’s College de Londres y una licenciatura en Microbiología e Inmunología de la Universidad McGill. Ha asesorado al Parlamento del Reino Unido en temas de bioseguridad y resiliencia de cadenas de suministro para contramedidas médicas, y ha sido consultado como experto por medios como la BBC y LBC. Es fellow de la iniciativa Emerging Leaders in Biosecurity 2026. 

Andrea Loehr es investigadora en seguridad de IA. Es física de formación, con dos décadas de experiencia en investigación, liderazgo y análisis de datos en astrofísica y oncología. Su trabajo actual se centra en la robustez de modelos genómicos fundacionales y en las brechas de evaluación de seguridad en modelos de lenguaje, incluyendo cómo se deben reportar evaluaciones de calidad en IA aplicada a la medicina y las ciencias experimentales. 

¿Por qué se fijaron en Dengue.IA? 

Andrea y Paul-Enguerrand están construyendo, desde el CLTR, una taxonomía de herramientas de inteligencia artificial defensivas en bioseguridad: un mapeo de qué herramientas ya existen y cuáles todavía faltan, pensado para orientar a desarrolladores, organizaciones y financiadores sobre dónde enfocar esfuerzos. En medio de esa investigación, se encontraron con Dengue.IA. 

Como parte de este trabajo, están entrevistando a equipos que han desarrollado herramientas de IA para entender su experiencia de primera mano: por qué decidieron construir con inteligencia artificial, si esa fue la intención desde el inicio, qué logra la IA que una solución clásica no conseguiría, y qué retos enfrentaron al implementarla. 

Por qué vale la pena registrarlo 

Porque la experiencia de construir Dengue.IA, sus decisiones, sus aciertos, sus dificultades, está siendo vista como un insumo valioso para la conversación global sobre IA aplicada a la resiliencia y la salud pública. 

Al final, de eso se trata Dengue.IA: la inteligencia artificial al servicio de la salud pública en Cali. 

Desde Cali para el mundo: Dengue.IA llama la atención de la prensa internacional de tecnología.

Hay noticias que no anunciamos con un evento ni con un comunicado, pero que valen la pena contar porque marcan un momento. Esta es una de esas. 

La semana pasada, Zoe Schiffer, Directora de Negocios e Industria de WIRED, se puso en contacto con el rector de la Universidad Icesi para solicitar una entrevista con el gerente del proyecto Dengue.IA. Su interés surgió después de conocer la iniciativa y considerarla relevante para un trabajo en el que está inmersa actualmente. 

¿Quién es Zoe Schiffer? 

No es una periodista cualquiera. Zoe dirige la cobertura de negocios e industria de WIRED, una de las publicaciones de tecnología más influyentes del mundo. Antes fue editora en jefe de Platformer, el boletín de tecnología fundado por Casey Newton, y reportera sénior en The Verge, donde se especializó en cultura laboral y movimientos sindicales dentro de las grandes empresas tecnológicas de Silicon Valley. Es además autora de Extremely Hardcore: Inside Elon Musk’s Twitter, una investigación a fondo sobre la adquisición de Twitter por parte de Elon Musk. 

¿Por qué se fijó en Dengue.IA? 

Zoe está trabajando en un proyecto ligado a Silicon Valley & The World, el nuevo evento anual de Semafor que se realizará en noviembre de 2026 en Silicon Valley. La iniciativa copresidida por figuras como Jensen Huang (Nvidia), Satya Nadella (Microsoft) y Lisa Su (AMD) busca identificar y visibilizar un número reducido de proyectos de inteligencia artificial que estén generando un impacto medible en el mundo real. 

Entre la enorme cantidad de iniciativas de IA que existen hoy, Dengue.IA llamó su atención lo suficiente como para escribirle directamente al Rector de una universidad en Cali, Colombia. 

Por qué vale la pena registrarlo 

Porque es una señal que vale la pena guardar: un proyecto operado a escala local, para resolver un problema muy concreto de la ciudad, está apareciendo en el radar de quienes cubren y dan forma a la conversación global sobre inteligencia artificial. 

Esto nos demuestra una vez más que la inteligencia artificial al servicio de la salud pública en Cali hace la diferencia.

Hacia la consolidación operativa: Dengue.IA Cali prepara su cierre de fase enfocándose en la gobernanza colaborativa

A mediados de junio de 2026, el proyecto Dengue.IA avanza hacia la recta final de su primera etapa. El objetivo actual del equipo articulador es planificar metodológicamente la transición técnica y administrativa, garantizando bases institucionales sólidas para la sostenibilidad futura de esta plataforma.

