2 Una mirada de largo plazo del PIB
El Distrito de Santiago de Cali cuenta con un Sistema de Cuentas Económicas Distritales (SCED) que produce los datos de las cuentas macroeconómicas del distrito calculadas de una manera descentralizada (Ver Capítulo 6 de Alonso-Cifuentes et al., 2023 para una descripción del SCED). El SCED calcula el Producto Interno Bruto (PIB) distrital, cifra que permite sintetizar en un número el nivel de actividad económica del distrito. Este indicador económico se encuentra disponible desde el año 1990.
Este capítulo analiza la evolución del PIB de Santiago de Cali y su estructura en el largo plazo. Inicialmente,se presenta el comportamiento del PIB real desde la década de los 1990 hasta el año 20235 y su respectiva tasa de crecimiento; con el fin de observar el cambio del valor de mercado de todos los bienes y servicios finales producidos en la economía. Este análisis permite entender la dinámica de la actividad económica de Cali, empleando los resultados del SCED. Además, se incluye la comparación con el Valle del Cauca y con Colombia en el caso de la tasa de crecimiento.
Luego, el análisis se concentra en lo ocurrido en este siglo. Se examina la evolución de la estructura de la economía observando la contribución por ramas de actividad económica en el valor agregado, y se presenta la estructura por cada Gran Rama de Actividad Económica (primaria, secundaria y terciaria), para identificar su contribución al crecimiento económico de Cali. También, se examina la variación anual y quinquenal del PIB real facilitando la comparación con las tendencias de la actividad económica del distrito en corto y mediano plazo.
En la siguiente sección, el análisis descriptivo continúa concentrando la atención en la contribución del PIB distrital al PIB nacional, lo que permite identificar la relevancia de la economía caleña en la nacional. Además, se aborda la convergencia del PIB percápita real con respecto al de Bogotá. Este análisis es fundamental teniendo en cuenta que el PIB por habitante se emplea como un indicador de la capacidad de generación de riqueza relativa de un país o región, descontando el tamaño de la población, lo que permite comparar los niveles de actividad económica entre diferentes regiones (Alonso-Cifuentes et al., 2016).
2.1 PIB de Santiago de Cali 1990-2023
El PIB distrital de un año es el valor de mercado de todos los bienes y servicios finales producidos en Santiago de Cali en ese periodo. Los análisis económicos regionales se enfocan en el crecimiento anual del PIB real, teniendo en cuenta que éste descuenta el efecto de la inflación, permitiendo que el crecimiento refleje solo aumentos en la producción y no en los precios. Este análsis facilita la comprensión de la dinámica de la economía.
La Figura 2.1 y la Figura 2.2 presentan, respectivamente, la evolución del PIB real de Santiago de Cali y su tasa de crecimiento desde el año 1900 hasta el 2023.
Figura 2.1: Evolución del PIB real (en miles de millones de pesos) para Santiago de Cali. 1990-2023pr
Como se observa, el comportamiento refleja una tendencia general de crecimiento intercalada con algunas contracciones importantes. La dinámica de la actividad económica de Cali puede dividirse en al menos cuatro etapas:
Primera etapa (1990-1995): Durante este periodo, la economía caleña mostró un crecimiento continuo, con el PIB creciendo a una tasa promedio de 7,7%. lo que representa un incremento del 44,49% durante el sexenio. Entre 1991 y 1992, se encuentra el segundo crecimiento más alto de todo el período de análisis (12,32%). Entre 1993 y 1995, se evidencia un descenso de la tasa de crecimiento del PIB pasando de 7,08% en 1993 a 1,88% en 1995, lo que significó una caida de 5,2 puntos; aunque la tasa de crecimiento continua siendo positiva arrojando una tasa promedio de crecimiento de 6,24% entre 1993 y 1995 (Ver Figura 2.2).
Segunda etapa (1996-2003): Este periodo fue inestable, marcado por fluctuaciones en la economía. Durante este periodo se presentaron cuatro años con tasas de crecimiento negativas (1996, 1998, 1999 y 2002), alcanzando una contracción de 9,98% en 1999; el valor más bajo de todo el período de análisis. En general, se puede afirmar que durante este periodo la economía experimentó una trayectoria en “W”, con caídas y aumentos que resaltan la volatilidad de esos años.
