Una Inmersión en los Humedales de Cali

Cali no es solo salsa y brisa; es agua. En nuestra sesión del 20 de Marzo del curso “El agua y la vida”, cambiamos el aula por el ecosistema vivo en compañía de la profesora Gloria Guevara. La misión del día fue clara: reconocer la importancia crítica de los humedales urbanos y entender que estos espacios no sobreviven solos, sino gracias a la fuerza del tejido comunitario.

A menudo caminamos por la ciudad sin ser conscientes de la riqueza hídrica que nos sostiene. Cali cuenta con un inventario impresionante de 61 humedales, tesoros de biodiversidad que regulan el clima y filtran nuestras aguas. Sin embargo, solo 18 de ellos son públicos, lo que convierte a estos espacios en verdaderos santuarios de resistencia ambiental en medio del asfalto.

La experiencia cobró un sentido humano y profundo al escuchar al señor Iván, guardabosque del parque. Sus relatos no fueron simples datos técnicos, sino una lección de historia y pertenencia. Nos transportó a los orígenes del parque, recordándonos que este humedal es, literalmente, el pulmón de la Comuna 22 y un regulador vital para toda la ciudad.

Don Iván enfatizó un punto crucial: la educación ambiental en las zonas periféricas. La conservación no puede ser un ejercicio exclusivo de quienes viven cerca; debe ser un diálogo con toda la ciudad, integrando a las comunidades para que comprendan que el bienestar del humedal es el bienestar de todos.

Diálogo con el Señor Iván, guardabosque del parque.


“El humedal no es solo un cuerpo de agua; es un aula abierta donde la comunidad aprende a cuidar su propia vida.”


Lo que vivimos no fue una clase magistral, sino una didáctica inmersiva. Estar allí, sentir la humedad del aire, escuchar el canto de las aves y ver de cerca la gestión del espacio nos permitió pasar de la teoría a la empatía ambiental.

A través de esta metodología, pudimos observar el trabajo comunitario en acción, de cómo el mantenimiento de estos espacios depende de la vigilancia y el amor de quienes los habitan; la biodiversidad urbana por la importancia de estos parches de naturaleza para especies migratorias y residentes, y finalmente, el papel del parque como punto de encuentro y cohesión para los habitantes de Cali como resiliencia social.

Cuidar el agua es cuidar la historia. La jornada nos dejó una certeza: los humedales urbanos son el reflejo de nuestra cultura ciudadana. Si el trabajo comunitario florece, el humedal permanece vivo.