En junio de 2026, el proyecto Dengue.IA Cali se prepara para estructurar el cierre de su primera fase de desarrollo. El reto principal en este punto no es únicamente finalizar la programación de los modelos de inteligencia artificial, sino trazar una hoja de ruta administrativa y evaluativa clara. Esto asegura que la herramienta, diseñada para anticipar el riesgo de brotes, logre una transición ordenada y se convierta en un instrumento sostenible y útil para la salud pública de la ciudad a largo plazo.

Rigor técnico y revisión metodológica

Para que esta transición sea exitosa, el proceso se está gestionando bajo los exigentes estándares de entidades financiadoras internacionales como la Fundación Rockefeller. En este sentido, el equipo técnico y académico se encuentra en una fase de revisión exhaustiva de los documentos metodológicos y los informes de salida. Antes de realizar cualquier entrega definitiva, se ha priorizado consolidar un espacio exclusivo de discusión con los especialistas para validar que la medición de los resultados del proyecto sea precisa y cuente con el sustento analítico adecuado.

El impacto local: Construyendo puentes para la apropiación.

Para que una herramienta tecnológica perdure y genere valor real en los territorios, necesita integrarse de forma natural a la rutina de quienes la operan. Pensemos en la implementación de Dengue.IA como la entrega de una nueva obra de infraestructura: no basta con terminar la estructura principal; es indispensable planificar cómo transitarán las personas por ella y asegurar que las vías de acceso estén listas. De la misma manera, la plataforma busca acoplarse armónicamente a las labores preventivas que ya se realizan en terreno, facilitando el trabajo de los equipos para que puedan priorizar la intervención en zonas vulnerables de la ciudad con información oportuna.

Una planificación interinstitucional ordenada.

La ruta hacia el cierre de esta etapa es el resultado de un cronograma cuidadosamente articulado. La Universidad Icesi, a través del centro CITRADI, coordina esfuerzos con la Secretaría de Salud, la Secretaría de Desarrollo Económico y Cubo Social para organizar los entregables finales. Como parte de esta planeación, se ha establecido como meta consolidar todos los procesos administrativos hacia finales de julio. Esto permitirá que el mes de agosto se dedique exclusivamente a la optimización final de los modelos y a la revisión detallada del informe financiero y narrativo, demostrando una gestión transparente y metódica.

Las voces del proceso: Aprendizajes y capacidades instaladas.

Más que una simple entrega de software, la culminación de esta fase se concibe como un espacio para evaluar el trabajo conjunto. Robin Alberto Castro, gerente del proyecto, propone que la reunión final sea un escenario para presentar de manera estructurada “los principales aprendizajes obtenidos” y “los elementos que favorecen la sostenibilidad del proyecto”. Para lograrlo, el equipo planea desarrollar un taller de gobernanza colaborativa que permita “dejar instaladas capacidades para fortalecer la articulación entre entidades públicas, privadas y académicas” una vez finalice esta primera etapa.

Proyectando la transición operativa

Con la mirada puesta en la reunión interinstitucional de cierre, proyectada de manera preliminar para el 20 de agosto con los niveles directivos de la Alcaldía, el proyecto establece sus pasos a seguir. La Universidad Icesi reafirma así su enfoque: más allá de desarrollar algoritmos, el propósito es acompañar responsablemente la adopción de estas herramientas. Al promover espacios de evaluación metodológica y talleres de gobernanza, se busca entregarle a Santiago de Cali una plataforma organizada, evaluada y preparada para integrarse a sus estrategias futuras de prevención.

¿Qué es un MoU y por qué debería interesarnos este acto institucional? 

Representantes de MOU. De izquierda a derecha: Maria Eugenia Lloreda, asesora de despacho; Andrew Sweet, Vicepresidente de Innovación; Lyana Latorre, Vicepresidenta para América Latina y el Caribe; Alejandro Eder, Alcalde de Cali; Esteban Piedrahita, Rector de Universidad Icesi; Carlos Pinzón, Subsecretario de salud.

Las siglas MoU (por su nombre en inglés, Memorandum of Understanding) corresponden a un Memorando de Entendimiento. En este caso, hablamos de un acuerdo tripartito. Aunque en términos estrictos no es un documento jurídicamente vinculante, sí representa un compromiso público e institucional ineludible. En el sector público, la veeduría y la movilización ciudadana tienen un peso enorme, muchas veces superior al impacto meramente político. La ciudadanía recuerda, indaga, cuestiona y presiona. En una democracia como la colombiana, la sociedad exige cuentas claras y acciones concretas a sus instituciones. 