Tercera etapa (2004-2019): En esta etapa, la economía retomó un crecimiento, aunque a un ritmo más moderado, alcanzando una tasa promedio de 4,25%. Sin embargo, cabe destacar que existen tres periodos (2006, 2013 y 2016) con tasas de crecimiento por encima de un dígito.
Cuarta etapa (2020 en adelante): La pandemia de COVID-19 impuso un choque negativo, con una tasa de crecimiento del -8,84% entre 2019 y 2020. En 2021, Cali experimentó una recuperación, registrando un crecimiento del 13,54%, el valor más alto en el periodo de estudio, seguido de una tasa de crecimiento del 11,53% en 2022. En 2023 volvió a experimentar una desaceleración, con una contracción del -2,74%, marcando una pausa en la recuperación observada en los años anteriores. Como se observa en la Figura 2.2, este comportamiento en los últimos años es similar al presentado en el Valle del Cauca y Colombia.
Figura 2.2: Tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto de Santiago de Cali, Colombia y Valle del Cauca. 1990-2023pr
En términos generales la tasa de crecimiento del PIB de Cali presenta una mayor volatilidad que la del Valle del Cauca y Colombia. La mayor volatilidad en la tasa de crecimiento del PIB de Cali, en comparación con la del Valle del Cauca y Colombia, es un fenómeno esperado ya documentado por Alonso-Cifuentes et al. (2004) para la economía caleña y Falk & Sinabell (2009) para el caso de regiones europeas.
En general, las unidades geográficas más pequeñas, como las ciudades, presentan un crecimiento económico más volátil en comparación con regiones más amplias, debido a factores como la especialización económica, el tamaño de la economía y la exposición a choques específicos. Esta volatilidad se explica principalmente por la dependencia a un número menor de sectores y por tanto una menor diversificación que caracteriza a las economías urbanas, haciéndolas más vulnerables a crisis sectoriales específicas. Por ejemplo, una ciudad altamente dependiente de la manufactura puede experimentar fluctuaciones drásticas si este sector enfrenta una recesión (Ver por ejemplo Imbs (2003) y Fiaschi & Lavezzi (2004)). En contraste, los países suelen tener economías más diversificadas que amortiguan mejor las crisis sectoriales, una tendencia que se acentúa con el desarrollo económico y la transición hacia sectores menos volátiles (Koren et al., 2005).
Las interacciones regionales y dependencias espaciales también inciden en la volatilidad del PIB, ya que las regiones de un país pueden enfrentar diferentes niveles de exposición dependiendo de sus vínculos económicos con otras áreas (Falk & Sinabell, 2009). A esto se suman los factores políticos y macroeconómicos. A nivel nacional, las políticas de estabilización, como el gasto público y el control de la inflación, tienden a reducir la volatilidad; sin embargo, este efecto es menos pronunciado en el ámbito municipal debido a limitaciones de recursos y alcance (Fiaschi et al., 2013).
Esta volatilidad no debe interpretarse como un indicador de debilidad de la economía dstrital, sino como una expresión de su estructura económica local. Por el contrario, esta volatilidad también puede reflejar oportunidades de crecimiento acelerado como ya lo ha evidenciado la economía distrital.
Regresando a las cifras distritales, se destacan dos caídas significativas en el PIB real de Cali; la primera en 1999 como se mencionó antes, cuando se registró una contracción de 9,98%6, y la segunda en 2020, con un decrecimiento de 8,84%, debido a los efectos de la pandemia de COVID-19. En contraste, el distrito experimentó una recuperación en 2021, año en el que el PIB alcanzó una tasa de crecimiento del 13,54%, la más alta de todo el periodo analizado. El año 2022 presenta la quinta tasa de crecimiento más alta con un valor de 11,53%. En contraste, el 2023 presenta la sexta tasa de crecimiento más baja con un valor negativo de 2,74%. Si bien este último año representa una contracción, el comportamiento es similar al presentado en el departamento y el país (Ver Figura 2.2).
