El sabor de la pureza: Propiedades, tecnología e historia en la cata de agua

¿Tiene el agua un sabor único o es el reflejo del territorio y la tecnología que la atraviesa?

Aunque culturalmente se define como un líquido incoloro, inodoro e insípido, el agua es en realidad una matriz compleja transportadora de minerales, cuya identidad cambia según su origen y tratamiento. En una nueva apuesta por las didácticas inmersivas, los estudiantes de la Universidad Icesi participaron en una práctica de laboratorio del departamento de Humanidades, Tecnología y Ciencias (HTC) convertida en una rigurosa cata de agua.

El gran objetivo de esta sesión fue analizar las propiedades físico-químicas del agua y su perfil organoléptico mediante el análisis sensorial, conectando estos hallazgos con la comprensión de los procesos tecnológicos empleados para purificar este recurso a lo largo de la historia.

El Perfil Organoléptico: La Química que se Puede Saborear

El núcleo de la práctica consistió en demostrar cómo las propiedades físico-químicas invisibles determinan de manera directa la experiencia sensorial del consumidor. Durante la cata, los estudiantes analizaron variables críticas como el pH, la conductividad eléctrica y la dureza (concentración de iones de calcio y magnesio), correlacionándolas con el perfil organoléptico del agua:

  • Análisis Visual: Evaluación de la turbidez y la presencia de partículas en suspensión según el origen de la muestra.
  • Análisis Olfativo: Identificación de notas aromáticas derivadas de minerales o de agentes desinfectantes residuales del proceso de tratamiento.
  • Análisis Gustativo y de Retrogusto: Reconocimiento de sabores sutiles (dulces, salados, amargos o metálicos) y sensaciones en boca (cuerpo, ligereza o astringencia) determinados por el balance molecular de sales disueltas.

Al comparar muestras de agua de diferentes fuentes —subterráneas, manantiales, grifo y sistemas embotellados—, los participantes comprendieron que cada perfil sensorial es una huella dactilar de la geología de la cuenca y del tratamiento tecnológico recibido.

La Evolución de la Purificación: Un Viaje a través de la Tecnología

Más allá de la experiencia sensorial, la didáctica inmersiva propuso una mirada reflexiva hacia la historia de la ingeniería y la salud pública, analizando cómo se han transformado los procesos tecnológicos de purificación a lo largo del tiempo:

  • Métodos Antiguos: Los estudiantes exploraron cómo las civilizaciones ancestrales dependían de la decantación, la filtración rudimentaria a través de arena o carbón, y la ebullición para mejorar las características organolépticas elementales del agua.
  • La Revolución Sanitaria: Se analizó el impacto del descubrimiento de la desinfección química (como la cloración) en los siglos XIX y XX, una innovación tecnológica que transformó radicalmente la salud pública global al erradicar las enfermedades de transmisión hídrica, alterando también el sabor del agua urbana.
  • Procesos Tecnológicos Modernos: En la fase final, el grupo evaluó tecnologías avanzadas contemporáneas como la ósmosis inversa, la filtración por membranas, la ozonización y la radiación ultravioleta. Los alumnos discutieron cómo estos métodos de alta precisión logran una pureza microbiológica absoluta, pero al mismo tiempo desmineralizan el agua, obligando a la industria a diseñar perfiles minerales artificiales para devolverle un sabor equilibrado.

Conclusión: Conciencia Crítica frente al Recurso Hídrico

Esta cata de agua reafirma el compromiso del departamento HTC con un aprendizaje transdisciplinar, donde los conceptos de la química inorgánica se entrelazan con la historia de la tecnología y el análisis sensorial. Al entrenar el paladar y el intelecto, los estudiantes de la Universidad Icesi no solo aprendieron a evaluar la calidad de un vaso de agua, sino que desarrollaron una postura crítica sobre el acceso, la gestión y el impacto industrial en el recurso más vital del planeta.

El código del color: Comparando estructuras, química e historia en el laboratorio

¿De dónde viene el color de las cosas que nos rodean y cómo logramos atraparlo? A lo largo de la historia, la humanidad ha mantenido una fascinación constante por teñir su entorno, una búsqueda que comenzó con la tierra y las plantas y que hoy se define en laboratorios de alta tecnología. En una nueva propuesta de didácticas inmersivas, los estudiantes de la Universidad Icesi se sumergieron en una práctica de laboratorio del departamento de Humanidades, Tecnología y Ciencias (HTC) dedicada al estudio profundo de colorantes y pigmentos.