¿Y por qué tanto despliegue por una firma? Porque este memorando es el primer acuerdo tripartito de su tipo en la ciudad. Tres sectores se unen: el sector público (la Alcaldía de Santiago de Cali), la academia (Universidad Icesi) y la filantropía internacional (la Fundación Rockefeller). Es decir, tenemos a una institución pública, una privada y al tercer sector firmando un acuerdo por un proyecto cuyo objetivo supremo es proteger la vida de las personas y optimizar la gestión del presupuesto público. Solo con este dato ya podemos dimensionar su relevancia. 

Dengue.IA y el poder de anticiparnos 

Ya sabemos qué es un MoU, pero ¿en qué nos compete frente a Dengue.IA? Esta firma histórica se logra justamente en el marco de este proyecto. Como garantía de sostenibilidad, la Fundación Rockefeller sugirió un paso trascendental: un memorando tripartito que responsabilizara públicamente a la administración local del sostenimiento de esta innovación tecnológica. 

Dengue.IA pronostica posibles brotes de dengue en Cali con un 93 % de efectividad y genera recomendaciones con hasta tres semanas de anticipación. Esto significa que la Secretaría de Salud podrá tomar acción frente a un posible brote sin tener que esperar a que un sector entre en alerta roja. Contarán con información confiable para saber qué medidas aplicar y reducir los contagios antes de que la situación se salga de control. 

¿Qué logramos actuando a tiempo? 

El beneficio no se mide solo en vidas salvadas; también representa un alivio directo para evitar las crisis hospitalarias. Un brote desmedido satura las salas de urgencias, aumentando dramáticamente la carga del sistema de salud. 

Tradicionalmente, la respuesta es reactiva: los hospitales notifican a la Secretaría de Salud cuando los casos ya escalaron, y solo entonces inicia el plan de acción en el territorio. Se define si es necesario aplicar estrategias de prevención como la fumigación con motomochilas o vehículos, la revisión de acumulación de agua en hogares y vías públicas, o la liberación de peces guppy en cuerpos de agua. Sin embargo, definir qué acción tomar y dónde priorizar exige un tiempo del que no siempre se dispone. Mientras se recopila la información, se aprueban presupuestos extraordinarios y se toman las medidas pertinentes, el ciclo del dengue ya ha avanzado. 

Con Dengue.IA, la Secretaría logra anticipar el brote antes de que se intensifique, recibiendo además recomendaciones precisas sobre las estrategias que mejores resultados pueden traer según el nivel de alerta detectado. 

La ciencia, la tecnología y el Estado trabajando de la mano 

Volvemos a la pregunta inicial: ¿para qué es necesario un MoU? Es fundamental porque necesitamos asegurar que una herramienta tan poderosa no termine archivada cuando haya cambios de administración o rotación de personal en los estamentos públicos. 

Necesitamos que la institución se apropie del modelo y lo asuma como una herramienta que facilita sus procesos y apoya su gestión diaria. Un memorando logra esa vinculación pública; demuestra ante toda la ciudadanía que las instituciones están dispuestas a trabajar en conjunto para sacarlo adelante. Es el trabajo de la ciencia, la tecnología y el sector público operando codo a codo para salvar vidas. Eso es lo que hace que la firma de este memorando sea absolutamente necesaria. 

Un hito para el futuro de Cali 

Este compromiso no se quedó solo en palabras. El pasado 4 de mayo, a las 2:00 p. m., se llevó a cabo el acto oficial de firma que dio vida a esta alianza histórica. En un evento que reunió a los líderes de la Alcaldía de Cali, la Universidad Icesi y la Fundación Rockefeller, se selló el compromiso para que Dengue.IA pase de ser una propuesta innovadora a una realidad operativa en el corazón de nuestra salud pública. Este hito no solo marca el inicio de una nueva etapa para la prevención en la ciudad, sino que posiciona a Cali como un referente en el uso de inteligencia artificial aplicada al bienestar social. La firma de este memorando es la prueba de que, cuando el conocimiento y la gestión se unen con transparencia, el futuro de la salud pública es más seguro para todos. 

