Dengue.IA Cali: 5 Lecciones Inesperadas al Combinar Inteligencia Artificial y Humana para Proteger una Ciudad

Fotografía: Salida de campo en Cali como representa de fundación Rockefeller

Anticipando la Fiebre Antes de que Llegue

El dengue es un desafío de salud pública global, una enfermedad cuya propagación es tan difícil de predecir como de controlar. Históricamente, las autoridades sanitarias se han visto obligadas a reaccionar a los brotes una vez que ya están en marcha, persiguiendo al virus en lugar de anticiparse a él. Sin embargo, en la ciudad de Cali, Colombia, un proyecto innovador está cambiando este paradigma. Dengue.IA Cali no es solo un caso de estudio sobre el uso de tecnología de punta; es una fuente de lecciones sorprendentes sobre cómo la inteligencia artificial y la sabiduría humana pueden unirse para crear un escudo protector sobre una ciudad. A continuación, exploramos cinco de los hallazgos más reveladores de este proyecto pionero.

La IA no solo predice para la ciudad, sino para tu barrio

El proyecto Dengue.IA va más allá de los pronósticos generales que alertan a toda una ciudad. Su verdadero poder reside en su granularidad. El sistema utiliza una cuadrícula de píxeles de 1 km² para generar pronósticos a nivel sub-municipal, cubriendo los 363 barrios de Cali.

El impacto de este enfoque es transformador. En lugar de emitir alertas generalizadas que diluyen los esfuerzos, esto transforma el mapa de Cali en un tablero de ajedrez epidemiológico, permitiendo a las autoridades mover sus piezas de forma proactiva en lugar de reaccionar a los movimientos del virus. Es posible enfocar la fumigación, las campañas de concientización y la eliminación de criaderos de mosquitos exactamente en las zonas identificadas con mayor riesgo. Esto no solo optimiza el uso de recursos, sino que multiplica la efectividad de cada intervención, protegiendo a las comunidades más vulnerables antes de que el brote se intensifique. Aunque el modelo actual opera con una semana de antelación, el objetivo final es extender este horizonte a 3 o 4 semanas, lo que permitiría una planificación de salud pública aún más proactiva.

El mayor obstáculo no fue la IA, sino el clima impredecible

Sorprendentemente, uno de los mayores desafíos técnicos del proyecto no fue el desarrollo de los complejos algoritmos de inteligencia artificial, sino un problema mucho más terrenal: la baja calidad y la falta de cobertura de los datos de las estaciones meteorológicas locales. Sin datos climáticos fiables y detallados, cualquier modelo predictivo pierde su poder.

La solución del equipo fue un ejemplo de creatividad ante la adversidad. En lugar de depender de las estaciones locales, recurrieron a fuentes alternativas como imágenes de satélite y radar. Para adaptar estos datos de gran escala a la resolución necesaria para el modelo, desarrollaron un proceso conocido como “downscaling” (reducción de escala). En términos sencillos, crearon un método para “traducir” la información climática capturada desde el espacio a la cuadrícula de 1 km² que cubre los barrios de Cali. Este punto es revelador: demuestra que los proyectos de IA más avanzados a menudo dependen de la capacidad de resolver problemas de datos muy básicos y del mundo real con ingenio.

Para predecir el futuro del dengue, la clave está en el pasado reciente

Un análisis sobre la importancia de las variables dentro del modelo arrojó un hallazgo contraintuitivo. Aunque los datos climáticos son fundamentales, los predictores más influyentes no fueron las mediciones de temperatura o precipitación más complejas, sino las propias tasas de incidencia de dengue de las semanas anteriores, especialmente las de hace cuatro semanas.

¿Qué significa esto? Que la propia dinámica y el “momentum” de la enfermedad en el territorio —es decir, la inercia y la velocidad con la que los casos se han propagado en un área específica— es un predictor extremadamente potente de su comportamiento futuro. Esta lección subraya una verdad fundamental en la salud pública moderna: la tecnología más avanzada es tan buena como los datos que la alimentan. Para que un sistema como Dengue.IA funcione, es indispensable contar con un sistema de vigilancia epidemiológica robusto, ágil y actualizado que reporte los casos de manera oportuna.

