Un año anticipando el dengue: crónica del primer aniversario de Dengue.IA

Hay fechas que merecen celebrarse, no solo porque marcan el paso del tiempo, sino porque son evidencia de que algo importante está ocurriendo. El 5 de febrero de 2026 cumplimos un año trabajando juntos en Dengue.IA, y eso, en el mundo de la investigación aplicada con impacto real en una ciudad, no es poca cosa. 

La mañana del jueves llegó con buen augurio. Juan Fernando Gómez, asistente del proyecto, nos había recordado desde temprano que hoy era el día, y la víspera habíamos vivido algo que por sí solo merecía celebración: una delegación de líderes de The Rockefeller Foundation, nuestro principal financiador, había visitado el proyecto y había visto de cerca lo que estamos construyendo. El universo, a veces, conspira de forma interesante y su visita no fue la excepción, pero eso es tema para otra entrada que te invitamos a leer “Cali, laboratorio del mundo: ¿Qué vio la Fundación Rockefeller en nuestro modelo?”. Pero volvamos al jueves. A las 2:05 de la tarde, en la sala de reuniones de vigilancia epidemiológica de la Secretaría de Salud de Cali, se reunió un variopinto grupo de personas unidas por un mismo propósito. Viejos conocidos y caras nuevas ocuparon la larga mesa de aquella sala, y Robin Castro, gerente del proyecto, dio inicio oficial con palabras de agradecimiento por el apoyo a lo largo del proyecto. 

Tomó entonces la palabra María Eugenia Lloreda, quien desde su rol como asesora del alcalde y líder de la iniciativa de ciudades inteligentes de Cali ha sido una de las gestoras más decididas de este proceso. Con la energía que la caracteriza, nos pidió que nos presentáramos, y así, uno a uno, cada asistente puso nombre y su rol en este engranaje, representantes de la Universidad Icesi, la Secretaría de Salud Pública de Cali, la Secretaría de Desarrollo Económico, el Departamento Administrativo de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (DATIC), el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (DAGMA) y la Universidad del Valle. Una mesa que, en su diversidad institucional, resumía exactamente por qué este proyecto existe: porque el dengue no es solo un problema de salud, y enfrentarlo requiere que todos jalemos hacia el mismo lado. María Eugenia celebró esa alianza entre lo público, lo privado y el tercer sector como algo verdaderamente revolucionario, y recordó que encaminar esfuerzos en el mismo sentido siempre trae buenos resultados. Luego se retiró a una reunión paralela junto a Robin, Marcela Díaz, líder técnica de Vigilancia y Demografía en Salud Pública de la Secretaría de Salud Pública, y el Subsecretario de Promoción y Prevención, Carlos Pinzón, porque en Dengue.IA el trabajo no se detiene ni en los aniversarios.  

Quienes nos quedamos en la sala fuimos testigos de una presentación magistral. Daniel Osorio, líder técnico del proyecto, introdujo el estado actual de Dengue.IA y cedió la palabra a la investigadora Jenny Ordóñez, quien desplegó con toda su experticia en salud pública la robusta revisión bibliográfica que sustenta nuestros modelos: los marcos conceptuales, el problema que queremos resolver, las variables indispensables, la diversidad de fuentes y los antecedentes en los que nos apoyamos y que buscamos superar. Luego Daniel retomó la palabra para explicar en detalle la construcción del esqueleto que da forma a los modelos predictivos y prescriptivos, y abrió el espacio a un mar de preguntas, no por desconocimiento, sino para aportar ideas. 

Lyda Osorio, coinvestigadora del componente epidemiológico y aliada desde la Universidad del Valle, quien ha hecho de la batalla contra el dengue una causa de vida, propuso variables adicionales y señaló mediciones de vanguardia. También estuvieron presentes dos jóvenes investigadores de Centro de investigación en recursos ambientales CENIGAA que están desarrollando un proyecto similar para predecir el comportamiento del dengue en el departamento del Huila; sus preguntas sobre depuración de datos, variables indispensables y escalabilidad enriquecieron la conversación con la frescura de quienes están en el mismo camino y reconocen en nosotros una fuente de aprendizaje. 

El cierre técnico llegó con una demostración que resumió un año de trabajo: la aplicación web y el tablero de visualización que muy pronto estará disponible como servicio en la Secretaría de Salud. Desde esa herramienta es posible explorar la probabilidad de brotes con una, dos o tres semanas de anticipación, identificar las comunas de Cali con mayor riesgo y definir y asignar acciones preventivas antes de que los casos se salgan de control. Verlo en pantalla, después de meses de construcción, validación y refinamiento por parte de Daniel y su equipo técnico, fue uno de esos momentos en que el trabajo cobra sentido de golpe. 