El gran objetivo de esta sesión fue comparar el comportamiento, la resistencia y la naturaleza de algunos colorantes naturales y sintéticos mediante su aplicación práctica en el laboratorio, analizando sus estructuras químicas y reflexionando sobre la evolución de las técnicas ancestrales de extracción.

Estructuras y Afinidad: La Química detrás del Matiz

El núcleo analítico de la práctica consistió en entender que el color no es solo una propiedad visual, sino el resultado directo de la arquitectura molecular. Durante el laboratorio, los estudiantes examinaron cómo la presencia de ciertos enlaces químicos y grupos funcionales (cromóforos y auxócromos) permite que una molécula absorba luz visible y se ancle con mayor o menor fuerza a diferentes soportes.

Al aplicar colorantes naturales —extraídos de fuentes orgánicas— y contrastarlos con colorantes sintéticos desarrollados industrialmente, los participantes evaluaron variables críticas como la solubilidad, la intensidad del matiz y la estabilidad ante factores ambientales. La experimentación permitió comprender por qué algunas estructuras sintéticas modernas ofrecen una uniformidad inalcanzable para los compuestos naturales, mientras que estos últimos plantean alternativas más sostenibles y ligadas a la química verde.

De la Extracción Ancestral a la Síntesis Industrial

Más allá del ensayo químico, la didáctica inmersiva propuso un viaje histórico para entender cómo se ha transformado la industria del color a lo largo del tiempo, dividiendo la experiencia en tres ejes fundamentales:

  • Evolución de Técnicas Ancestrales: Los estudiantes analizaron los métodos de extracción primitivos, basados en la maceración, cocción y el uso de mordientes naturales (como sales minerales) que las culturas antiguas empleaban para fijar los pigmentos de plantas e insectos.
  • El Giro Industrial: Se discutió cómo el descubrimiento de los primeros colorantes sintéticos en el siglo XIX revolucionó la economía global, democratizó el acceso al color y dio origen a la industria química moderna, desplazando los cultivos tradicionales por procesos de síntesis a gran escala.
  • Postura Crítica Actual: En la fase final, los alumnos evaluaron el impacto ambiental de esta evolución histórica, debatiendo el retorno actual hacia los pigmentos orgánicos como respuesta a la contaminación de las fuentes hídricas generada por los residuos industriales de colorantes sintéticos.

Conclusión: Una Mirada Transdisciplinar al Pasado y Futuro

Esta práctica de colorantes y pigmentos reafirma el enfoque integrador del departamento HTC, donde la ciencia de los materiales se conecta directamente con la historia de la tecnología y la conciencia ecológica. Al comprender la química inorgánica y orgánica detrás de cada matiz, los estudiantes de la Universidad Icesi no solo aprendieron a diferenciar compuestos en un tubo de ensayo, sino que adquirieron una postura crítica sobre cómo las decisiones industriales del pasado moldean los desafíos ambientales del presente.

Más allá de las piezas: LEGO para repensar los sistemas de Salud y Movilidad en Cali

¿Es la Inteligencia Artificial la solución definitiva a los problemas crónicos de una ciudad, o estamos aplicando respuestas individuales a problemas que son profundamente sistémicos? Bajo la premisa de que “Cali no es un problema de falta de IA: es un problema de sistema”, las aulas de la Universidad Icesi se convirtieron recientemente en el escenario de una innovadora experiencia pedagógica. Los estudiantes del curso IA, salud y movilidad como sistemas sociotécnicos en transformación, guiados por el profesor Andrés López Astudillo, dejaron a un lado las lecturas tradicionales para sumergirse en una didáctica inmersiva impulsada por el departamento de Humanidades, Tecnología y Ciencias (HTC).

A través de la metodología LEGO® Serious Play® (LSP), utilizada como un potente lenguaje de pensamiento tangible, esta propuesta del departamento HTC buscó que los futuros profesionales no solo teorizaran, sino que construyeran, analizaran y transformaran con sus propias manos los complejos sistemas de salud y movilidad de nuestra ciudad.

El gran objetivo de esta jornada fue mover a los estudiantes de un análisis superficial hacia una comprensión profunda: entender por qué las aplicaciones tecnológicas aisladas que vemos hoy en día no logran resolver el fondo de las problemáticas urbanas y qué implica realmente diseñar una ciudad inteligente desde un enfoque integrado. Al modelar tridimensionalmente estas realidades, el aula se transformó en un laboratorio vivo donde el juego serio se convirtió en la herramienta clave para confrontar modelos mentales y proponer soluciones reales.

El Corazón de la Actividad: ¿Por qué usar LEGO®?

