¿Qué es un MoU y por qué debería interesarnos este acto institucional? 

Representantes de MOU. De izquierda a derecha: Maria Eugenia Lloreda, asesora de despacho; Andrew Sweet, Vicepresidente de Innovación; Lyana Latorre, Vicepresidenta para América Latina y el Caribe; Alejandro Eder, Alcalde de Cali; Esteban Piedrahita, Rector de Universidad Icesi; Carlos Pinzón, Subsecretario de salud.

Las siglas MoU (por su nombre en inglés, Memorandum of Understanding) corresponden a un Memorando de Entendimiento. En este caso, hablamos de un acuerdo tripartito. Aunque en términos estrictos no es un documento jurídicamente vinculante, sí representa un compromiso público e institucional ineludible. En el sector público, la veeduría y la movilización ciudadana tienen un peso enorme, muchas veces superior al impacto meramente político. La ciudadanía recuerda, indaga, cuestiona y presiona. En una democracia como la colombiana, la sociedad exige cuentas claras y acciones concretas a sus instituciones. 

¿Y por qué tanto despliegue por una firma? Porque este memorando es el primer acuerdo tripartito de su tipo en la ciudad. Tres sectores se unen: el sector público (la Alcaldía de Santiago de Cali), la academia (Universidad Icesi) y la filantropía internacional (la Fundación Rockefeller). Es decir, tenemos a una institución pública, una privada y al tercer sector firmando un acuerdo por un proyecto cuyo objetivo supremo es proteger la vida de las personas y optimizar la gestión del presupuesto público. Solo con este dato ya podemos dimensionar su relevancia. 

Dengue.IA y el poder de anticiparnos 

Ya sabemos qué es un MoU, pero ¿en qué nos compete frente a Dengue.IA? Esta firma histórica se logra justamente en el marco de este proyecto. Como garantía de sostenibilidad, la Fundación Rockefeller sugirió un paso trascendental: un memorando tripartito que responsabilizara públicamente a la administración local del sostenimiento de esta innovación tecnológica. 

Dengue.IA pronostica posibles brotes de dengue en Cali con un 93 % de efectividad y genera recomendaciones con hasta tres semanas de anticipación. Esto significa que la Secretaría de Salud podrá tomar acción frente a un posible brote sin tener que esperar a que un sector entre en alerta roja. Contarán con información confiable para saber qué medidas aplicar y reducir los contagios antes de que la situación se salga de control. 

¿Qué logramos actuando a tiempo? 

El beneficio no se mide solo en vidas salvadas; también representa un alivio directo para evitar las crisis hospitalarias. Un brote desmedido satura las salas de urgencias, aumentando dramáticamente la carga del sistema de salud. 

Tradicionalmente, la respuesta es reactiva: los hospitales notifican a la Secretaría de Salud cuando los casos ya escalaron, y solo entonces inicia el plan de acción en el territorio. Se define si es necesario aplicar estrategias de prevención como la fumigación con motomochilas o vehículos, la revisión de acumulación de agua en hogares y vías públicas, o la liberación de peces guppy en cuerpos de agua. Sin embargo, definir qué acción tomar y dónde priorizar exige un tiempo del que no siempre se dispone. Mientras se recopila la información, se aprueban presupuestos extraordinarios y se toman las medidas pertinentes, el ciclo del dengue ya ha avanzado. 

Con Dengue.IA, la Secretaría logra anticipar el brote antes de que se intensifique, recibiendo además recomendaciones precisas sobre las estrategias que mejores resultados pueden traer según el nivel de alerta detectado. 

La ciencia, la tecnología y el Estado trabajando de la mano 

Volvemos a la pregunta inicial: ¿para qué es necesario un MoU? Es fundamental porque necesitamos asegurar que una herramienta tan poderosa no termine archivada cuando haya cambios de administración o rotación de personal en los estamentos públicos. 

Necesitamos que la institución se apropie del modelo y lo asuma como una herramienta que facilita sus procesos y apoya su gestión diaria. Un memorando logra esa vinculación pública; demuestra ante toda la ciudadanía que las instituciones están dispuestas a trabajar en conjunto para sacarlo adelante. Es el trabajo de la ciencia, la tecnología y el sector público operando codo a codo para salvar vidas. Eso es lo que hace que la firma de este memorando sea absolutamente necesaria. 

