El rostro humano de los datos: barreras sociales y lectura territorial para nutrir la inteligencia artificial contra el dengue en Cali

Nos reunimos el 8 de mayo de 2026 con un propósito fundamental: trascender la frialdad de las cifras y entender las dinámicas reales que alimentaran nuestro modelo de predicción y prescripción. En este espacio de capacitación y análisis de la plataforma Dengue.IA, contamos con la presencia de un equipo plural que refleja nuestra articulación territorial. Acompañamos esta jornada con voces de la secretaria de Salud, como Johnny Narváez, Julián Peláez y Clara Solís, junto al equipo técnico y directivo de la Universidad Icesi, representado por Juan Camilo González, Daniel Felipe Osorio, Robín Castro y Juan Felipe Castaño, contando además con la valiosa participación de Valentina Coley desde Cubo Social.

Iniciamos la sesión recordando el origen de nuestro grupo funcional, nació de la emergencia sanitaria de 2023. Hoy, esta mesa es el corazón de la respuesta institucional, integrando cinco componentes vitales que van desde la coordinación y la vigilancia epidemiológica, hasta la atención clínica, la comunicación del riesgo y el control vectorial en las calles. Cada decisión que tomamos aquí no se queda en el papel, sino que orienta directamente nuestras acciones para proteger la vida en los barrios caleños.

Frente a este panorama, revisamos con esperanza, pero sin bajar la guardia nuestra situación actual. A diferencia de departamentos como Amazonas, Meta o Magdalena que concentran los mayores retos a nivel nacional, Cali respira hoy un clima de control. Hasta la semana epidemiológica diecisiete, registramos quinientos cuarenta y dos casos acumulados y una tasa de incidencia de veinticuatro casos por cada cien mil habitantes, sin reportar mortalidades en lo que va del año. Esta realidad, muy distante de las semanas críticas de 2024 donde alcanzábamos hasta mil casos semanales, nos ubica en una zona de seguridad. Sin embargo, sabemos que el virus es dinámico, por lo que la vigilancia debe ser constante e implacable.

En este orden de ideas, nos adentramos en una de las reflexiones más profundas de la jornada: el dengue no reconoce fronteras socioeconómicas. Al analizar las dos lamentables mortalidades ocurridas en 2025, evidenciamos que ambas sucedieron en viviendas de estrato seis. Encontramos criaderos en bromelias y plantas ornamentales, pero, sobre todo, nos topamos con una preocupante barrera cultural. La falsa percepción de que el virus solo afecta a sectores vulnerables ha generado resistencia para permitir el ingreso de nuestros equipos de salud pública a los conjuntos cerrados. Comprendimos así que el personal de servicio doméstico puede ser un vínculo epidemiológico crucial entre distintos puntos de la ciudad, obligándonos a repensar como nos comunicamos con la ciudadanía.

Aunado a ello, discutimos las barreras operativas que enfrentamos a diario en el territorio. Las negativas de los administradores, la ausencia de los habitantes por horarios laborales y la baja percepción del riesgo nos han llevado a innovar con intervenciones nocturnas, trabajo de fines de semana y alianzas con líderes comunitarios. Precisamente por esto, concluimos que nuestro modelo de inteligencia artificial no puede ser ciego ante esta realidad. El sistema debe aprender a leer el territorio, incorporando estas variables sociales y culturales para sugerir intervenciones que realmente se ajusten al comportamiento de nuestra gente.

Para complementar esta lectura integral, pusimos la lupa sobre la red hospitalaria y el diagnostico. Observamos con preocupación las demoras por parte de las aseguradoras para autorizar pruebas confirmatorias como la ELISA, lo que genera una acumulación riesgosa de casos probables. Adicionalmente, aunque hospitalizamos al noventa y siete por ciento de los pacientes con signos de alarma, nuestra meta innegociable es el cien por ciento. No podemos permitir que fallas en la atención o consultas tardías pongan en riesgo a nuestra población, especialmente a los niños de uno a cuatro años, quienes hoy concentran un número importante de contagios. Es por esto que nuestros esfuerzos geográficos priorizan hoy zonas como las comunas 21, 6, 14, 10, 15 y 19, con atención especial en barrios como Valle Grande y Ciudad Córdoba, donde focalizamos nuestra energía protectora.

