Cierre de la Fase 1 de Dengue.IA.Cali: de la predicción a una capacidad institucional para anticipar y decidir

El 17 de septiembre de 2026 se realizó el evento de cierre de la Fase 1 de Dengue.IA.Cali. Reunió a los aliados del proyecto en una conversación abierta sobre los resultados alcanzados, los aprendizajes del proceso y las condiciones necesarias para continuar y escalar la iniciativa. Participaron la Secretaría de Salud Pública de Cali, la Universidad Icesi, The Rockefeller Foundation, Cubo Social, la Secretaría de Desarrollo Económico, el Departamento Administrativo de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (DATIC), la Universidad del Valle y el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (DAGMA).

La conversación giró en torno a una idea: pasar “de la predicción a una capacidad institucional para anticipar y decidir”. Dengue.IA busca ir más allá del desarrollo tecnológico, queriendo contribuir a nuevas formas de trabajo entre datos, epidemiología, salud pública y toma de decisiones. Intervinieron Robin Alberto Castro (gerente del proyecto), Valentina Coley (Cubo Social), Daniel Felipe Osorio (coinvestigador y líder técnico), Maria Eugenia Lloreda (Alcaldía de Cali), Carlos Eduardo Pinzón (Secretaría de Salud Pública), Lyda Osorio Amaya (coinvestigadora con énfasis epidemiológico) y Willian Valencia Sarria (DATIC).

Una solución que conecta datos con decisiones

Durante el encuentro se presentó la arquitectura construida a lo largo del proyecto. Integra fuentes de datos sobre casos, clima, territorio, población y operación con modelos predictivos, un modelo prescriptivo y un tablero de visualización y seguimiento. El valor de la solución no está en cada componente por separado. Está en conectarlos con un flujo de decisión que permita priorizar riesgos y orientar la conversación operativa.

En esa línea, se discutió el papel del modelo en la salud pública. Es una herramienta para ordenar el riesgo relativo en el territorio y generar señales tempranas que apoyen la priorización de la vigilancia y la intervención. Se subrayó que la predicción debe leerse junto con el criterio epidemiológico y la capacidad operativa. El propósito no es reemplazar el conocimiento experto, sino darle más evidencia a quien toma las decisiones.

Lo que cambió en la Secretaría de Salud y lo que aprendimos

Los participantes analizaron las transformaciones observadas en la Secretaría de Salud en seis dimensiones: cultura, procesos, roles, herramientas, información y aprendizaje. De ese análisis salieron tres aprendizajes centrales: primero, los datos son una capacidad institucional y hay que gestionarlos como parte de la organización; segundo, la confianza en la inteligencia artificial se construye a través de su uso y de la participación de quienes la utilizan; y por último, la adopción de estas herramientas requiere gobernanza, procesos, roles, recursos y mantenimiento.

Retos para sostener lo construido

La conversación también fue franca sobre lo que sigue pendiente. Se identificaron retos relacionados con la calidad y la oportunidad de los datos, la capacidad operativa, la institucionalización del uso de la herramienta y la generación de evidencia sobre resultados. Hay además una necesidad que resume una preocupación compartida: transferir no solo la plataforma, sino también los protocolos, los roles, los mecanismos de gobernanza y los aprendizajes que la sustentan. Una plataforma se puede entregar, pero la capacidad para usarla bien requiere que las instituciones también se preparen.

Escalamiento y un punto de partida

En la mesa de trabajo se exploraron caminos hacia nuevas fases de exploración, desarrollo, consolidación y escalamiento. Entre ellos se mencionaron las convocatorias internas de la Universidad Icesi, las convocatorias nacionales e internacionales y posibles alianzas con instituciones de salud, universidades y entidades territoriales. También se habló de una estrategia Dengue.IA Territorial/Federado, con participación de otros departamentos y territorios.

El evento cerró con un llamado a avanzar mediante una gobernanza colaborativa que fortalezca las alianzas entre la academia, el sector público y otros actores. También se insistió en proteger las capacidades construidas para que se mantengan más allá de los cambios de personas, contratos y administraciones. Así, el cierre de la Fase 1 se presentó no solo como el final de un proyecto, sino como un punto de partida para consolidar y, eventualmente, escalar la capacidad desarrollada en Cali.


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