Rodrigo Varela V., Ph. D.
Director del CDEE

Educación empresarial para el desarrollo socioeconómico

Desde hace varios años hemos vivido bajo la sombra de la palabra “crisis” y los lectores de futuro siguen augurándola y algunos indicadores económicos parecen comprobar su presencia. En diversas partes del mundo observamos movimientos políticos y sociales (Indignados, 15M, Anonymous, Occupy Wall Street, Primavera árabe, etc.) fundamentalmente liderados por jóvenes; en muchos casos con niveles educativos altos, que protestan por no encontrar oportunidades adecuadas para su desarrollo en la forma operativa en la cual han sido educados y entrenados: el ser empleados, y ello les ha generado un nivel de frustración personal y profesional que los ha llevado a este tipo de protestas.
 

Es necesario recordar que en muchos países, entre ellos los latinoamericanos, una proporción alta de la población es de jóvenes y que el desempleo juvenil es bastante alto. Dinero1 indicaba hace unos meses que en el mundo hay 200 millones de desempleados de los cuales 75 millones están entre los 16 y los 24 años y cada año llegan 40 millones más en búsqueda de esos empleos. Esto es según ellos “la bomba de tiempo del empleo”. Por ello es necesario que nos preguntemos: ¿Cómo educar a esta juventud para que encuentre soluciones a sus expectativas?
 

Sabemos que el crecimiento de las posiciones laborales tiene dos fuentes: las organizaciones existentes en la medida que crezcan, se expandan e innoven y las nuevas organizaciones que serán la fuente de la fortaleza y la expansión futura de posiciones laborales.

El papel trascendental de los empresarios en los procesos de generación de valor, que impulsen el desarrollo social y económico y sobre todo, la generación de nuevos empleos está documentado desde Cantillon en 1755 hasta nuestros días. Por eso Entrepreneurship (con sus múltiples traducciones y significados en nuestro idioma), es una de las principales herramientas que se necesitan aplicar para poder empezar a buscar la solución a los problemas que está viviendo nuestra juventud.

Sin embargo, ante hechos demostrados ampliamente en la literatura científica y en la percepción directa de los ciudadanos, nos encontramos con la miopía de muchos de nosotros que nos negamos a incluir tanto en la política pública, como en la privada, y muy especialmente en los procesos educativos estos conceptos.
 

Por ello, el sistema educativo latinoamericano tiene que renovarse, tiene que incluir estas concepciones que deben lograr que nuestros jóvenes salgan del sistema educativo con las competencias empresariales que son requeridas para generar valor neto bien sea como empresario independiente (entrepreneurship) o como empresario corporativo (intrapreneurship) o como actor social (social entrepreneur) o como ciudadano productivo (civic entrepreneur) o como padre de familia capaz de orientar su familia con una visión empresarial.
 

Si logramos que la educación genere estas competencias, podremos tener la posibilidad de llegar a cumplir el gran objetivo del desarrollo “MÁS Y MEJORES EMPRESAS” y a través de ellas lograr” MÁS EMPLEOS Y MENOS POBREZA “

 

En el 2010 Friedman y Mandelbaum2 planteaban como estrategia básica para la educación de los Estados Unidos la formación de “creadores creativos”; en la política educativa del Reino Unido en el 20033 se plantea que “la universidad debe ser fuente directa del proceso de desarrollo social y económico y que por lo tanto debe promover y educar en el desarrollo de nuevas empresas, nuevas tecnologías, nuevos productos, nuevos empresarios, nuevas formas de generación de valor agregado, nuevas formas administrativas, etc.”.
 

Makiguchi4 hace más de 70 años planteó que la educación debe alinearse con las metas e intenciones de vida y que ello se logra a través de la creación de valor y que por ello la educación debe cultivar en cada momento las competencias del estudiante para crear valor.
 

Por todo lo anterior, vuelvo hoy a presentar cuatro estrategias que a mi juicio requiere la educación latinoamericana como condiciones necesarias para buscar el progreso y el bienestar de nuestros compatriotas.
 

• Desarrollar una nueva educación para el trabajo, que brinde al joven las competencias para que él pueda desarrollarse en todo tipo de trabajo: empleado, empresario, ciudadano, padre de familia, etc.
• Enriquecer el sistema educativo con los insumos propios del espíritu empresarial, de la innovación empresarial y de la cultura empresarial para que nuestros ciudadanos tengan las competencias empresariales necesarias para impulsar su desarrollo personal y profesional y el desarrollo de las regiones y países.
• Capacitar a los estudiantes para que puedan generar oportunidades empresariales valiosas y las puedan convertir en realidades tangibles con capacidad de supervivencia, crecimiento y adición significativa de valor y de empleos.
• Ir mas allá de enseñarles a pescar y llegar al concepto de que uno de los propósitos del proceso educativo es enseñarles a ubicar el pescado en el mercado o sea a convertirse en empresarios del pescado.


Educar a nuestra juventud con ópticas como las antes planteadas, ya no son una opción, son una obligación, son una respuesta a este nuevo entorno, son una solución a las “crisis”, son un mandato social que el sistema educativo y el sistema social no pueda seguir eludiendo, pues tenemos que darles a nuestros jóvenes las herramientas que les permitan ser protagonistas del desarrollo social y económico de nuestros países y tener futuro para ellos y sus familia.

Los invito a todos a orientar nuestros esfuerzos en esta dirección.

Rodrigo Varela V., Ph. D.
Director del CDEE

 

 


 

1 www.Dinero.com “La bomba de tiempo del desempleo juvenil”. 31/01/2012

2 Friedman T., Mandelbum M., “That use to be us: How American felt behind in the world it invented and how we can come back. Farrar, Straus and Giroux, New York, 2011.
3 HM Treasury “Investing Innovation: A strategy for science engineering and technology”. Hoy Treasury, London, July 2002.
4 Makiguchi T., “The system of value created pedagogy” in SG1 Quarterly, January 2012.