MEMORIA DE COMPROMISOS

Para materializar estas reflexiones en acciones contundentes, consolidamos una hoja de ruta clara. Nos comprometimos a mantener un monitoreo epidemiológico ininterrumpido en Cali y el Valle del Cauca, acompañado de un seguimiento estricto a las IPS y aseguradoras para destrabar la confirmación oportuna de los diagnósticos. De igual forma, mantendremos la auditoria clínica para garantizar que ningún paciente con signos de alarma sea enviado a casa. En el territorio, redoblaremos las estrategias de comunicación del riesgo para derribar los mitos en todos los estratos socioeconómicos, fortaleciendo el acceso comunitario en las unidades residenciales más restrictivas. Finalmente, garantizaremos que los análisis geográficos semanales y las barreras sociales discutidas nutran el corazón de nuestro modelo de inteligencia artificial, asegurando que la tecnología y la institucionalidad trabajen codo a codo por la salud pública.

Elaborado por: Juan Fernando Gomez

¿Qué es un MoU y por qué debería interesarnos este acto institucional? 

Representantes de MOU. De izquierda a derecha: Maria Eugenia Lloreda, asesora de despacho; Andrew Sweet, Vicepresidente de Innovación; Lyana Latorre, Vicepresidenta para América Latina y el Caribe; Alejandro Eder, Alcalde de Cali; Esteban Piedrahita, Rector de Universidad Icesi; Carlos Pinzón, Subsecretario de salud.

Las siglas MoU (por su nombre en inglés, Memorandum of Understanding) corresponden a un Memorando de Entendimiento. En este caso, hablamos de un acuerdo tripartito. Aunque en términos estrictos no es un documento jurídicamente vinculante, sí representa un compromiso público e institucional ineludible. En el sector público, la veeduría y la movilización ciudadana tienen un peso enorme, muchas veces superior al impacto meramente político. La ciudadanía recuerda, indaga, cuestiona y presiona. En una democracia como la colombiana, la sociedad exige cuentas claras y acciones concretas a sus instituciones. 

¿Y por qué tanto despliegue por una firma? Porque este memorando es el primer acuerdo tripartito de su tipo en la ciudad. Tres sectores se unen: el sector público (la Alcaldía de Santiago de Cali), la academia (Universidad Icesi) y la filantropía internacional (la Fundación Rockefeller). Es decir, tenemos a una institución pública, una privada y al tercer sector firmando un acuerdo por un proyecto cuyo objetivo supremo es proteger la vida de las personas y optimizar la gestión del presupuesto público. Solo con este dato ya podemos dimensionar su relevancia. 

Dengue.IA y el poder de anticiparnos 

Ya sabemos qué es un MoU, pero ¿en qué nos compete frente a Dengue.IA? Esta firma histórica se logra justamente en el marco de este proyecto. Como garantía de sostenibilidad, la Fundación Rockefeller sugirió un paso trascendental: un memorando tripartito que responsabilizara públicamente a la administración local del sostenimiento de esta innovación tecnológica. 

Dengue.IA pronostica posibles brotes de dengue en Cali con un 93 % de efectividad y genera recomendaciones con hasta tres semanas de anticipación. Esto significa que la Secretaría de Salud podrá tomar acción frente a un posible brote sin tener que esperar a que un sector entre en alerta roja. Contarán con información confiable para saber qué medidas aplicar y reducir los contagios antes de que la situación se salga de control. 

¿Qué logramos actuando a tiempo? 

El beneficio no se mide solo en vidas salvadas; también representa un alivio directo para evitar las crisis hospitalarias. Un brote desmedido satura las salas de urgencias, aumentando dramáticamente la carga del sistema de salud. 

Tradicionalmente, la respuesta es reactiva: los hospitales notifican a la Secretaría de Salud cuando los casos ya escalaron, y solo entonces inicia el plan de acción en el territorio. Se define si es necesario aplicar estrategias de prevención como la fumigación con motomochilas o vehículos, la revisión de acumulación de agua en hogares y vías públicas, o la liberación de peces guppy en cuerpos de agua. Sin embargo, definir qué acción tomar y dónde priorizar exige un tiempo del que no siempre se dispone. Mientras se recopila la información, se aprueban presupuestos extraordinarios y se toman las medidas pertinentes, el ciclo del dengue ya ha avanzado. 