Predecir no es suficiente: La IA también debe prescribir la acción

El proyecto Dengue.IA Cali entiende que un pronóstico, por muy preciso que sea, tiene un valor limitado si no se traduce en una acción clara. Aquí es donde el proyecto da un paso crucial: los pronósticos generados por el modelo predictivo no son el punto final, sino el punto de partida para el modelo prescriptivo. Por ello, el sistema se compone de dos partes fundamentales que trabajan en conjunto: el modelo predictivo y el modelo prescriptivo.

Mientras que el modelo predictivo responde a las preguntas de “¿dónde?” y “¿cuándo?” es probable que ocurra un brote, el modelo prescriptivo responde al “¿qué hacemos al respecto?”. Este segundo componente recomienda un conjunto de 19 estrategias de intervención posibles, que van desde el control de vectores (como la fumigación o el control de larvas) hasta la comunicación comunitaria y la gestión ambiental. Este enfoque dual es crucial porque convierte los datos en decisiones y las alertas en planes de acción concretos, ofreciendo a las autoridades sanitarias una hoja de ruta clara para proteger a la población.

Cuando la IA no tiene datos, aprende de los expertos humanos

Si el desafío para el modelo predictivo fue la falta de datos climáticos de calidad, el obstáculo para el modelo prescriptivo fue aún mayor: la ausencia casi total de datos históricos sobre la efectividad de las intervenciones. Sin estos datos, era imposible entrenar un modelo de machine learning de manera tradicional para que aprendiera qué estrategia funciona mejor en cada contexto.

La solución fue brillante y profundamente humana. Se utilizó un método llamado proceso Delphi. El objetivo de este método es transformar las opiniones individuales y a menudo divergentes de un grupo de especialistas en un consenso cuantitativo y estructurado. Se reunió a un panel de 14 expertos en campos tan diversos como salud pública, entomología, epidemiología, gestión ambiental y operaciones de vigilancia. A través de rondas iterativas y apoyados por una plataforma de software diseñada a medida para este proceso, en un método que podría denominarse “e-Delphi”, el equipo logró “extraer”, estructurar y sistematizar el conocimiento colectivo de estos especialistas. Fue este consenso el que definió los 54 indicadores, las 19 estrategias y las reglas que los conectan.

Este no fue simplemente un plan B ante la falta de datos; fue la creación de un motor de decisión basado en décadas de experiencia humana acumulada, un conocimiento que antes residía en las mentes de los expertos y que ahora ha sido codificado en un sistema digital, escalable y persistente.

Un Nuevo Modelo para la Salud Pública

El verdadero avance de Dengue.IA Cali no es una nueva pieza de inteligencia artificial, sino una nueva arquitectura para la inteligencia colectiva. El proyecto demuestra que los sistemas más robustos no son los que apuestan todo a los algoritmos, sino los que saben orquestar una sinfonía de herramientas: machine learning donde hay datos, conocimiento experto codificado donde no los hay, y una comprensión profunda del contexto para unirlo todo.

Nos deja una pregunta final que invita a la reflexión: Si podemos combinar la inteligencia artificial con la sabiduría colectiva para anticipar y combatir el dengue, ¿qué otros desafíos complejos de nuestras ciudades podríamos empezar a resolver hoy?

Nota generada con IA a partir de reportes oficiales

Modelo prescriptivo de IA se alinea con las capacidades reales del sistema de salud en Cali

El equipo del proyecto Dengue.IA definió esta semana un paso clave para el desarrollo de su componente prescriptivo: la selección de las líneas estratégicas del Plan de Contingencia para el Dengue en las que se enfocará el modelo de inteligencia artificial. Esta decisión no solo permite delimitar el alcance técnico del proyecto, sino que fortalece su alineación con la política pública vigente y con las capacidades reales del sistema de salud en Cali.

Durante la sesión se revisaron los cinco pilares establecidos por la Circular Conjunta 013, documento regulador a nivel nacional para la gestión del dengue. Tras una discusión técnica y operativa, el equipo acordó priorizar dos líneas estratégicas:

  • Vigilancia en salud pública (Línea 2), que abarca tanto el monitoreo epidemiológico como el seguimiento entomológico de las zonas en riesgo.
  • Promoción de la salud y prevención de la enfermedad (Línea 3), que incluye las acciones de campo realizadas por la Secretaría de Salud, como control de criaderos, visitas domiciliarias y aplicación de tecnologías vectoriales.