Frente a problemáticas complejas donde interactúan instituciones fragmentadas, decisiones políticas, ciudadanos y flujos de información desconectados, el lenguaje puramente verbal o escrito a veces se queda corto. El uso de LSP en esta sesión permitió a los estudiantes:

  • Representar relaciones invisibles y hacer tangible lo abstracto.
  • Construir explicaciones colectivas y debatir sus propias posturas en tiempo real.
  • Ver cada modelo construido no como una simple maqueta decorativa, sino como una hipótesis viva sobre cómo funciona la ciudad.

 El Recorrido de la Inmersión: ¿Qué hicieron los estudiantes?

Para el desarrollo del taller, el salón se organizó en dos macro grupos de trabajo: Sistema de Movilidad y Sistema de Salud. A lo largo de una sesión intensa de dos horas, los estudiantes atravesaron cinco momentos clave de profundización sistémica:

1. Construcción del Sistema Actual (Lo Visible)

Los grupos comenzaron representando la experiencia real del ciudadano en Cali: trancones, demoras en las EPS y fallas en la prestación de servicios. Más allá de modelar problemas aislados, el ejercicio les permitió descubrir de forma visual algo fundamental: el problema no está en un punto específico, sino en la fragmentación de las relaciones entre los puntos.

2. La Ilusión de la Solución (IA Fragmentada vs. Sistemas Integrados)

En esta etapa, los estudiantes incorporaron al modelo las “soluciones” tecnológicas que ya operan en Cali (como los semáforos inteligentes, apps de tráfico o plataformas de agendamiento de citas). Luego, contrastaron su construcción local con referentes globales de éxito (como Singapur, Ámsterdam o Estonia) donde la IA sí funciona de manera sistémica. Esto abrió el debate a una pregunta crítica: ¿Por qué en otros contextos la IA transforma el sistema y en Cali no?

3. El Iceberg del Sistema (Lo Invisible)

Haciendo uso de la teoría del Iceberg, los bloques de LEGO® se reorganizaron en profundidad para representar el problema en cuatro niveles: eventos, patrones, estructuras y modelos mentales. Al desmontar el sistema, emergieron las verdaderas causas raíz: la fragmentación institucional, la falta de interoperabilidad de datos y el sesgo de creer que “la tecnología por sí sola resolverá el problema”.

4. La Dinámica de los Bucles Causales

El sistema cobró movimiento. Los estudiantes utilizaron las conexiones de las fichas para representar relaciones circulares y entender cómo el sistema se reproduce a sí mismo en bucles viciosos (por ejemplo: a más congestión → más uso de apps de tráfico → más optimización individual de rutas → más vehículos en las vías→ más congestión). Esto cambió su perspectiva: intervenir un sistema no es “arreglar una pieza”, sino romper un ciclo vicioso.

5. El Diseño del Sistema Inteligente (La Transformación)

En el momento cumbre del taller, los grupos rediseñaron por completo sus modelos para dar vida a una situación deseada y transformada. En estas nuevas construcciones tridimensionales, la Inteligencia Artificial dejó de ser una app o una herramienta aislada y se convirtió en el tejido conector de la coordinación institucional, el flujo de datos unificado y la toma de decisiones informada para el bienestar ciudadano.

Conclusión: Tomar Postura Crítica

La jornada cerró con una sustentación rigurosa donde cada grupo defendió, argumentó y fijó una postura crítica reflejada directamente en su modelo de LEGO®.

Esta didáctica inmersiva del departamento HTC es un reflejo del tipo de aprendizaje que necesitamos: uno que pasa de la teoría abstracta a la acción sistémica. Los estudiantes no se quedaron en la simple descripción de los problemas actuales, sino que propusieron transformaciones profundas y estructurales. Al final, la lección compartida en el aula fue contundente: Cali no necesita simplemente implantar más tecnologías de IA; necesita comprender primero su propio sistema para que la tecnología tenga un verdadero sentido transformador.

Fusionando la química del siglo XIX con la expresión artística contemporánea

¿Puede un tubo de ensayo convertirse en un pincel y una reacción de transferencia de electrones en una obra de arte? En el departamento de Humanidades, Tecnología y Ciencias (HTC), los estudiantes de la Universidad Icesi cambiaron las pantallas por los reactivos químicos en una práctica de laboratorio dedicada a la cianotipia en conjunto a los profesores Roberto y Julieth. Este histórico proceso fotográfico produce imágenes monocromas en tonos azules profundos mediante reacciones con hierro, con el objetivo de unir la química inorgánica del siglo XIX con la expresión artística contemporánea.