Con Dengue.IA, la Secretaría logra anticipar el brote antes de que se intensifique, recibiendo además recomendaciones precisas sobre las estrategias que mejores resultados pueden traer según el nivel de alerta detectado. 

La ciencia, la tecnología y el Estado trabajando de la mano 

Volvemos a la pregunta inicial: ¿para qué es necesario un MoU? Es fundamental porque necesitamos asegurar que una herramienta tan poderosa no termine archivada cuando haya cambios de administración o rotación de personal en los estamentos públicos. 

Necesitamos que la institución se apropie del modelo y lo asuma como una herramienta que facilita sus procesos y apoya su gestión diaria. Un memorando logra esa vinculación pública; demuestra ante toda la ciudadanía que las instituciones están dispuestas a trabajar en conjunto para sacarlo adelante. Es el trabajo de la ciencia, la tecnología y el sector público operando codo a codo para salvar vidas. Eso es lo que hace que la firma de este memorando sea absolutamente necesaria. 

Un hito para el futuro de Cali 

Este compromiso no se quedó solo en palabras. El pasado 4 de mayo, a las 2:00 p. m., se llevó a cabo el acto oficial de firma que dio vida a esta alianza histórica. En un evento que reunió a los líderes de la Alcaldía de Cali, la Universidad Icesi y la Fundación Rockefeller, se selló el compromiso para que Dengue.IA pase de ser una propuesta innovadora a una realidad operativa en el corazón de nuestra salud pública. Este hito no solo marca el inicio de una nueva etapa para la prevención en la ciudad, sino que posiciona a Cali como un referente en el uso de inteligencia artificial aplicada al bienestar social. La firma de este memorando es la prueba de que, cuando el conocimiento y la gestión se unen con transparencia, el futuro de la salud pública es más seguro para todos. 

Optimización de datos y sostenibilidad tecnológica para anticipar el dengue en Cali

El mapa de estado actual permite navegar historicamente, hasta la actualidad sobre los diferentes factores que influyen en el dengue, clima, ambiente, sociodemograficos, casos

Sincronización del ciclo de datos para la acción oportuna

Nos reunimos el 29 de abril de 2026 con un equipo interdisciplinario conformado por Julián desde el área de Epidemiologia, Daniel y Yuluca en el frente de desarrollo técnico, la ingeniera Norita del sistema SIVIGILA y Juanca. El propósito central de esta sesión fue definir con precisión el ciclo de los datos epidemiológicos. Nuestro objetivo es garantizar que la información de casos de dengue este completamente actualizada a la semana inmediatamente anterior, permitiendo una reacción estatal mucho más ágil.

Para lograr este nivel de oportunidad en la información, establecimos que el día martes será el momento ideal para la descarga de los registros por parte de Julián. Esta decisión se sustenta en la confirmación técnica de Norita, quien aseguro que el integrador de la base de datos se consolida los lunes a las siete de la noche. De esta manera, garantizamos que el martes el equipo cuente con la fotografía completa de la semana epidemiológica previa para su respectivo análisis.

Consecuentemente, definimos que la carga de estos datos ya depurados a la plataforma de la Secretaria de Salud se realizará preferiblemente los jueves o viernes. Este cronograma estratégico no es casual, puesto que nos permite entregar información procesada y lista justo antes de las sesiones de los grupos funcionales de planeación. Así, facilitamos la toma de decisiones certeras para proteger la salud de los caleños.

Evolución técnica hacia la georreferenciación automática

¿Cómo abordamos el reto de ubicar cada caso en el mapa de nuestra ciudad? Al adentrarnos en el proceso técnico actual, revisamos la utilidad del algoritmo de depuración en Python, conocido como Pipeline, el cual fue desarrollado por Leonardo y es ejecutado por Julián. Hoy en día, tras la limpieza de estos datos crudos, una geógrafa asume la valiosa pero exhaustiva tarea de localizar los casos de forma manual cada miércoles.