Un año anticipando el dengue: crónica del primer aniversario de Dengue.IA

Hay fechas que merecen celebrarse, no solo porque marcan el paso del tiempo, sino porque son evidencia de que algo importante está ocurriendo. El 5 de febrero de 2026 cumplimos un año trabajando juntos en Dengue.IA, y eso, en el mundo de la investigación aplicada con impacto real en una ciudad, no es poca cosa. 

La mañana del jueves llegó con buen augurio. Juan Fernando Gómez, asistente del proyecto, nos había recordado desde temprano que hoy era el día, y la víspera habíamos vivido algo que por sí solo merecía celebración: una delegación de líderes de The Rockefeller Foundation, nuestro principal financiador, había visitado el proyecto y había visto de cerca lo que estamos construyendo. El universo, a veces, conspira de forma interesante y su visita no fue la excepción, pero eso es tema para otra entrada que te invitamos a leer “Cali, laboratorio del mundo: ¿Qué vio la Fundación Rockefeller en nuestro modelo?”. Pero volvamos al jueves. A las 2:05 de la tarde, en la sala de reuniones de vigilancia epidemiológica de la Secretaría de Salud de Cali, se reunió un variopinto grupo de personas unidas por un mismo propósito. Viejos conocidos y caras nuevas ocuparon la larga mesa de aquella sala, y Robin Castro, gerente del proyecto, dio inicio oficial con palabras de agradecimiento por el apoyo a lo largo del proyecto. 

Tomó entonces la palabra María Eugenia Lloreda, quien desde su rol como asesora del alcalde y líder de la iniciativa de ciudades inteligentes de Cali ha sido una de las gestoras más decididas de este proceso. Con la energía que la caracteriza, nos pidió que nos presentáramos, y así, uno a uno, cada asistente puso nombre y su rol en este engranaje, representantes de la Universidad Icesi, la Secretaría de Salud Pública de Cali, la Secretaría de Desarrollo Económico, el Departamento Administrativo de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (DATIC), el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (DAGMA) y la Universidad del Valle. Una mesa que, en su diversidad institucional, resumía exactamente por qué este proyecto existe: porque el dengue no es solo un problema de salud, y enfrentarlo requiere que todos jalemos hacia el mismo lado. María Eugenia celebró esa alianza entre lo público, lo privado y el tercer sector como algo verdaderamente revolucionario, y recordó que encaminar esfuerzos en el mismo sentido siempre trae buenos resultados. Luego se retiró a una reunión paralela junto a Robin, Marcela Díaz, líder técnica de Vigilancia y Demografía en Salud Pública de la Secretaría de Salud Pública, y el Subsecretario de Promoción y Prevención, Carlos Pinzón, porque en Dengue.IA el trabajo no se detiene ni en los aniversarios.  

Quienes nos quedamos en la sala fuimos testigos de una presentación magistral. Daniel Osorio, líder técnico del proyecto, introdujo el estado actual de Dengue.IA y cedió la palabra a la investigadora Jenny Ordóñez, quien desplegó con toda su experticia en salud pública la robusta revisión bibliográfica que sustenta nuestros modelos: los marcos conceptuales, el problema que queremos resolver, las variables indispensables, la diversidad de fuentes y los antecedentes en los que nos apoyamos y que buscamos superar. Luego Daniel retomó la palabra para explicar en detalle la construcción del esqueleto que da forma a los modelos predictivos y prescriptivos, y abrió el espacio a un mar de preguntas, no por desconocimiento, sino para aportar ideas. 

Lyda Osorio, coinvestigadora del componente epidemiológico y aliada desde la Universidad del Valle, quien ha hecho de la batalla contra el dengue una causa de vida, propuso variables adicionales y señaló mediciones de vanguardia. También estuvieron presentes dos jóvenes investigadores de Centro de investigación en recursos ambientales CENIGAA que están desarrollando un proyecto similar para predecir el comportamiento del dengue en el departamento del Huila; sus preguntas sobre depuración de datos, variables indispensables y escalabilidad enriquecieron la conversación con la frescura de quienes están en el mismo camino y reconocen en nosotros una fuente de aprendizaje. 

El cierre técnico llegó con una demostración que resumió un año de trabajo: la aplicación web y el tablero de visualización que muy pronto estará disponible como servicio en la Secretaría de Salud. Desde esa herramienta es posible explorar la probabilidad de brotes con una, dos o tres semanas de anticipación, identificar las comunas de Cali con mayor riesgo y definir y asignar acciones preventivas antes de que los casos se salgan de control. Verlo en pantalla, después de meses de construcción, validación y refinamiento por parte de Daniel y su equipo técnico, fue uno de esos momentos en que el trabajo cobra sentido de golpe. 