Profesor Roberto en didáctica inmersiva de cianotipia

La Ciencia detrás del Azul: Entendiendo la Reacción Redox

El valor central de esta didáctica inmersiva radica en que la estética no está separada del rigor científico; en la práctica se refleja no solo la imagen final, sino el entendimiento profundo de la reacción redox (óxido-reducción) que la hace posible.

Durante la sesión, los estudiantes experimentaron cómo los fotones de luz ultravioleta reducen los compuestos de hierro, transformando los iones férricos en ferrosos. Al entrar en contacto con los reactivos en el soporte, esta alteración química da origen al famoso pigmento insoluble conocido como Azul de Prusia. Así, cada silueta y matiz azul revelado en el papel dejó de ser un accidente fortuito para convertirse en la evidencia tangible de un fenómeno químico comprendido y dominado en el laboratorio.

La experiencia guio a los estudiantes a través de una ruta precisa que desafió tanto su técnica científica como su sensibilidad artística:

  • Preparación en la Oscuridad: En un entorno de luz controlada, los estudiantes prepararon meticulosamente la solución fotosensible mezclando los compuestos de hierro y aplicando la emulsión de manera uniforme sobre el soporte.
  • Exposición y Diálogo con la Luz: Los participantes seleccionaron objetos y siluetas de la cotidianidad contemporánea para crear sus composiciones. Al exponer los soportes a la luz solar (radiación UV), iniciaron conscientemente la reacción redox, viendo cómo el material cambiaba de tono bajo el sol.
  • Lavado y Revelación: El agua actuó como agente de fijación, eliminando los reactivos sobrantes y dejando grabado el Azul de Prusia. En esta fase final, los estudiantes sustentaron el proceso científico subyacente, demostrando cómo la química del siglo XIX sigue siendo una herramienta vigente para la narrativa visual actual.

Esta práctica encarna el espíritu del departamento HTC: un espacio donde las ciencias exactas y la sensibilidad artística se potencian mutuamente. Al conectar una reacción redox con la creación de imágenes contemporáneas, los estudiantes demostraron que el conocimiento es más significativo cuando se experimenta y se comprende a través de la creatividad.

¿Puede una IA “sentipensar”? Un viaje del código al territorio

En un mundo que parece obsesionado con la capacidad de cómputo, donde medimos la inteligencia por la velocidad de los algoritmos, surge una pregunta incómoda: ¿Puede una mente pensar de verdad sin un cuerpo que sienta y un territorio que la sostenga?

Ese fue el punto de partida de nuestra Semana 9, una sesión conjunta entre los cursos de Máquinas, Pensamiento Mágico e IA y Guerras del Agua. Decidimos apagar las pantallas, salir al aire libre con 70 estudiantes y permitir que el cuerpo tomara la palabra a través de un Taller Sensorial de Cuerpo, Territorio y Sentipensar.

La sesión inició con una provocación directa: venimos de estudiar casos donde los chatbots parecen pensar, pero hoy probamos la tesis de Arturo Escobar. El pensamiento no es un decorado de la mente; es una condición biográfica y contextual. Como bien se planteó en la apertura: “En Guerras del Agua el territorio es lucha; en mi curso es la pregunta por lo humano que imagina la IA. Hoy, ambos mundos se tocan en el campus”.

La Experiencia: Cuatro Estaciones para Habitar el Pluriverso

El corazón del taller fue un recorrido a ciegas. Divididos en grupos, los estudiantes (vendados y guiados por un compañero) transitaron por cuatro estaciones habitadas por músicos, donde el sonido y el tacto reemplazaron a la vista para explorar conceptos de la ontología política.

1. El Suelo y las Raíces: Más allá del GPS

En la primera estación, los pies descalzos buscaron la temperatura y textura del barro. Escuchamos la historia de una niña de La Toma que le recordaba a un técnico con GPS que el olor de la lluvia de agosto no cabe en una pantalla.

  • Concepto clave: La colonialidad del saber frente al territorio como espacio de vida.

2. Agua y Flujos: El río con nombre propio

Entre sonidos de fricción y humedad, sentimos el movimiento interno de nuestra propia agua. Recordamos que para un pescador del Pacífico, un río sin nombre es solo una cifra de “potencial hídrico” en la tabla de un ingeniero, y el agua sin nombre es agua que se puede quitar.

  • Concepto clave: Guerras contra los mundos relacionales.

