Puentes hacia afuera: la pregunta por el aliado correcto

26 de marzo de 2026. La reunión llegó por una vía distinta a las anteriores: no la convocó el proyecto sino un evento externo, con nombre propio, ExpoTech 2026, que se realizará en Pereira y que busca articular universidad, empresa y gobierno alrededor de la innovación. Edna, quien representa la organización del evento, se sentó con Alejandra, Andrés y Dayana a contar de qué se trata y a preguntar, en últimas, si InnovaFemIA quiere sumarse.

La propuesta, en el papel, encajaba bien con el espíritu del proyecto. ExpoTech tendrá una línea dedicada al trabajo con comunidades y a los emprendimientos de base tecnológica, con metodologías de co-creación y Design Thinking, pensadas para generar soluciones pertinentes en los territorios. Es, casi al pie de la letra, el lenguaje que InnovaFemIA usa para describirse a sí mismo. Y trae consigo nombres que suenan afines: el IEEE y la ONG Diversa, ambos con trayectoria en ingeniería humanitaria, fueron mencionados como posibles aliados por su cercanía con el trabajo comunitario.

Pero en algún punto de la conversación apareció una pregunta que vale la pena dejar registrada tal como se hizo: ¿este evento está pensado, sobre todo, para hacer networking, o realmente hay allí un espacio de presentación académica seria? La pregunta no buscaba desconfiar de la propuesta, buscaba algo más de fondo, que cualquier equipo que trabaja con una comunidad rural debería hacerse antes de decir que sí a una alianza: ¿esto le sirve al proyecto, o solo le sirve a la visibilidad institucional de quienes lo ejecutan?

La respuesta que se dio en la reunión fue tranquilizadora, aunque no resolvió del todo la inquietud: el evento combina ambos enfoques, tiene espacios académicos para ponencias y artículos, y también mesas de trabajo por sectores, entre ellos agricultura, pensadas para identificar necesidades reales y proponer proyectos colaborativos. Eso ayuda. Pero la pregunta original, para qué le sirve esto al proyecto y no solamente a quienes lo representan, es una que probablemente habrá que volver a hacerse cada vez que llegue una invitación parecida.

Lo que sí quedó claro es que decir que sí no depende únicamente del interés del equipo. Andrés Navarro fue explícito en esto: aunque manifestó disposición para participar, aclaró que cualquier vinculación institucional, sobre todo si implica usar el logo de la Universidad como aliado del evento, requiere primero un trámite formal con la Dirección de Investigaciones. Es la misma tensión que ya ha aparecido antes en esta bitácora: la del proyecto que quiere moverse con la agilidad del territorio pero que existe, al mismo tiempo, dentro de una institución con sus propios tiempos y sus propios procesos de aprobación.

Por ahora, nada quedó cerrado. El compromiso fue recibir la información oficial del evento, revisarla con calma y evaluar internamente si vale la pena dar el paso, tanto en lo académico como en la posible vinculación con IEEE y Diversa. Es una decisión que se está tomando con cuidado, no por burocracia sino porque cada alianza que InnovaFemIA suma debería multiplicar lo que el proyecto ya está construyendo con ASCAMPESINA, no simplemente sumar un logo más a una lista de aliados.

Queda, entonces, una pregunta abierta para las próximas entradas: si esta alianza avanza, ¿logrará traer de vuelta algo tangible para las mujeres de Caldono, o se quedará en el terreno, siempre útil pero siempre limitado, de la visibilidad académica?

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