Un hito para el futuro de Cali 

Este compromiso no se quedó solo en palabras. El pasado 4 de mayo, a las 2:00 p. m., se llevó a cabo el acto oficial de firma que dio vida a esta alianza histórica. En un evento que reunió a los líderes de la Alcaldía de Cali, la Universidad Icesi y la Fundación Rockefeller, se selló el compromiso para que Dengue.IA pase de ser una propuesta innovadora a una realidad operativa en el corazón de nuestra salud pública. Este hito no solo marca el inicio de una nueva etapa para la prevención en la ciudad, sino que posiciona a Cali como un referente en el uso de inteligencia artificial aplicada al bienestar social. La firma de este memorando es la prueba de que, cuando el conocimiento y la gestión se unen con transparencia, el futuro de la salud pública es más seguro para todos. 

Un año anticipando el dengue: crónica del primer aniversario de Dengue.IA

Hay fechas que merecen celebrarse, no solo porque marcan el paso del tiempo, sino porque son evidencia de que algo importante está ocurriendo. El 5 de febrero de 2026 cumplimos un año trabajando juntos en Dengue.IA, y eso, en el mundo de la investigación aplicada con impacto real en una ciudad, no es poca cosa. 

La mañana del jueves llegó con buen augurio. Juan Fernando Gómez, asistente del proyecto, nos había recordado desde temprano que hoy era el día, y la víspera habíamos vivido algo que por sí solo merecía celebración: una delegación de líderes de The Rockefeller Foundation, nuestro principal financiador, había visitado el proyecto y había visto de cerca lo que estamos construyendo. El universo, a veces, conspira de forma interesante y su visita no fue la excepción, pero eso es tema para otra entrada que te invitamos a leer “Cali, laboratorio del mundo: ¿Qué vio la Fundación Rockefeller en nuestro modelo?”. Pero volvamos al jueves. A las 2:05 de la tarde, en la sala de reuniones de vigilancia epidemiológica de la Secretaría de Salud de Cali, se reunió un variopinto grupo de personas unidas por un mismo propósito. Viejos conocidos y caras nuevas ocuparon la larga mesa de aquella sala, y Robin Castro, gerente del proyecto, dio inicio oficial con palabras de agradecimiento por el apoyo a lo largo del proyecto. 

Tomó entonces la palabra María Eugenia Lloreda, quien desde su rol como asesora del alcalde y líder de la iniciativa de ciudades inteligentes de Cali ha sido una de las gestoras más decididas de este proceso. Con la energía que la caracteriza, nos pidió que nos presentáramos, y así, uno a uno, cada asistente puso nombre y su rol en este engranaje, representantes de la Universidad Icesi, la Secretaría de Salud Pública de Cali, la Secretaría de Desarrollo Económico, el Departamento Administrativo de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (DATIC), el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (DAGMA) y la Universidad del Valle. Una mesa que, en su diversidad institucional, resumía exactamente por qué este proyecto existe: porque el dengue no es solo un problema de salud, y enfrentarlo requiere que todos jalemos hacia el mismo lado. María Eugenia celebró esa alianza entre lo público, lo privado y el tercer sector como algo verdaderamente revolucionario, y recordó que encaminar esfuerzos en el mismo sentido siempre trae buenos resultados. Luego se retiró a una reunión paralela junto a Robin, Marcela Díaz, líder técnica de Vigilancia y Demografía en Salud Pública de la Secretaría de Salud Pública, y el Subsecretario de Promoción y Prevención, Carlos Pinzón, porque en Dengue.IA el trabajo no se detiene ni en los aniversarios.  

Quienes nos quedamos en la sala fuimos testigos de una presentación magistral. Daniel Osorio, líder técnico del proyecto, introdujo el estado actual de Dengue.IA y cedió la palabra a la investigadora Jenny Ordóñez, quien desplegó con toda su experticia en salud pública la robusta revisión bibliográfica que sustenta nuestros modelos: los marcos conceptuales, el problema que queremos resolver, las variables indispensables, la diversidad de fuentes y los antecedentes en los que nos apoyamos y que buscamos superar. Luego Daniel retomó la palabra para explicar en detalle la construcción del esqueleto que da forma a los modelos predictivos y prescriptivos, y abrió el espacio a un mar de preguntas, no por desconocimiento, sino para aportar ideas. 

Lyda Osorio, coinvestigadora del componente epidemiológico y aliada desde la Universidad del Valle, quien ha hecho de la batalla contra el dengue una causa de vida, propuso variables adicionales y señaló mediciones de vanguardia. También estuvieron presentes dos jóvenes investigadores de Centro de investigación en recursos ambientales CENIGAA que están desarrollando un proyecto similar para predecir el comportamiento del dengue en el departamento del Huila; sus preguntas sobre depuración de datos, variables indispensables y escalabilidad enriquecieron la conversación con la frescura de quienes están en el mismo camino y reconocen en nosotros una fuente de aprendizaje. 