Frente a este panorama operativo, planteamos un salto cualitativo mediante la automatización del sistema. La nueva plataforma incluirá un geocodificador automático capaz de asignar de manera inmediata las coordenadas exactas, la comuna y el barrio de cada reporte. Este avance tecnológico tiene el propósito social de agilizar la ubicación espacial de los brotes, lo que se traduce en una respuesta institucional mucho más rápida en los territorios afectados.

Sin embargo, entendemos que la tecnología siempre requerirá el criterio humano como respaldo. Por esta razón, los casos que el sistema no logre ubicar de forma automática serán notificados mediante correo electrónico a la geógrafa, quien realizara la validación manual en la misma herramienta. Aunado a lo anterior, Yuluca ajustara el algoritmo de Python para que los archivos de salida cumplan con los nuevos requisitos, renombrando columnas y generando un formato de pestana única tipo tablero.

El tablero de control permite validar la actualidad del dengue en Cali, en cuánto al canal endémico, cursos de vida y reportes oficiales de brotes.

Sostenibilidad del conocimiento institucional

Finalmente, abordamos un aspecto vital para la perdurabilidad del proyecto, enfocado en la documentación de nuestros procesos. Julián identifico que, en la actualidad, es la única persona que domina el ciclo completo de descarga y ejecución del código. Entendiendo que las herramientas deben trascender a los individuos, él se comprometió a crear un manual escrito o en video para proteger la continuidad de la operación ante posibles cambios de personal.

En este mismo sentido de contingencia y resguardo institucional, exploramos alternativas operativas para el manejo de los accesos restringidos. Así las cosas, contemplamos la posibilidad de integrar a Marcela como un respaldo clave para la descarga de la información en caso de ausencia de Julián. Esta medida administrativa busca garantizar que el flujo de datos no se detenga por depender de un único usuario y contraseña institucional.

COMPROMISOS ADQUIRIDOS

Para materializar estas decisiones, consolidamos una serie de pasos a seguir en el corto plazo. Inicialmente, Julián remitirá a Daniel y Yuluca la versión más reciente del código de depuración de Python, junto con los datos correspondientes a la semana dieciséis (16). En respuesta a esto, Yuluca procederá a adaptar técnicamente dicho código para que genere el formato exacto requerido por la nueva plataforma. De manera complementaria, programaremos un espacio de socialización exclusivo con la geógrafa para instruirla sobre el uso del nuevo sistema de validación de casos. Por último, mantendremos en el horizonte una sesión de trabajo con Daniela, orientada a revisar minuciosamente los indicadores de control biológico y las variables del WBA, asegurando el monitoreo integral del proyecto.

Elaborado por: Julián Peláez epidemiólogo de la Secretaría de Salud de Cali

Mas allá del algoritmo: el reto de transferir la tecnología y asegurar su apropiación para proteger la salud de Cali

Nos reunimos el 26 de marzo de 2026 con un propósito claro: trazar la hoja de ruta para la fase final y el cierre de nuestro proyecto. En este espacio, dinamizado por Gabriel Tamura, Robin Castro y Valentina Coley desde Cubo Social, y acompañados por Lina Marcela Rivas, Juan Fernando Gómez y Daniel Osorio, dialogamos sobre el Monitoreo, Evaluación y Aprendizaje, conocido como MEL. Nuestra misión en este momento trasciende la programación de la inteligencia artificial, pues buscamos garantizar que la secretaria de Salud adopte este sistema con total convicción para proteger a la ciudadanía.

Frente a este panorama, compartimos una noticia que nos llena de tranquilidad y compromiso. La Fundación Rockefeller aprobó una extensión de cuatro meses para nuestro contrato, permitiéndonos ampliar el horizonte de trabajo hasta el mes de agosto. Esta decisión no responde a retrasos técnicos, dado que el desarrollo del sistema se encuentra sumamente avanzado, sino al entendimiento profundo de que la tecnología por sí sola no genera impacto. Estos meses adicionales serán el puente que nos permitirá acompañar a la secretaria de Salud en el proceso de adopción y mantenimiento del sistema, asegurando que la herramienta eche raíces en las rutinas de la entidad.

