A diferencia de otros perfiles de informalidad, en Barranquilla se destaca un fuerte componente de emprendimiento por necesidad, pero con una visión de negocio más marcada. El estudio identifica que estos trabajadores son mayoritariamente adultos con una gran resiliencia, que han encontrado en la comercialización de bienes y servicios una forma de enfrentar las altas tasas de desempleo y la falta de oportunidades en el sector formal de la ciudad.
El informe resalta que, aunque existe un espíritu emprendedor, la mayoría de estos negocios operan en la "supervivencia". Las principales barreras que encuentran para crecer son:
Acceso limitado a capital: la falta de historial crediticio y garantías reales los mantiene alejados de la banca tradicional, obligándolos a depender de ahorros propios o préstamos informales costosos.
Baja adopción tecnológica: muchos de estos emprendimientos aún no aprovechan herramientas digitales para ventas o cobros, lo que limita su alcance de mercado.
Al igual que en los estudios de Cali y Medellín, se evidencia una gran vulnerabilidad en términos de seguridad social. Los emprendedores informales en Barranquilla suelen priorizar la reinversión en su mercancía o el sustento diario del hogar sobre el pago de aportes a pensión o riesgos laborales. Esto genera una preocupación a largo plazo sobre la calidad de vida de estos trabajadores cuando lleguen a la edad de jubilación sin contar con un respaldo financiero.
El documento señala que la gestión de estos emprendimientos es mayoritariamente empírica. Muchos emprendedores no diferencian el dinero del negocio del dinero de la familia, lo que dificulta la sostenibilidad a largo plazo. Sin embargo, se observa una fuerte red de apoyo entre familiares y vecinos, lo que actúa como un sistema de seguridad informal ante las crisis económicas.
El boletín concluye que para Barranquilla es vital transitar de una política de control a una de fortalecimiento empresarial. Las propuestas incluyen:
simplificación de trámites: reducir las barreras burocráticas para que el paso a la formalidad sea atractivo y sencillo.
Educación financiera: brindar herramientas para que los emprendedores puedan gestionar mejor sus costos y flujos de caja.
Inclusión digital: fomentar el uso de medios de pago electrónicos y plataformas de venta en línea para modernizar estos negocios y aumentar su productividad.