El aniversario también fue ocasión para presentar a los nuevos integrantes del equipo que liderará la siguiente fase del proyecto. La investigadora Vanessa Giraldo Garner estará al frente de la evaluación del impacto de Dengue.IA, no solo desde la gestión de la Secretaría de Salud sino en la ciudad misma. La acompañarán el profesor Juan Carlos Gómez, a cargo de la evaluación de impacto en territorio, Verónica Yande, como asistente de proyecto, e Isabella Cortés, nuestra practicante. Caras que muchos apenas conocíamos en persona, pero que ya llevaban un mes trabajando con el equipo desde la pantalla, y que ese día marcaron el inicio de un nuevo capítulo. 

Cuando Robin, Marcela y el subsecretario regresaron a la sala, llegaron acompañados de los refrigerios, y entre sánduches y jugos la conversación fluyó con la calidez de quienes ya se conocen bien y saben lo que han construido juntos. Pero la sorpresa mayor estaba por llegar: ¿qué es una celebración sin torta? No lo sé y no espero descubrirlo, en este caso teníamos otro motivo, tanto Daniel como Marcela habían cumplido años en diciembre, y el aniversario del proyecto se convirtió en la excusa perfecta para el festejo tardío que se merecían. No era para menos: sin la gestión incansable de Marcela y su equipo, y sin el rigor técnico de Daniel y los suyos, sencillamente no estaríamos aquí. Cantamos, comimos pastel, omitimos las velas para no hacer cuentas, y cerramos entre risas y felicitaciones, con un solo deseo compartido: que el segundo aniversario nos encuentre con aún más logros, más aliados y más vidas protegidas. Porque en Dengue.IA, nadie llega solo hasta donde hemos llegado. 

Cali, laboratorio del mundo: ¿Qué vio la Fundación Rockefeller en nuestro modelo?

Gabriel Tamura, investigador principal del proyecto Dengue.IA Cali, presentado el dashboard desarrollo para los modelos predictivo y prescritivos a la delegación de la Fundación Rockefeller

El pasado miércoles 4 de febrero, Cali vivió una jornada que marca un antes y un después en su proyección científica. La Fundación Rockefeller llegó al campus de Icesi, no solo para revisar un proyecto, sino para validar por qué nuestra ciudad se está convirtiendo en un referente latinoamericano para la investigación en salud pública.

Más allá del tablero de control

A las 3:30 p.m., el ambiente no era de protocolo rígido, sino de trabajo colaborativo. Nos sentamos frente a un mapa de Cali que ya no se ve como el de Google Maps. Gracias a la intervención de Gabriel Tamura, investigador principal de Dengue.IA, y su equipo técnico, vimos cómo la tecnología nos permite entender la ciudad con nuevos ojos. Tamura nos mostró un mapa dividido en submunicipalidades de 1km². Ya no analizamos la ciudad como un todo gigante e inabarcable, sino que identificamos micro-territorios de riesgo. El modelo cruza 5 grandes familias de variables: geográficas, sociodemográficas, climático-meteorológicas, entomológicas y epidemiológicas, para decirnos dónde actuar con precisión.

Pero la tecnología no tiene sentido sin el contexto humano. Carlos Pinzón, Subsecretario de Salud, aterrizó la conversación a la realidad del día a día. Al recordar el pico epidémico de 2024, quedó claro que este esfuerzo nace de una necesidad vital: en una ciudad tropical y endémica, anticiparse no es un lujo, es una obligación. Fue un momento de madurez institucional. En este contexto, el Secretario Germán Escobar elevó la discusión hacia la Gobernanza de Datos. Su intervención dejó claro que el objetivo de esta administración es que la toma de decisiones basada en evidencia se convierta en una política pública, garantizando que los recursos lleguen antes que la emergencia.

No obstante, la discusión no se quedó ahí, el Rector Esteban Piedrahita y a la Decana Nohra Villegas de la Universidad Icesi, junto a los directivos de la Alcaldía reafirmaron que la alianza Academia-Estado es sólida. La financiación y el respaldo de Rockefeller no son casualidad; son el reconocimiento a una capacidad instalada local que combina la excelencia académica con la voluntad pública.