En este orden de ideas, reflexionamos sobre la complejidad que implica entregar un desarrollo de esta magnitud. El proceso de adopción no se limita a saber usar la plataforma, sino que exige una interiorización profunda de los modelos de predicción y prescripción, así como de la gestión de tareas de intervención, seguimiento y control. Para lograr este cometido, el rol de Cubo Social es absolutamente fundamental. Aunque inicialmente su contrato indicaba una finalización en abril, alineamos los esfuerzos para que caminen a nuestro lado hasta agosto, condicionando el pago al último entregable. Conscientes de la rigurosidad administrativa, nuestro equipo de coordinación validara con el área jurídica la pertinencia de formalizar esta extensión mediante un documento adicional u otro sí.

Aunado a ello, debatimos sobre el momento idóneo para realizar la evaluación final del proyecto. Comprendimos que levantar la línea de salida en este instante no reflejaría la realidad, pues la herramienta apenas inicia su proceso de apropiación. Por esta razón, diseñamos un cronograma lógico y respetuoso del proceso humano. En abril prepararemos el terreno y realizaremos la transferencia de conocimiento; en mayo llevaremos a cabo el levantamiento de información tras la adopción real; en junio entregaremos el informe, y dedicaremos julio y agosto a las subsanaciones y socializaciones de resultados. Para nutrir este ejercicio de evaluación, planteamos que Cubo Social reciba la transferencia del conocimiento de dos maneras posibles: a través de un espacio directo sobre el funcionamiento técnico, o acompañándonos durante la entrega oficial a la secretaria de Salud, un escenario invaluable que nos permitiría registrar en tiempo real las percepciones, dificultades de comprensión y reacciones de los usuarios finales.

MEMORIA DE COMPROMISOS

Para materializar estas visiones en acciones concretas, consolidamos una serie de compromisos que guiaran los próximos meses. En primer lugar, el equipo de coordinación del proyecto revisara con el área jurídica la necesidad de formalizar la extensión contractual y comunicara el resultado. Por su parte, el equipo técnico se encargará de realizar la transferencia minuciosa de las funcionalidades del sistema al equipo evaluador durante el mes de abril. Con esta base, Cubo Social iniciara su acompañamiento en el proceso de adopción entre el 13 y el 20 de abril, fecha que se ajustara según avance el desarrollo final. Paralelamente, el equipo MEL preparara en abril todo el andamiaje para levantar la línea de salida en mayo, garantizando que el informe de evaluación se entregue en junio. Finalmente, el equipo del proyecto dedicara los meses de julio y agosto para realizar las subsanaciones y socializar los resultados.

Un año anticipando el dengue: crónica del primer aniversario de Dengue.IA

Hay fechas que merecen celebrarse, no solo porque marcan el paso del tiempo, sino porque son evidencia de que algo importante está ocurriendo. El 5 de febrero de 2026 cumplimos un año trabajando juntos en Dengue.IA, y eso, en el mundo de la investigación aplicada con impacto real en una ciudad, no es poca cosa. 

La mañana del jueves llegó con buen augurio. Juan Fernando Gómez, asistente del proyecto, nos había recordado desde temprano que hoy era el día, y la víspera habíamos vivido algo que por sí solo merecía celebración: una delegación de líderes de The Rockefeller Foundation, nuestro principal financiador, había visitado el proyecto y había visto de cerca lo que estamos construyendo. El universo, a veces, conspira de forma interesante y su visita no fue la excepción, pero eso es tema para otra entrada que te invitamos a leer “Cali, laboratorio del mundo: ¿Qué vio la Fundación Rockefeller en nuestro modelo?”. Pero volvamos al jueves. A las 2:05 de la tarde, en la sala de reuniones de vigilancia epidemiológica de la Secretaría de Salud de Cali, se reunió un variopinto grupo de personas unidas por un mismo propósito. Viejos conocidos y caras nuevas ocuparon la larga mesa de aquella sala, y Robin Castro, gerente del proyecto, dio inicio oficial con palabras de agradecimiento por el apoyo a lo largo del proyecto. 