Estas dos líneas fueron seleccionadas por su alta relevancia, la disponibilidad de datos y su potencial de integración, ya que muchas de las acciones operativas se solapan o se complementan mutuamente. En contraste, se descartó por ahora trabajar sobre la línea de atención clínica (Línea 4), debido a las dificultades de acceso a información en tiempo real sobre calidad y oportunidad de la atención en IPS.

Además, se definió que la Universidad del Valle continuará aportando al proceso desde la conceptualización y validación técnica, mientras que la Universidad Icesi asumirá la implementación tecnológica del modelo.

Este ejercicio de priorización también dejó en evidencia un punto crucial: la necesidad de contar con información operativa detallada que permita traducir las orientaciones normativas en recomendaciones accionables dentro del sistema. Por ello, se acordó que la Secretaría de Salud compartirá datos desagregados sobre las acciones que actualmente ejecuta en los pilares seleccionados, lo que permitirá avanzar con mayor precisión en la construcción del modelo.

La próxima sesión dará inicio formal al diseño prescriptivo a partir de estos dos pilares, y se espera contar con la participación de expertos clave que ayuden a orientar esta fase metodológica.

Con decisiones como esta, Dengue.IA reafirma su compromiso con una inteligencia artificial que no opera en abstracto, sino que se construye desde el territorio, con las instituciones y en diálogo permanente con la realidad de la ciudad.

Ciencia de datos y normatividad local: el modelo prescriptivo de Dengue.IA se alinea con el plan de contingencia de Cali

El modelo prescriptivo del proyecto Dengue.IA continúa tomando forma con una orientación cada vez más concreta: convertirse en un instrumento que complemente y fortalezca los planes de respuesta de salud pública existentes en Cali, sin sustituirlos ni operar de manera aislada. En una sesión técnica reciente, el equipo del proyecto discutió en profundidad cómo estructurar este componente para que dialogue de forma directa con el Plan de Respuesta y Contingencia para el Dengue de la Secretaría de Salud.

Lejos de construir una herramienta paralela, el objetivo es diseñar un modelo capaz de generar recomendaciones sistematizadas basadas en datos y predicciones, pero siempre ancladas en el marco normativo vigente. En ese sentido, se acordó que el modelo debe ser flexible, adaptable a cambios contextuales (como pandemias o nuevas tecnologías), y respetuoso de las decisiones humanas en el terreno.

Uno de los momentos clave del encuentro fue la presentación de las cinco líneas estratégicas que estructuran actualmente el plan de respuesta ante brotes de dengue en la ciudad:

  1. Gestión integral de la contingencia
  2. Vigilancia en salud pública
  3. Manejo integrado de vectores
  4. Atención clínica de casos
  5. Comunicación del riesgo

Estas líneas servirán como referencia para clasificar e integrar las recomendaciones que el modelo pueda sugerir. La intención es que el sistema no solo reaccione a los datos, sino que pueda orientar decisiones como la activación de auditorías clínicas, campañas comunicativas o acciones de campo, de forma coherente con los protocolos locales.

También se discutió la posibilidad de incorporar agentes de inteligencia artificial que identifiquen patrones específicos —por ejemplo, condiciones climáticas propicias para brotes— y activen recomendaciones oportunas. Sin embargo, el equipo fue enfático en que no todo debe ni puede automatizarse: muchas decisiones seguirán dependiendo de la experiencia técnica y operativa del personal en salud.

La reunión cerró con un compromiso claro: documentar y contrastar cada línea estratégica con los marcos teóricos trabajados por el proyecto, priorizar aquellas acciones con mayor potencial de automatización, y asegurar que el sistema esté preparado para integrar nuevas intervenciones como vacunas o tecnologías emergentes.

Así, Dengue.IA refuerza su apuesta por un enfoque interdisciplinario, normativamente informado y técnicamente robusto, que permita no solo anticipar el riesgo, sino actuar de manera oportuna y coordinada en defensa de la salud pública de Cali.