El cierre técnico llegó con una demostración que resumió un año de trabajo: la aplicación web y el tablero de visualización que muy pronto estará disponible como servicio en la Secretaría de Salud. Desde esa herramienta es posible explorar la probabilidad de brotes con una, dos o tres semanas de anticipación, identificar las comunas de Cali con mayor riesgo y definir y asignar acciones preventivas antes de que los casos se salgan de control. Verlo en pantalla, después de meses de construcción, validación y refinamiento por parte de Daniel y su equipo técnico, fue uno de esos momentos en que el trabajo cobra sentido de golpe. 

El aniversario también fue ocasión para presentar a los nuevos integrantes del equipo que liderará la siguiente fase del proyecto. La investigadora Vanessa Giraldo Garner estará al frente de la evaluación del impacto de Dengue.IA, no solo desde la gestión de la Secretaría de Salud sino en la ciudad misma. La acompañarán el profesor Juan Carlos Gómez, a cargo de la evaluación de impacto en territorio, Verónica Yande, como asistente de proyecto, e Isabella Cortés, nuestra practicante. Caras que muchos apenas conocíamos en persona, pero que ya llevaban un mes trabajando con el equipo desde la pantalla, y que ese día marcaron el inicio de un nuevo capítulo. 

Cuando Robin, Marcela y el subsecretario regresaron a la sala, llegaron acompañados de los refrigerios, y entre sánduches y jugos la conversación fluyó con la calidez de quienes ya se conocen bien y saben lo que han construido juntos. Pero la sorpresa mayor estaba por llegar: ¿qué es una celebración sin torta? No lo sé y no espero descubrirlo, en este caso teníamos otro motivo, tanto Daniel como Marcela habían cumplido años en diciembre, y el aniversario del proyecto se convirtió en la excusa perfecta para el festejo tardío que se merecían. No era para menos: sin la gestión incansable de Marcela y su equipo, y sin el rigor técnico de Daniel y los suyos, sencillamente no estaríamos aquí. Cantamos, comimos pastel, omitimos las velas para no hacer cuentas, y cerramos entre risas y felicitaciones, con un solo deseo compartido: que el segundo aniversario nos encuentre con aún más logros, más aliados y más vidas protegidas. Porque en Dengue.IA, nadie llega solo hasta donde hemos llegado. 

Cali, laboratorio del mundo: ¿Qué vio la Fundación Rockefeller en nuestro modelo?

Gabriel Tamura, investigador principal del proyecto Dengue.IA Cali, presentado el dashboard desarrollo para los modelos predictivo y prescritivos a la delegación de la Fundación Rockefeller

El pasado miércoles 4 de febrero, Cali vivió una jornada que marca un antes y un después en su proyección científica. La Fundación Rockefeller llegó al campus de Icesi, no solo para revisar un proyecto, sino para validar por qué nuestra ciudad se está convirtiendo en un referente latinoamericano para la investigación en salud pública.

Más allá del tablero de control

A las 3:30 p.m., el ambiente no era de protocolo rígido, sino de trabajo colaborativo. Nos sentamos frente a un mapa de Cali que ya no se ve como el de Google Maps. Gracias a la intervención de Gabriel Tamura, investigador principal de Dengue.IA, y su equipo técnico, vimos cómo la tecnología nos permite entender la ciudad con nuevos ojos. Tamura nos mostró un mapa dividido en submunicipalidades de 1km². Ya no analizamos la ciudad como un todo gigante e inabarcable, sino que identificamos micro-territorios de riesgo. El modelo cruza 5 grandes familias de variables: geográficas, sociodemográficas, climático-meteorológicas, entomológicas y epidemiológicas, para decirnos dónde actuar con precisión.

Pero la tecnología no tiene sentido sin el contexto humano. Carlos Pinzón, Subsecretario de Salud, aterrizó la conversación a la realidad del día a día. Al recordar el pico epidémico de 2024, quedó claro que este esfuerzo nace de una necesidad vital: en una ciudad tropical y endémica, anticiparse no es un lujo, es una obligación. Fue un momento de madurez institucional. En este contexto, el Secretario Germán Escobar elevó la discusión hacia la Gobernanza de Datos. Su intervención dejó claro que el objetivo de esta administración es que la toma de decisiones basada en evidencia se convierta en una política pública, garantizando que los recursos lleguen antes que la emergencia.

No obstante, la discusión no se quedó ahí, el Rector Esteban Piedrahita y a la Decana Nohra Villegas de la Universidad Icesi, junto a los directivos de la Alcaldía reafirmaron que la alianza Academia-Estado es sólida. La financiación y el respaldo de Rockefeller no son casualidad; son el reconocimiento a una capacidad instalada local que combina la excelencia académica con la voluntad pública.