Tomó entonces la palabra María Eugenia Lloreda, quien desde su rol como asesora del alcalde y líder de la iniciativa de ciudades inteligentes de Cali ha sido una de las gestoras más decididas de este proceso. Con la energía que la caracteriza, nos pidió que nos presentáramos, y así, uno a uno, cada asistente puso nombre y su rol en este engranaje, representantes de la Universidad Icesi, la Secretaría de Salud Pública de Cali, la Secretaría de Desarrollo Económico, el Departamento Administrativo de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (DATIC), el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (DAGMA) y la Universidad del Valle. Una mesa que, en su diversidad institucional, resumía exactamente por qué este proyecto existe: porque el dengue no es solo un problema de salud, y enfrentarlo requiere que todos jalemos hacia el mismo lado. María Eugenia celebró esa alianza entre lo público, lo privado y el tercer sector como algo verdaderamente revolucionario, y recordó que encaminar esfuerzos en el mismo sentido siempre trae buenos resultados. Luego se retiró a una reunión paralela junto a Robin, Marcela Díaz, líder técnica de Vigilancia y Demografía en Salud Pública de la Secretaría de Salud Pública, y el Subsecretario de Promoción y Prevención, Carlos Pinzón, porque en Dengue.IA el trabajo no se detiene ni en los aniversarios.  

Quienes nos quedamos en la sala fuimos testigos de una presentación magistral. Daniel Osorio, líder técnico del proyecto, introdujo el estado actual de Dengue.IA y cedió la palabra a la investigadora Jenny Ordóñez, quien desplegó con toda su experticia en salud pública la robusta revisión bibliográfica que sustenta nuestros modelos: los marcos conceptuales, el problema que queremos resolver, las variables indispensables, la diversidad de fuentes y los antecedentes en los que nos apoyamos y que buscamos superar. Luego Daniel retomó la palabra para explicar en detalle la construcción del esqueleto que da forma a los modelos predictivos y prescriptivos, y abrió el espacio a un mar de preguntas, no por desconocimiento, sino para aportar ideas. 

Lyda Osorio, coinvestigadora del componente epidemiológico y aliada desde la Universidad del Valle, quien ha hecho de la batalla contra el dengue una causa de vida, propuso variables adicionales y señaló mediciones de vanguardia. También estuvieron presentes dos jóvenes investigadores de Centro de investigación en recursos ambientales CENIGAA que están desarrollando un proyecto similar para predecir el comportamiento del dengue en el departamento del Huila; sus preguntas sobre depuración de datos, variables indispensables y escalabilidad enriquecieron la conversación con la frescura de quienes están en el mismo camino y reconocen en nosotros una fuente de aprendizaje. 

El cierre técnico llegó con una demostración que resumió un año de trabajo: la aplicación web y el tablero de visualización que muy pronto estará disponible como servicio en la Secretaría de Salud. Desde esa herramienta es posible explorar la probabilidad de brotes con una, dos o tres semanas de anticipación, identificar las comunas de Cali con mayor riesgo y definir y asignar acciones preventivas antes de que los casos se salgan de control. Verlo en pantalla, después de meses de construcción, validación y refinamiento por parte de Daniel y su equipo técnico, fue uno de esos momentos en que el trabajo cobra sentido de golpe. 

El aniversario también fue ocasión para presentar a los nuevos integrantes del equipo que liderará la siguiente fase del proyecto. La investigadora Vanessa Giraldo Garner estará al frente de la evaluación del impacto de Dengue.IA, no solo desde la gestión de la Secretaría de Salud sino en la ciudad misma. La acompañarán el profesor Juan Carlos Gómez, a cargo de la evaluación de impacto en territorio, Verónica Yande, como asistente de proyecto, e Isabella Cortés, nuestra practicante. Caras que muchos apenas conocíamos en persona, pero que ya llevaban un mes trabajando con el equipo desde la pantalla, y que ese día marcaron el inicio de un nuevo capítulo. 