Del dato a la acción: avanza la construcción del componente prescriptivo de Dengue.IA

El equipo de Dengue.IA avanza en una de las tareas más exigentes del proyecto: traducir el conocimiento generado por el modelo predictivo en recomendaciones útiles para la toma de decisiones en salud pública. En una reciente sesión técnica, investigadores y representantes de la Secretaría de Salud de Cali profundizaron en los fundamentos que deben orientar el componente prescriptivo del sistema, centrado en mejorar la capacidad de respuesta frente al dengue en el territorio.

El reto no es menor. A diferencia de modelos aplicados en contextos clínicos u hospitalarios, prescribir acciones a escala urbana implica considerar una diversidad de factores operativos, institucionales y sociales. Por eso, el equipo discutió marcos teóricos que pueden servir de guía, como el enfoque de legitimidad, capacidad operativa y valor público, así como herramientas ya conocidas en el proyecto, como el modelo de seis ejes del profesor Alzate.

Una de las claves discutidas fue la necesidad de abstraer las acciones. Más que limitarse a operaciones puntuales como fumigaciones o jornadas de inspección, se propuso organizar las intervenciones en categorías amplias, que permitan alimentar el sistema de forma más estructurada y facilitar la actualización del Plan de Contingencia para el Dengue.

También se acordó que la revisión sistemática de literatura que adelanta el equipo técnico será ajustada para incluir estudios centrados específicamente en modelos prescriptivos, más allá del enfoque predictivo dominante. Esta búsqueda servirá para confrontar aprendizajes globales con las herramientas de planeación locales, como el plan de contingencia y su estructura en cinco líneas estratégicas: gestión, vigilancia, promoción, atención y comunicación del riesgo.

Con este trabajo, el proyecto no solo continúa fortaleciendo su dimensión técnica, sino que avanza hacia la construcción de un sistema capaz de dialogar con la realidad institucional y operativa de la ciudad, alineando capacidades, datos y decisiones en un esfuerzo conjunto por prevenir el dengue desde una mirada integral.

Cali se prepara para actuar antes del brote: inicia el diseño del modelo prescriptivo de Dengue.IA

El proyecto Dengue.IA dio un paso decisivo hacia la construcción de una herramienta de mayor impacto para la salud pública de Cali: el diseño de su modelo prescriptivo. Este componente busca no solo anticipar los brotes de dengue —como lo hace el modelo predictivo actualmente en desarrollo— sino también proponer acciones concretas, viables y adaptadas al contexto territorial para reducir los riesgos en zonas específicas de la ciudad.

La sesión que marcó el inicio de este proceso fue un espacio de diálogo entre investigadores, funcionarios públicos y expertos en gestión del conocimiento. Allí se debatió cómo traducir la predicción en recomendaciones accionables, considerando la capacidad operativa de las instituciones, la legitimidad de las decisiones y el valor público de cada intervención.

Uno de los temas clave fue el reconocimiento de que no todas las comunas enfrentan el dengue de la misma manera, ni cuentan con las mismas herramientas para enfrentarlo. Por eso, el modelo prescriptivo deberá responder a las condiciones reales de cada territorio, priorizando intervenciones que sí puedan ser implementadas por los equipos locales de salud.

En la conversación se introdujo también la investigación de operaciones como una técnica útil para este tipo de modelos, al permitir analizar múltiples variables y restricciones al momento de recomendar acciones. La revisión sistemática de literatura en curso, que ya ha identificado decenas de estudios sobre inteligencia artificial y enfermedades transmitidas por vectores, se ampliará para incluir experiencias de modelos prescriptivos en políticas públicas.

Además, se reafirmó que el modelo debe estar alineado con el marco de evaluación del proyecto, integrando indicadores de proceso, resultados y aprendizajes cualitativos. Este enfoque permitirá no solo medir su eficacia técnica, sino también su relevancia en términos sociales e institucionales.

Como siguiente paso, el equipo técnico programó una sesión en mayo para compartir avances metodológicos y consolidar los criterios que orientarán el diseño del modelo. También se continuará fortaleciendo la articulación con la Secretaría de Salud, con el objetivo de asegurar que cada recomendación prescriptiva sea útil, aplicable y sostenible en el tiempo.

Con este avance, Dengue.IA sigue apostando por una salud pública inteligente, colaborativa y profundamente conectada con las realidades de quienes habitan la ciudad.