Las tasas más altas en el Valle se dieron en 2021 (9,87%) y en 2006 (8,88%), mientras que las más bajas fueron en 2020 (-5,88%) y en 1999 (-4,25%). Para Colombia, las tasas de crecimiento más altas se registraron en 2021 (10,80%) y en 2022 (7,29%), mientras que las más bajas fueron en 2020 (-7,18%) y en 1999 (-4,50%). Si nos enfocamos en los últimos 10 años, en el periodo 2014-2023, Cali tiene un promedio de crecimiento del 3,91%, superior al de Colombia (2,82%) y al del Valle (3,11%).
2.2 Evolución de la estructura de la economía de Santiago de Cali
La Figura 2.3 presenta un análisis de la participación de cada Gran Rama de Actividad Económica (primarias, secundarias, terciarias) en el valor agregado de Santiago de Cali para los años 1990, 2000, 2010, 2020, 2021, 2022 y 2023, con el fin de identificar cuáles son las ramas de actividad que más contribuyen al crecimiento económico de la ciudad y cómo ha cambiado la estructura de la economía.
El Sector Primario abarca las actividades económicas que implican la extracción o producción de materias primas directamente de la tierra. Este sector incluye trabajos de producción de alimentos, como la agricultura, la pesca y la ganadería, además, la minería, la explotación de canteras, la perforación de recursos, la silvicultura, la recolección y la caza. De acuerdo con la CIIU REV. 4 A.C con 14 agrupaciones, las actividades pertenecientes a esta Gran Rama de Actividad Económica son: Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca (A) y Explotación de minas y canteras (B) (ver Alonso-Cifuentes et al., 2023, capítulo 6. Consideraciones metodológicas del SCED, para más detalles sobre la agregación de las distintas ramas de actividad económica que son medidas en el SCED de Santiago de Cali).
Las actividades del Sector Secundario se caracterizan por la transformación de materias primas en artículos manufacturados. Según la CIIU REV. 4 A.C con 14 agrupaciones, las actividades pertenecientes a esta Gran Rama de Actividad Económica son: Industrias manufactureras (C) y Construcción (F).
Finalmente, el Sector Terciario agrupa actividades que brindan servicios de apoyo a los sectores primario y secundario, como el comercio, el transporte, la salud, la educación y el sector financiero. Según la CIIU Rev. 4 A.C., que clasifica 14 agrupaciones, las actividades que forman parte de esta Gran Rama de Actividad Económica son: Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado; distribución de agua; evacuación y tratamiento de aguas residuales, gestión de desechos y actividades de saneamiento ambiental (D+E), Comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos automotores y motocicletas; transporte y almacenamiento; alojamiento y servicios de comida (G+H+I), Información y comunicaciones (J), Actividades financieras y de seguros (K), Actividades inmobiliarias (L), Actividades profesionales, científicas y técnicas; actividades de servicios administrativos y de apoyo (M+N), Administración pública y defensa; planes de seguridad social de afiliación obligatoria; educación; actividades de atención de la salud humana y de servicios sociales (O+P+Q) y Actividades artísticas, de entretenimiento y recreación y otras actividades de servicios; actividades de los hogares individuales en calidad de empleadores; actividades no diferenciadas de los hogares individuales como productores de bienes y servicios para uso propio (R+S+T).
Figura 2.3: Participación de cada Gran Rama de Actividad Económica en el valor agregado de Santiago de Cali. 1990-2023pr
Para el caso del Distrito de Santiago de Cali, se observa que el sector terciario es el que más ha aportado al valor agregado anual históricamente (Ver Figura 2.3). Esto refleja una tendencia sostenida en el predominio del sector terciario como el principal contribuyente al valor agregado de la economía. En 1990, el sector primario representaba el 3,57% del valor agregado, el sector secundario el 21,74% y el terciario el 74,69%. Para el 2020, el aporte de los sectores primario, secundario y terciario fue de 0,69%, 26,24% y 73,07%, respectivamente. Finalmente, en 2023, el aporte de los sectores primario, secundario y terciario fue de 0,73%, 26,87% y 72,41%, respectivamente. Estos resultados evidencian una disminución sostenida en el peso del sector primario sobre el valor agregado, y sugieren que Cali se ha transformado en una economía orientada hacia los servicios y la industria, dejando atrás cada vez más las actividades agrícolas.