Cuando Robin, Marcela y el subsecretario regresaron a la sala, llegaron acompañados de los refrigerios, y entre sánduches y jugos la conversación fluyó con la calidez de quienes ya se conocen bien y saben lo que han construido juntos. Pero la sorpresa mayor estaba por llegar: ¿qué es una celebración sin torta? No lo sé y no espero descubrirlo, en este caso teníamos otro motivo, tanto Daniel como Marcela habían cumplido años en diciembre, y el aniversario del proyecto se convirtió en la excusa perfecta para el festejo tardío que se merecían. No era para menos: sin la gestión incansable de Marcela y su equipo, y sin el rigor técnico de Daniel y los suyos, sencillamente no estaríamos aquí. Cantamos, comimos pastel, omitimos las velas para no hacer cuentas, y cerramos entre risas y felicitaciones, con un solo deseo compartido: que el segundo aniversario nos encuentre con aún más logros, más aliados y más vidas protegidas. Porque en Dengue.IA, nadie llega solo hasta donde hemos llegado. 

Cali, laboratorio del mundo: ¿Qué vio la Fundación Rockefeller en nuestro modelo?

Gabriel Tamura, investigador principal del proyecto Dengue.IA Cali, presentado el dashboard desarrollo para los modelos predictivo y prescritivos a la delegación de la Fundación Rockefeller

El pasado miércoles 4 de febrero, Cali vivió una jornada que marca un antes y un después en su proyección científica. La Fundación Rockefeller llegó al campus de Icesi, no solo para revisar un proyecto, sino para validar por qué nuestra ciudad se está convirtiendo en un referente latinoamericano para la investigación en salud pública.

Más allá del tablero de control

A las 3:30 p.m., el ambiente no era de protocolo rígido, sino de trabajo colaborativo. Nos sentamos frente a un mapa de Cali que ya no se ve como el de Google Maps. Gracias a la intervención de Gabriel Tamura, investigador principal de Dengue.IA, y su equipo técnico, vimos cómo la tecnología nos permite entender la ciudad con nuevos ojos. Tamura nos mostró un mapa dividido en submunicipalidades de 1km². Ya no analizamos la ciudad como un todo gigante e inabarcable, sino que identificamos micro-territorios de riesgo. El modelo cruza 5 grandes familias de variables: geográficas, sociodemográficas, climático-meteorológicas, entomológicas y epidemiológicas, para decirnos dónde actuar con precisión.

Pero la tecnología no tiene sentido sin el contexto humano. Carlos Pinzón, Subsecretario de Salud, aterrizó la conversación a la realidad del día a día. Al recordar el pico epidémico de 2024, quedó claro que este esfuerzo nace de una necesidad vital: en una ciudad tropical y endémica, anticiparse no es un lujo, es una obligación. Fue un momento de madurez institucional. En este contexto, el Secretario Germán Escobar elevó la discusión hacia la Gobernanza de Datos. Su intervención dejó claro que el objetivo de esta administración es que la toma de decisiones basada en evidencia se convierta en una política pública, garantizando que los recursos lleguen antes que la emergencia.

No obstante, la discusión no se quedó ahí, el Rector Esteban Piedrahita y a la Decana Nohra Villegas de la Universidad Icesi, junto a los directivos de la Alcaldía reafirmaron que la alianza Academia-Estado es sólida. La financiación y el respaldo de Rockefeller no son casualidad; son el reconocimiento a una capacidad instalada local que combina la excelencia académica con la voluntad pública.

Y la mejor noticia mira hacia el futuro: la siguiente fase de Evaluación, Monitoreo y Aprendizaje del proyecto que será liderado por la Facultad de Ciencias Humanas para el 2026 porque de nada sirve predecir el brote si no entendemos a la comunidad que lo vive. Así seguimos contribuyendo a traducir el código a la cultura.

Esta visita confirmó que Cali no es un simple receptor de ayuda, sino un laboratorio de innovación global. Nos llevamos la certeza de que el Observatorio de Salud (OSAC) es hoy la infraestructura clave de una ciudad que decidió dejar de adivinar para empezar a anticipar.

Salimos de esa reunión sabiendo que, aunque el mosquito siga volando, ya no nos toma por sorpresa. Cali está aprendiendo a leer su propio clima y a escuchar sus propios datos. Y eso, en un mundo incierto, es la mejor noticia que podíamos recibir.