El aniversario también fue ocasión para presentar a los nuevos integrantes del equipo que liderará la siguiente fase del proyecto. La investigadora Vanessa Giraldo Garner estará al frente de la evaluación del impacto de Dengue.IA, no solo desde la gestión de la Secretaría de Salud sino en la ciudad misma. La acompañarán el profesor Juan Carlos Gómez, a cargo de la evaluación de impacto en territorio, Verónica Yande, como asistente de proyecto, e Isabella Cortés, nuestra practicante. Caras que muchos apenas conocíamos en persona, pero que ya llevaban un mes trabajando con el equipo desde la pantalla, y que ese día marcaron el inicio de un nuevo capítulo. 

Cuando Robin, Marcela y el subsecretario regresaron a la sala, llegaron acompañados de los refrigerios, y entre sánduches y jugos la conversación fluyó con la calidez de quienes ya se conocen bien y saben lo que han construido juntos. Pero la sorpresa mayor estaba por llegar: ¿qué es una celebración sin torta? No lo sé y no espero descubrirlo, en este caso teníamos otro motivo, tanto Daniel como Marcela habían cumplido años en diciembre, y el aniversario del proyecto se convirtió en la excusa perfecta para el festejo tardío que se merecían. No era para menos: sin la gestión incansable de Marcela y su equipo, y sin el rigor técnico de Daniel y los suyos, sencillamente no estaríamos aquí. Cantamos, comimos pastel, omitimos las velas para no hacer cuentas, y cerramos entre risas y felicitaciones, con un solo deseo compartido: que el segundo aniversario nos encuentre con aún más logros, más aliados y más vidas protegidas. Porque en Dengue.IA, nadie llega solo hasta donde hemos llegado. 

Cali, laboratorio del mundo: ¿Qué vio la Fundación Rockefeller en nuestro modelo?

Gabriel Tamura, investigador principal del proyecto Dengue.IA Cali, presentado el dashboard desarrollo para los modelos predictivo y prescritivos a la delegación de la Fundación Rockefeller

El pasado miércoles 4 de febrero, Cali vivió una jornada que marca un antes y un después en su proyección científica. La Fundación Rockefeller llegó al campus de Icesi, no solo para revisar un proyecto, sino para validar por qué nuestra ciudad se está convirtiendo en un referente latinoamericano para la investigación en salud pública.

Más allá del tablero de control

A las 3:30 p.m., el ambiente no era de protocolo rígido, sino de trabajo colaborativo. Nos sentamos frente a un mapa de Cali que ya no se ve como el de Google Maps. Gracias a la intervención de Gabriel Tamura, investigador principal de Dengue.IA, y su equipo técnico, vimos cómo la tecnología nos permite entender la ciudad con nuevos ojos. Tamura nos mostró un mapa dividido en submunicipalidades de 1km². Ya no analizamos la ciudad como un todo gigante e inabarcable, sino que identificamos micro-territorios de riesgo. El modelo cruza 5 grandes familias de variables: geográficas, sociodemográficas, climático-meteorológicas, entomológicas y epidemiológicas, para decirnos dónde actuar con precisión.

Pero la tecnología no tiene sentido sin el contexto humano. Carlos Pinzón, Subsecretario de Salud, aterrizó la conversación a la realidad del día a día. Al recordar el pico epidémico de 2024, quedó claro que este esfuerzo nace de una necesidad vital: en una ciudad tropical y endémica, anticiparse no es un lujo, es una obligación. Fue un momento de madurez institucional. En este contexto, el Secretario Germán Escobar elevó la discusión hacia la Gobernanza de Datos. Su intervención dejó claro que el objetivo de esta administración es que la toma de decisiones basada en evidencia se convierta en una política pública, garantizando que los recursos lleguen antes que la emergencia.

No obstante, la discusión no se quedó ahí, el Rector Esteban Piedrahita y a la Decana Nohra Villegas de la Universidad Icesi, junto a los directivos de la Alcaldía reafirmaron que la alianza Academia-Estado es sólida. La financiación y el respaldo de Rockefeller no son casualidad; son el reconocimiento a una capacidad instalada local que combina la excelencia académica con la voluntad pública.

Y la mejor noticia mira hacia el futuro: la siguiente fase de Evaluación, Monitoreo y Aprendizaje del proyecto que será liderado por la Facultad de Ciencias Humanas para el 2026 porque de nada sirve predecir el brote si no entendemos a la comunidad que lo vive. Así seguimos contribuyendo a traducir el código a la cultura.

Esta visita confirmó que Cali no es un simple receptor de ayuda, sino un laboratorio de innovación global. Nos llevamos la certeza de que el Observatorio de Salud (OSAC) es hoy la infraestructura clave de una ciudad que decidió dejar de adivinar para empezar a anticipar.

Salimos de esa reunión sabiendo que, aunque el mosquito siga volando, ya no nos toma por sorpresa. Cali está aprendiendo a leer su propio clima y a escuchar sus propios datos. Y eso, en un mundo incierto, es la mejor noticia que podíamos recibir.