3. Viento y Pluriverso: ¿Desde qué mundo piensas?

Respirando el aire del campus, enfrentamos el choque de dos mundos: el que ve un cerro como un “obstáculo cultural” y el que lo reconoce como un ser con derechos y voz.

  • Concepto clave: Ontología política y pluriverso.

4. Sonidos del Campus: La Dignidad como Condición

En la estación final, bajo el ruido real del campus y acordes musicales, lanzamos la pregunta definitiva sobre Niska (nuestra IA de referencia): Ella razona y recuerda, pero ¿tiene un río que defender? ¿Tiene un territorio sin el cual no puede ser ella misma?.

  • Concepto clave: Sentipensar y el sujeto situado.

Cartografía de la Experiencia

Al final, tras quitarse las vendas, los estudiantes no dibujaron planos arquitectónicos. Crearon mapas sensoriales. Integraron sus autorretratos realizados a ciegas al inicio de la clase con las texturas, emociones y palabras clave de los cuentos (niña/GPS, río sin nombre, dos mundos, Niska).

El cierre nos dejó una semilla para las próximas semanas: cuando lleguemos al juicio final de la IA, no preguntaremos solo cuánto procesa, sino: ¿Desde qué cuerpos y territorios fue pensada esa máquina? ¿Qué mundos hace visibles y cuáles vuelve imposibles?.

Para la reflexión individual: ¿Qué aprendió hoy tu cuerpo sobre este territorio que tu mente aún no sabía nombrar?

Innovar fermentando: Ciencia que se bebe

La segunda actividad inmersiva del curso Biotecnología y emprendimiento, en compañía del profesor Juan Carlos, nos llevó a explorar un universo lleno de burbujas, aromas y mucha vida: la elaboración de bebidas probióticas. En esta sesión, los estudiantes asumieron un rol mucho más activo, diseñando sus propios productos a partir de dos sistemas de fermentación: kombucha o kéfir de agua. Cada grupo definió qué quería lograr y construyó su propio paso a paso para alcanzarlo, poniendo en práctica los principios de biotransformación trabajados previamente.

Más que seguir una guía, esta experiencia los invitó a tomar decisiones: elegir ingredientes, pensar en combinaciones, anticipar resultados y ajustar condiciones. En el proceso, comprendieron que estos productos son sistemas vivos, donde los microorganismos requieren condiciones específicas para desarrollarse adecuadamente y generar bebidas funcionales de calidad. Así, conceptos como tiempo, temperatura, sustrato y manejo dejaron de ser variables abstractas para convertirse en herramientas de diseño.

El laboratorio también fue un espacio para experimentar y crear. Aparecieron kombuchas de frutos rojos, fresa, maracumango y kiwi, junto con un kéfir de agua que, además de delicioso, reflejó muy bien las propiedades de un probiótico bien desarrollado. Los sabores, colores y aromas se convirtieron en una forma tangible de entender la ciencia detrás de estos procesos.

Como resultado, cada grupo transformó su experiencia en una publicación de divulgación científica que hoy hace parte del Instagram del curso. Te invitamos a darte una vuelta por @biotech_fest_26 y descubrir, de la mano de los estudiantes, cómo la biotransformación cobra vida en el laboratorio.

Del laboratorio a Francia: la ciencia detrás de un Brie artesanal

La primera actividad inmersiva del semestre en el curso Biotecnología y emprendimiento de mano del profesor Juan Carlos, nos llevó directo al laboratorio… y también un poco a Francia. En esta sesión, los estudiantes se enfrentaron al reto de elaborar un queso tipo Brie, explorando de manera práctica los fundamentos de la fermentación láctica y la maduración fúngica superficial. Más allá de seguir una receta, el objetivo fue comprender el por qué detrás de cada paso, desde la transformación de la leche hasta la formación de la corteza característica.

Esta práctica es clave porque invita a reflexionar sobre el proceso completo de biotransformación: qué ocurre en cada etapa, qué variables influyen y cómo los microorganismos actúan como verdaderos aliados en la transformación de materias primas en productos de valor agregado. En este caso, bacterias lácticas y hongos como Penicillium no son solo nombres complejos, sino actores centrales en la construcción de textura, aroma y sabor.

A lo largo del laboratorio, los estudiantes comenzaron a desarrollar una sensibilidad muy importante: entender que los bioprocesos son sistemas vivos. Esto implica prestar atención a detalles como la temperatura, la higiene o la manipulación del producto. De hecho, uno de los aprendizajes más relevantes fue reconocer la importancia de las buenas prácticas de higiene, fundamentales para evitar contaminaciones y asegurar el éxito del proceso.