El sector industrial ha mantenido una participación estable, pero el crecimiento de Cali ha sido impulsado principalmente por el sector servicios, lo que subraya una estructura económica cada vez menos diversificada en términos de contribuciones de las grandes ramas.
En la Figura 2.3, cada unidad (cuadrado) representa cien mil millones de pesos de 2015. El valor agregado para el año 2023 fue de $53.651 miles de millones de 2015. Esto quiere decir, por ejemplo, que para el 2023, se observan 535 cuadros. El aporte del sector secundario fue de 26,87% ; es decir 144 cuadros. Para ese mismo año, el aporte del sector primario al valor agregado anual fue de 0,73%, lo cual se representa por aproximación con 3 cuadros.
En la Figura 2.4 se observa la variación anual del PIB real en Cali y el promedio quinquenal, permitiendo visualizar más fácilmente algunas tendencias destacadas anteriormente. Observe que parte del comportamiento en “W” en la evolución del PIB se ve reflejada en una tasa de crecimiento positiva pero baja en el primer quinquenio de los 2000 (solo 1,66%).
Por otro lado, entre 2004 y 2019, la variación anual fue mayormente positiva, aunque con algunas disminuciones leves. Aun así, los promedios quinquenales fueron positivos y superaron por lo menos el 3%. Finalmente, la pandemia de COVID-19 provocó un choque negativo abrupto en la economía caleña, pero este impacto no fue duradero, y la producción se recuperó en los dos años siguientes, aunque con una reducción del 2,74% en 2023.
Cabe destacar que, a pesar del impacto negativo de la pandemia, la ciudad demostró una buena capacidad de resiliencia. Aunque el choque afectó de forma grave la economía caleña (-8,84%), la recuperación económica fue “inmediata” y en los siguientes dos años, Santiago de Cali creció por encima del 10%. A diferencia de lo acontecido en 1999, Cali logró sortear la crisis sin necesidad de experimentar un periodo de muchas fluctuaciones en la actividad económica. Esto demuestra que el crecimiento de la economía caleña depende cada vez más del sector terciario el cual tiene la mayor participación en la estructura económica. Aunque el sector secundario (industria y manufactura) ha incrementado su participación, sigue siendo menor en comparación con el terciario y el sector primario (agricultura) ha disminuido en la participación, lo que indica que la economía de Cali se ha transformado hacia un modelo más orientado a los servicios, lo cual es característico de economías urbanas avanzadas y diversificadas.
Figura 2.4: Variación anual del PIB y promedio por quinquenio para Santiago de Cali 2000-2023pr
2.3 Aporte de la economía distrital a la nacional y PIB percápita
En el año 2000, el PIB de Santiago de Cali correspondía al 6,77% del PIB nacional (Ver Figura 2.5). En 2001, la participación fue de 6,78%, mientras que en 2002 cayó a 6,36%, y en 2003 continuó disminuyendo a 6,27%. En 2004, la participación se redujo ligeramente a 6,21%, y en 2005 descendió a 6,19%. En 2006, la participación subió a 6,50% y continuó aumentando hasta 6,57% en 2007. Sin embargo, en 2008 cayó a 6,20% y en 2009 se mantuvo en 6,23%. Para 2010, la participación disminuyó a 5,95%, y en 2011 cayó aún más a 5,52%. En 2012, la participación se situó en 5,55%, y para 2013 aumentó a 5,92%. En 2014 volvió a descender a 5,64%. (Ver Figura 2.5).
En 2015, el PIB de Santiago de Cali correspondía al 5,77% del PIB nacional (Ver Figura 2.5). Para 2016 y 2017, la contribución del PIB distrital al nacional aumentó, alcanzando una participación de 6,29% en 2016 y 6,75% en 2017. En 2018, la participación se redujo ligeramente a 6,68%, y en 2019 continuó descendiendo a 6,42%. A partir de ese año, la participación cayó aún más hasta alcanzar una participación de 6,31% en 2020. Para 2021, la participación creció levemente a 6,46%, y en 2022 subió nuevamente a 6,72%. Finalmente, en 2023, la participación fue de 6,49%. La participación promedio para el periodo fue de 6,38% (Ver línea punteada en la Figura 2.5).