Y la mejor noticia mira hacia el futuro: la siguiente fase de Evaluación, Monitoreo y Aprendizaje del proyecto que será liderado por la Facultad de Ciencias Humanas para el 2026 porque de nada sirve predecir el brote si no entendemos a la comunidad que lo vive. Así seguimos contribuyendo a traducir el código a la cultura.

Esta visita confirmó que Cali no es un simple receptor de ayuda, sino un laboratorio de innovación global. Nos llevamos la certeza de que el Observatorio de Salud (OSAC) es hoy la infraestructura clave de una ciudad que decidió dejar de adivinar para empezar a anticipar.

Salimos de esa reunión sabiendo que, aunque el mosquito siga volando, ya no nos toma por sorpresa. Cali está aprendiendo a leer su propio clima y a escuchar sus propios datos. Y eso, en un mundo incierto, es la mejor noticia que podíamos recibir.

Evento: La Casa de Dengue.IA: Un Observatorio para la Salud de Cali

El 30 de octubre de 2025 ocurrió un momento clave para la salud pública en Cali. En un evento que reunió a entidades gubernamentales, expertos en datos, investigadores, médicos y universidades de la región, la ciudad presentó su primer Observatorio de Salud Pública, un espacio digital pensado para comprender mejor la realidad del territorio y tomar decisiones más inteligentes.

La Universidad Icesi, como aliada estratégica, acompañó este lanzamiento que propone una nueva forma de gobernar con datos. Se trata de una plataforma que integra, por primera vez, toda la información esencial sobre salud pública del Distrito: desde eventos epidemiológicos y determinantes sociales, hasta indicadores de servicios, riesgos ambientales y desempeño institucional.

El observatorio no solo unifica bases de datos antes dispersas. También permite visualizar información en tiempo real, realizar análisis georreferenciados y acceder a indicadores construidos por expertos. En otras palabras, transforma cifras en conocimiento útil para anticipar riesgos, orientar políticas públicas y brindar transparencia a la ciudadanía.

Este proyecto es posible gracias al trabajo articulado entre el Ministerio de Salud, el INS, el DANE, Medicina Legal, Google–Gemini y universidades como Icesi, que aportan capacidades técnicas, experiencia investigativa y visión interdisciplinaria.

Con este lanzamiento, Cali da el primer paso hacia un ecosistema de innovación más amplio que incluirá un Centro de Gestión para la Toma de Decisiones y un Laboratorio de Innovación Social en Salud Pública. Para la ciudad y su comunidad académica, es una invitación a seguir construyendo conocimiento para mejorar la vida de sus habitantes.

Evento: Acciones Anticipatorias en Clima y Salud: Tejiendo Redes, Compartiendo Experiencias y Proyectando el Futuro

Foto tomada por: Laura Sofia Forero – UniAndes

El pasado 23 de septiembre, la Universidad de los Andes fue escenario de un encuentro que reunió a voces del gobierno, la academia y el sector humanitario en torno a un mismo propósito: anticiparse a los impactos del cambio climático en la salud. Bajo el nombre “Acciones Anticipatorias en Clima y Salud: Tejiendo Redes, Compartiendo Experiencias y Proyectando el Futuro”, el evento invitó a pensar en soluciones colaborativas y sostenibles frente a los desafíos que enfrenta el país.

Entre los participantes estuvo el profesor Gabriel Tamura, quien representó al proyecto Dengue.IA, una iniciativa que combina ciencia, tecnología y salud pública para enfrentar uno de los problemas más persistentes en regiones tropicales: el dengue. Durante su intervención, el profesor Tamura presentó los avances de este sistema, desarrollado por la Secretaría de Salud Pública de Cali junto a la Universidad Icesi y otros aliados estratégicos, que utiliza inteligencia artificial para predecir el comportamiento del dengue y orientar acciones preventivas más efectivas y focalizadas.

La jornada se desarrolló en un ambiente de colaboración e intercambio. Expertos del IDEAM, el Ministerio de Salud, la Cruz Roja, Naciones Unidas y diferentes universidades compartieron experiencias sobre cómo la anticipación puede salvar vidas y optimizar la respuesta ante fenómenos climáticos y epidemiológicos.

Fotos tomadas por: Natalia Niño – Comunicaciones UniAndes

La participación de Dengue.IA en este espacio no solo permitió visibilizar el potencial de la tecnología para mejorar la gestión sanitaria, sino también fortalecer las redes de conocimiento que impulsan la innovación en salud pública. Con cada paso, este proyecto reafirma su compromiso con un futuro donde la inteligencia artificial se pone al servicio del bienestar y la prevención.