Además, esta experiencia marcó un primer acercamiento al trabajo práctico con microorganismos. No desde la teoría, sino desde la acción: medir, observar, ajustar y, sobre todo, interpretar lo que está ocurriendo. Poco a poco, los estudiantes comienzan a ganar confianza y criterio en el manejo de estos sistemas biológicos.

Como parte del proceso, cada equipo transformó su experiencia en una publicación de divulgación científica, donde explicaron lo que hicieron, pero también lo que entendieron. Te invitamos a visitar el instagram del curso @biotech_fest_26 y explorar el trabajo que están realizando los estudiantes este semestre.

Spoiler: hay videos entretenidos, reflexiones interesantes y mucho entusiasmo por descubrir el mundo de la biotransformación.😉

Una Inmersión en los Humedales de Cali

Cali no es solo salsa y brisa; es agua. En nuestra sesión del 20 de Marzo del curso “El agua y la vida”, cambiamos el aula por el ecosistema vivo en compañía de la profesora Gloria Guevara. La misión del día fue clara: reconocer la importancia crítica de los humedales urbanos y entender que estos espacios no sobreviven solos, sino gracias a la fuerza del tejido comunitario.

A menudo caminamos por la ciudad sin ser conscientes de la riqueza hídrica que nos sostiene. Cali cuenta con un inventario impresionante de 61 humedales, tesoros de biodiversidad que regulan el clima y filtran nuestras aguas. Sin embargo, solo 18 de ellos son públicos, lo que convierte a estos espacios en verdaderos santuarios de resistencia ambiental en medio del asfalto.

La experiencia cobró un sentido humano y profundo al escuchar al señor Iván, guardabosque del parque. Sus relatos no fueron simples datos técnicos, sino una lección de historia y pertenencia. Nos transportó a los orígenes del parque, recordándonos que este humedal es, literalmente, el pulmón de la Comuna 22 y un regulador vital para toda la ciudad.

Don Iván enfatizó un punto crucial: la educación ambiental en las zonas periféricas. La conservación no puede ser un ejercicio exclusivo de quienes viven cerca; debe ser un diálogo con toda la ciudad, integrando a las comunidades para que comprendan que el bienestar del humedal es el bienestar de todos.

Diálogo con el Señor Iván, guardabosque del parque.


“El humedal no es solo un cuerpo de agua; es un aula abierta donde la comunidad aprende a cuidar su propia vida.”


Lo que vivimos no fue una clase magistral, sino una didáctica inmersiva. Estar allí, sentir la humedad del aire, escuchar el canto de las aves y ver de cerca la gestión del espacio nos permitió pasar de la teoría a la empatía ambiental.

A través de esta metodología, pudimos observar el trabajo comunitario en acción, de cómo el mantenimiento de estos espacios depende de la vigilancia y el amor de quienes los habitan; la biodiversidad urbana por la importancia de estos parches de naturaleza para especies migratorias y residentes, y finalmente, el papel del parque como punto de encuentro y cohesión para los habitantes de Cali como resiliencia social.

Cuidar el agua es cuidar la historia. La jornada nos dejó una certeza: los humedales urbanos son el reflejo de nuestra cultura ciudadana. Si el trabajo comunitario florece, el humedal permanece vivo.

BioTech Fest 2025-02: Donde la acción emprendedora se une con la Biotecnología

La jornada del BioTech Fest 2025-02 fue un recordatorio de todo lo que ocurre cuando la ciencia se abre paso fuera del laboratorio y se encuentra directamente con la curiosidad de la gente. Desde el primer momento, el pasillo del Edificio de Tecnoquímicas se llenó de visitantes atraídos por colores, aromas, texturas y preguntas: ¿Cómo hicieron esto? ¿En serio esto se fermenta? ¿Esto también es biotecnología?

Y allí estaban los estudiantes, preparados para explicar, para compartir y, sobre todo, para mostrar el fruto de varias semanas de trabajo técnico, reflexión y creatividad.

El curso Biotecnología y Emprendimiento no busca únicamente enseñar procesos de fermentación o biotransformación. Su propósito es que los estudiantes entiendan que la ciencia también es una forma de crear, de emprender y de solucionar problemas reales con los recursos que tenemos a la mano. El BioTech Fest es el momento en el que esas ideas dejan de estar en el papel y se vuelven productos tangibles, probados por personas reales.