Figura 2.5: Participación del PIB real de Santiago de Cali en el PIB real de Colombia. 2000–2023pr
Por otro lado, se realiza la comparación entre el PIB pecápita de Santiago de Cali, Valle del Cauca y Colombia con el PIB percápita de Bogotá, dividiendo el PIB percápita de cada región entre el de Bogotá (Ver Figura 2.6). Cuanto más cercano es el resultado a uno, se tiene mayor convergencia entre ambos productos percápita; mientras que entre más alejado esté de uno, significa mayor divergencia.
Figura 2.6: Convergencia del PIB percápita real de las regiones con respecto a Bogotá. 2000–2023pr
Durante el periodo 2000-2023, se presentan aumentos y reducciones de la brecha del PIB percápita de Santiago de Cali con respecto al de Bogotá; en el año 2000, la renta percápita de Cali representaba el 83,5% y para el 2023 representó el 84,2%, lo que significa que la brecha se redujo. El año 2011 mostró la menor convergencia (70,9%), no obstante, a partir de este año, con excepción del 2014, la brecha entre los PIB percápita se redujo hasta alcanzar el máximo en el 2017 (87,2%). Luego, a partir del 2017, la brecha aumentó nuevamente durante tres periodos consecutivos, incluido el 2020, correspondiente a la pandemia COVID-19, donde la caída del PIB percápita de Cali fue la más alta del periodo de estudio. En el 2021 y 2022, la renta percápita de Santiago de Cali nuevamente mostró mayor convergencia con respecto al líder, pero en el 2023 la brecha aumenta.
Por otro lado, para el Valle del Cauca, los resultados muestran que entre el 2000 y el 2023 la brecha en comparación con Bogotá se amplia levemente, el PIB percápita del Valle pasa de representar el 63,7% en el 2000 a 63,5% en el 2023. Además, el periodo con mayor convergencia frente a Bogotá fue el 2020 (64,6%), correspondiente al único año en el que el PIB percápita de ambos experimenta una caída durante todo el periodo de estudio. Por último, la Figura 2.6, muestra que para el caso de Colombia, la brecha también se aumenta entre el 2000 y el 2023; la renta por habitante de Colombia pasa de ser el 63,3% de Bogotá en el 2020 a 56,6% en el 2023, lo significa un incremento de 7 puntos aproximadamente y este resultado (2023) es a su vez es la mayor divergencia del PIB percápita con respecto al líder en el periodo analizado.
2.4 Comentarios finales
Este capítulo presenta una descripción de la evolución en el largo plazo de la economía de Santiago de Cali; analizando el contexto local, regional y nacional. Entre 1900 y 2023, el PIB real de Cali mostró una tendencia general de crecimiento, aunque con periodos de contracción. En 2020, la pandemia de COVID-19 provocó una contracción significativa del PIB, con una caída del 8,84% en la tasa de crecimiento. No obstante, esta no fue la mayor contracción registrada durante el periodo, pues en 1999 se registró una disminución del 9,98%. En el 2021, la economía mostró una notable recuperación, registrando la tasa de crecimiento del PIB más alta de todo el periodo analizado (13,54%). En 2022, el PIB continuó en aumento; sin embargo, como se mencionó, en el 2023 el PIB experimentó una contracción. Este comportamiento similar al observado tanto en el departamento del Valle del Cauca como en Colombia. Por tanto, el reciente decrecimiento del PIB en el 2023, no necesariamente debería interpretarse como el inicio de un periodo de contracción, ya que la economía caleña ha demostrado resiliencia a lo largo del tiempo, además, la pandemia fue un efecto adverso no duradero que pudo revertirse en menos de un año, a diferencia de la contracción económica de los noventa. Asimismo, en los últimos cuatro quinquenios, el crecimiento ha sido positivo y, pese a la “destacable contracción” del 2023, no hay indicios que esta tendencia vaya a cambiar en el corto plazo. En resumen, los datos evidenciaron que, a pesar de la volatilidad con episodios de contracción, el PIB real ha mantenido una tendencia a la recuperación y crecimiento en el largo plazo.