Y la mejor noticia mira hacia el futuro: la siguiente fase de Evaluación, Monitoreo y Aprendizaje del proyecto que será liderado por la Facultad de Ciencias Humanas para el 2026 porque de nada sirve predecir el brote si no entendemos a la comunidad que lo vive. Así seguimos contribuyendo a traducir el código a la cultura.

Esta visita confirmó que Cali no es un simple receptor de ayuda, sino un laboratorio de innovación global. Nos llevamos la certeza de que el Observatorio de Salud (OSAC) es hoy la infraestructura clave de una ciudad que decidió dejar de adivinar para empezar a anticipar.

Salimos de esa reunión sabiendo que, aunque el mosquito siga volando, ya no nos toma por sorpresa. Cali está aprendiendo a leer su propio clima y a escuchar sus propios datos. Y eso, en un mundo incierto, es la mejor noticia que podíamos recibir.

Evento: La Casa de Dengue.IA: Un Observatorio para la Salud de Cali

El 30 de octubre de 2025 ocurrió un momento clave para la salud pública en Cali. En un evento que reunió a entidades gubernamentales, expertos en datos, investigadores, médicos y universidades de la región, la ciudad presentó su primer Observatorio de Salud Pública, un espacio digital pensado para comprender mejor la realidad del territorio y tomar decisiones más inteligentes.

La Universidad Icesi, como aliada estratégica, acompañó este lanzamiento que propone una nueva forma de gobernar con datos. Se trata de una plataforma que integra, por primera vez, toda la información esencial sobre salud pública del Distrito: desde eventos epidemiológicos y determinantes sociales, hasta indicadores de servicios, riesgos ambientales y desempeño institucional.

El observatorio no solo unifica bases de datos antes dispersas. También permite visualizar información en tiempo real, realizar análisis georreferenciados y acceder a indicadores construidos por expertos. En otras palabras, transforma cifras en conocimiento útil para anticipar riesgos, orientar políticas públicas y brindar transparencia a la ciudadanía.

Este proyecto es posible gracias al trabajo articulado entre el Ministerio de Salud, el INS, el DANE, Medicina Legal, Google–Gemini y universidades como Icesi, que aportan capacidades técnicas, experiencia investigativa y visión interdisciplinaria.

Con este lanzamiento, Cali da el primer paso hacia un ecosistema de innovación más amplio que incluirá un Centro de Gestión para la Toma de Decisiones y un Laboratorio de Innovación Social en Salud Pública. Para la ciudad y su comunidad académica, es una invitación a seguir construyendo conocimiento para mejorar la vida de sus habitantes.

Evento: Acciones Anticipatorias en Clima y Salud: Tejiendo Redes, Compartiendo Experiencias y Proyectando el Futuro

Foto tomada por: Laura Sofia Forero – UniAndes

El pasado 23 de septiembre, la Universidad de los Andes fue escenario de un encuentro que reunió a voces del gobierno, la academia y el sector humanitario en torno a un mismo propósito: anticiparse a los impactos del cambio climático en la salud. Bajo el nombre “Acciones Anticipatorias en Clima y Salud: Tejiendo Redes, Compartiendo Experiencias y Proyectando el Futuro”, el evento invitó a pensar en soluciones colaborativas y sostenibles frente a los desafíos que enfrenta el país.

Entre los participantes estuvo el profesor Gabriel Tamura, quien representó al proyecto Dengue.IA, una iniciativa que combina ciencia, tecnología y salud pública para enfrentar uno de los problemas más persistentes en regiones tropicales: el dengue. Durante su intervención, el profesor Tamura presentó los avances de este sistema, desarrollado por la Secretaría de Salud Pública de Cali junto a la Universidad Icesi y otros aliados estratégicos, que utiliza inteligencia artificial para predecir el comportamiento del dengue y orientar acciones preventivas más efectivas y focalizadas.

La jornada se desarrolló en un ambiente de colaboración e intercambio. Expertos del IDEAM, el Ministerio de Salud, la Cruz Roja, Naciones Unidas y diferentes universidades compartieron experiencias sobre cómo la anticipación puede salvar vidas y optimizar la respuesta ante fenómenos climáticos y epidemiológicos.

Fotos tomadas por: Natalia Niño – Comunicaciones UniAndes

La participación de Dengue.IA en este espacio no solo permitió visibilizar el potencial de la tecnología para mejorar la gestión sanitaria, sino también fortalecer las redes de conocimiento que impulsan la innovación en salud pública. Con cada paso, este proyecto reafirma su compromiso con un futuro donde la inteligencia artificial se pone al servicio del bienestar y la prevención.