La afluencia superó las expectativas y, en muchos casos, la mercancía se agotó apenas iniciada la feria. La respuesta del público fue entusiasta y, en algunos momentos, sorprendida por el nivel de creatividad y técnica demostrada. Y razones no  faltaban:

Tinto Campesino sorprendió a buena parte del público al reinterpretar el café en formato de vino, mediante un proceso de fermentación controlada que rescata la complejidad aromática del grano tostado. Su sabor dulce y equilibrado, junto con el aroma intenso propio del café, generó una experiencia sensorial inesperada para muchos visitantes. La propuesta fue valorada como novedosa y arriesgada, y la reacción general del público destacó que este tipo de productos amplía creativamente las posibilidades de la biotecnología aplicada a ingredientes tradicionales y regionales como el café.

BeeTint llevó la biotecnología más allá de los alimentos, mostrando cómo los pigmentos naturales pueden estabilizarse y potenciarse mediante fermentación láctica para convertirse en un cosmético funcional. Su propuesta generó mucha curiosidad y abrió conversaciones sobre alternativas sostenibles a los productos convencionales de maquillaje. El público valoró la innovación, la naturalidad de la tinta y el enfoque ecológico, destacando lo llamativo del producto y el potencial que tiene dentro de la cosmética artesanal basada en bioprocesos.

Muu Bar ofreció una experiencia completa: un yogurt griego artesanal, cuidadosamente fermentado y filtrado, acompañado de una barra de toppings que permitía al visitante crear su propia combinación. La textura cremosa y el sabor fresco fueron ampliamente reconocidos, y la interacción directa con el producto fortaleció la percepción de calidad y transparencia en el proceso. La recepción del público reflejó una combinación de disfrute y sorpresa ante la posibilidad de personalizar un snack saludable elaborado íntegramente por los estudiantes.

Amaranta presentó un kéfir artesanal que destacó por su frescura, su identidad estética y su enfoque en el bienestar. Su stand transmitía una sensación de cuidado y naturalidad, lo que fortaleció la conexión entre el producto y su mensaje: “Florece en ti”. Los visitantes valoraron el sabor, la suavidad de los postres derivados y la claridad con la que el equipo explicó los beneficios probióticos del kéfir. La experiencia fue percibida como cálida y accesible, y muchos expresaron que era la primera vez que probaban un fermento de este tipo con tan buena aceptación.

Floré ofreció una soda fermentada refrescante, ligeramente ácida y naturalmente gasificada a partir de un ginger bug y jugos de frutas tropicales. Su carácter artesanal, su bajo contenido de azúcar y su perfil sensorial vibrante atrajeron rápidamente a quienes buscaban alternativas saludables a las bebidas comerciales. El público destacó el sabor equilibrado, la naturalidad del producto y la novedad de su proceso, lo que convirtió esta propuesta en una de las más comentadas dentro del enfoque de bebidas probióticas accesibles y refrescantes.

BioTech Fest fue todo un ejercicio de apropiación del conocimiento: los estudiantes no solo preparan un producto, también aprenden a explicarlo, defenderlo, mejorarlo y traducirlo para una audiencia diversa.

En esta edición, el entusiasmo del público fue evidente. Muchos visitantes se fueron sonriendo, probando por primera vez un kéfir, sorprendiéndose ante un vino de café, o preguntándose cómo la fermentación puede volver un pigmento vegetal más persistente en la piel. Los estudiantes, por su parte, vivieron el desafío de comunicar ciencia con claridad, de escuchar retroalimentación auténtica y de ver cómo sus ideas —que nacieron en una hoja de trabajo— se convirtieron en algo real y valorado por otros.

Esta práctica nos deja algo fundamental:

MOTIVACIÓN

Motivación para crear, para experimentar, para emprender, para usar la biotecnología como herramienta para transformar no solo alimentos o cosméticos, sino formas de pensar.

Y ese es el espíritu del curso: que cada estudiante reconozca que puede usar su creatividad, su criterio y sus habilidades para construir algo propio, útil y significativo.

En esta edición, se logró. Y se logró con creces.

Cali también es loma: un viaje a lo desconocido

El 13 de noviembre de 2025 salimos con el curso Raíces Urbanas – naturaleza, comunidades y adaptación climática a explorar el Ecoparque Metropolitano del Río Cali. Nos lanzamos a “lo desconocido” y volvimos con una certeza: la ciudad respira bosque, agua y comunidad.

Un comienzo sin mapa (pero con intuición)

“Un viaje a un lugar desconocido en Cali”. Así empezó la travesía. En el marco del curso Raíces Urbanas, de la mano del profesor Luis Augusto Muñoz Osorio nos propusimos buscar las raíces de la ciudad donde —a simple vista— ya no hay ciudad: bosque seco tropical, una planta de tratamiento de aguas que ruge, un río empedrado y un camino de tierra que, con las primeras gotas de lluvia, se volvió barro. ¿Qué hay de urbano en todo eso? Tal vez nada… y al mismo tiempo un mar de oportunidades.