En cuanto a su estructura, la economía de Cali ha estado dominada por el sector terciario, que ha liderado el aporte al valor agregado a lo largo del tiempo, con una participación de 73,07% en 1990 y de 72,41% en 2023. Por su parte, el sector secundario aumentó su aporte del 21,74% al 26,24% en el mismo periodo, mientras que el sector primario disminuyó de 3,57% a 0,73% en 2023, lo que sugiere una economía principalmente orientada hacia los servicios y la industria, con una menor relevancia del sector agrícola. Esta dependencia de los sectores terciario y secundario sugiere la necesidad de considerar políticas que fortalezcan la estabilidad y sostenibilidad del crecimiento económico del distrito, promoviendo el desarrollo de sectores estratégicos que puedan contribuir a la resiliencia de la economía local frente a cambios externos.
En el análisis nacional, se encontró que entre el año 2000 y el 2023, la participación del PIB de Santiago de Cali en el total nacional muestra una tendencia fluctuante con periodos de aumentos y reducciones. La participación pasó de 6,77% en el 2000 a 6,38% en el 2023. No obstante, aunque la participación promedio fue de 6,38%, se observaron periodos con tendencia a la baja con respecto a la nación. Estos resultados evidencian la importancia de fomentar sectores estratégicos que promuevan el crecimiento sostenible, que permita a la economía de Cali, aumentar su contribución dentro del contexto nacional.
Finalmente, el análisis de la convergencia del PIB percápita real entre regiones con respecto a Bogotá, permitió evaluar el impacto del progreso económico relativo con respecto al líder. La brecha de Santiago de Cali con Bogotá se redujo ligeramente; pasó de 83,5% en el año 2000 a 84,2% en el año 2023, lo que refleja un aumento en la convergencia económica entre ambos distritos en términos de bienestar de la población. Además, a pesar de las variaciones a lo largo de los años, los resultados mostraron mayor cercanía entre el PIB percápita real de Cali y Bogotá en comparación con el Valle del Cauca y Colombia. Esto sugiere que el desarrollo económico de Cali es más cercano al del líder que el de su región o la nación, lo que resulta relevante para posicionar al distrito como una economía atractiva para la inversión, que impulse la economía a local y mejore la calidad de vida de los caleños. Realizar esta evaluación periódica es fundamental para monitorear el impacto de los cambios económicos locales en relación con el referente nacional.
En general el desempeño económico de Santiago de Cali a lo largo de más de tres décadas revela una historia de resiliencia y transformación. Los datos también evidencian la necesidad de una planificación estratégica que potencie sectores con alto valor agregado y fomente una mayor equidad en la distribución de los beneficios económicos. Este capítulo busca inspirar a los tomadores de decisiones a mirar más allá de las cifras, hacia el diseño de políticas que integren crecimiento económico con desarrollo social. La actualización del Sistema de Cuentas Económicas distritales (SCED), permite a los tomadores de decisiones contar con información para el diseño de políticas que tengan en cuenta la realidad de la dinámica económica del distrito.
Referencias
El resultado del 2023 es preliminar y el de 2022 es provisional. Los resultados provisionales son calculados empleando la metodología de los datos definitivos pero con datos provisionales pues no todas las fuentes estan disponibles en su versión definitiva. Los datos preliminares son producidos empleando la información disponible y compilada, de manera resumida del SCED trimestral. Esta política de publicación de los datos en diferentes versiones está alineada con la política del DANE y los manuales metodológicos de la Naciones unidas para la construcción de Sistemas de Cuentas Nacionales.↩︎
Alonso-Cifuentes & Solano (2003) demuestran que que una de las razones de la fuerte caída del crecimiento del PIB de Cali experimentada en 1998 y 1999 se debe a la caída de la productividad promedio por trabajador.↩︎