En lo que algunos llaman “los límites de la urbe”, otros vemos un círculo verde en medio del caos. El Ecoparque Metropolitano del Río Cali es un lugar conocido por los caleños – no por su nombre institucional, sino por sus rincones de siempre- charco Las Pilitas, Santa Rita, El Chirivico. O, mejor dicho, como nos dijo el guía Don Javier: “Aquí desmontamos el mito de ‘Cali es Cali y lo demás es loma’, porque Cali sí tiene loma.”
En este borde donde el río roza el Jardín Botánico y el Zoológico de Cali, la ciudad se reconoce en sus hábitos más antiguos: ir al río, lanzarse a los charcos helados, limpiarse las malas vibras con hierbas y jabón azul para que el agua se lleve lo que pesa y atraiga lo que perdura. Aquí confluyó nuestra clase.

Bajamos de los buses después de cruzar la ciudad: del sur más sur hasta el noroeste más oeste. A un lado, una carretera empinada que nos invitaba a seguir. En el centro, un río furioso y cristalino que invitaba a dar chapuzón. En medio, un puente de hierro amarillo desgastado que nos llevó a un sendero de barro: las nubes esa tarde querían jugar.
Caras de asombro, risas nerviosas, “¿dos kilómetros más?”. Íbamos a contemplar los linderos del Parque Nacional Natural de los Farallones de Cali, testigo de innumerables domingos de paseo de olla, parlantes a todo volumen, zaperocos y el rumor de historias que el río se sabe de memoria.

Infraestructuras verdes y azules: la ciudad que cuida y la que fluye

La salida nos puso delante dos conceptos del curso que se entrelazan en el territorio:

  • Infraestructuras verdes: cobertura boscosa, corredores biológicos, el propio Jardín Botánico recién inaugurado, los linderos de los Farallones, las laderas que sujetan la ciudad. Son el cuidado material de lo vivo.
  • Infraestructuras azules: el río Cali y sus quebradas, los charcos, el tratamiento de aguas que garantiza el agua del grifo en casa y la electricidad. Son el flujo que sostiene nuestras rutinas.

Entre ambas laten prácticas urbanas de bienestar: senderismo, yoga, hidroterapias naturales, avistamiento de aves, aromaterapias… y, si nos ponemos creativos, hasta lodoterapia. Todo con un sentido máximo: Cali también es río, bosque, aves, gente y brisa de las 4 pm.

Donde se difuminan las fronteras

En este paisaje, lo urbano y la naturaleza no desaparecen; se compenetran. El espacio fue de la naturaleza mucho antes que nosotros: somos huéspedes. Contamos leyendas a la orilla del río, recordamos hazañas en charcos profundos, vemos pasos de fauna, distinguimos casitas de colores en las lomas. Disfrutamos del bosque seco tropical en medio de una gran urbe que ha dependido -y depende- de este río para energía, agua y clima.
Usamos el territorio todos los días y no siempre devolvemos en la misma medida. Sin sermón, la salida nos puso un espejo: ¿qué le quitamos al río y qué le devolvemos?

Lecciones vitales (lo que nos llevamos)

Y sin lugar a duda nos llevamos enseñas: La ciudad no termina donde empiezan los árboles. Cali se piensa mejor si incluye su loma, su bosque y su río. Confluye ente lo Verde y lo azul con infraestructuras, no paisajes decorativos. Mantienen agua, clima, salud y convivencia. El territorio nos educa. Cada salida de campo es un aula extendida: comunidad, memoria e identidad en tiempo real. Y que, aunque suene distópico, las ciencias, la tecnología y la sociedad no son capítulos del programa: son la forma de mirar cómo vivimos en lo vivo.

Volver sabiendo distinto

Quizá “lo desconocido” no era un lugar, sino una manera de mirar. Esta salida al Ecoparque Metropolitano del Río Cali nos habló de Raíces Urbanas sin mencionar por un momento las diapositivas: habló con el frío del agua, el barro en los zapatos, el vaho sobre las piedras.
Si Cali es Cali es porque también es loma y río. Y si la universidad quiere formar ciudadanía para la adaptación climática, tiene que aprender a la intemperie: cruzar puentes amarillos, pisar senderos de barro y escuchar cómo el agua nos enseña a habitar.