ATTACK ON TITAN Y SUS LECCIONES TRAS UNA DECADA.

ATTACK ON TITAN Y SUS LECCIONES TRAS UNA DECADA.

Ejercicio de comunicacion presentado por el estudiante de comportamiento del consumidor: JUAN DAVID MERCHANCANO ESQUIVEL

Era el año 2013, tenía 17 años cuando empecé a consumir anime, un tipo de formato audiovisual japonés que ha ganado fuerza a lo largo de los años en América Latina. Hasta entonces, había visto animes sin profundizar en lo que el autor quería transmitir, pero fue en ese año, 2013, cuando me sumergí en una historia con personajes tan exquisitos y bien desarrollados, abordando temas tan profundos que generaban un debate encarnizado acerca de la moral, la libertad y la guerra. Ese anime se llama “Attack on Titan”, una serie que nos recuerda, a través de todos sus arcos y conflictos, que aquellos que olvidan su historia están condenados a repetirla. Una oración que haría bien en que recordemos en los tiempos que estamos viviendo, y de eso se trata este artículo, el final de “Attack ok Titan” que se nos fue entregado este pasado 04 de noviembre, las lecciones que nos deja y cómo podemos ver en la obra muchos de los conflictos mundiales que actualmente vivimos.
Este articulo está dirigido aquellos que han visto la obra y es una manera para que su servidor de un gran cierre a esta gran obra, así que, si no te has visto esta joya, te invito a que lo veas.

¿Qué es la libertad?, para Eren, un joven que ha crecido en cautiverio, despreciado y reprendido por sus propios recuerdos, la libertad es más que un simple valor que perseguir; es un ideal. Contrario a sus amigos, para él nunca es suficiente. Durante más de cuatro temporadas, ha estado en búsqueda de la verdad detrás de todo lo que está ocurriendo más allá de los muros donde fue encerrado. Una vez logra llegar más allá, se encuentra con naciones que desprecian una isla llena de gente que ni siquiera saben que existe, un paralelismo amargo a lo que se hace actualmente en las redes sociales, ahora es la guerra ya no es contra unas bestias sin capacidad de raciocinio, es la humanidad entera, con todas las armas físicas como intelectuales posibles a su disposición por tanto su objetivo vira y ahora hasta que esa humanidad fuera de los muros no desaparezca de la faz de la tierra él no será libre, la obra muestra una perspectiva por cada uno de los bandos, haciendo que el espectador tenga la libertad de elegir que realidad prefiere, eso sí, jugando un poco con el espectador, pero llegando a la misma conclusión, nadie es libre, ni siquiera sus enemigos.

En el momento que el espectador recibe la libertad de decidir se nos pone en los pies de Eren, ¿Queremos destruir el mundo? ¿Lucharemos contra la libertad destructiva de Eren? ¿defenderemos a una nación imperialista y genocida como Marley? ¿Cómo salvamos parades de un mundo que está manipulado por la propaganda, el rencor y una historia sangrienta? Este es el mundo que hemos erigido, ahora y en nuestro mundo, el arma es la voz y la guerra los medios de comunicación. Las herramientas cambian, pero la violencia y el ciclo del odio persiste ¿Cómo se termina con el ciclo del odio? ¿Cómo se aniquila un mundo cruel?, con estás interrogantes se encuentra un Eren hastiado por revivir infinitas veces sus recuerdos tanto pasados como futuros y simplemente decide arrasar con todo, porque es su forma de entender su libertad.

La destrucción del hogar del protagonista al final de la obra es una muestra más del eterno ciclo. Esta concepción filosófica del tiempo plantea que el transcurso terrestre no es más que una repetición del mundo que se extingue, solo para renacer, y según algunos pensadores como Nietzsche, el bucle incluye a los sentimientos, las ideas e incluso los pensamientos. Sí, todo es una repetición, una manifestación de la conquista del fuerte sobre el débil, su decadencia y, finalmente, su destrucción. El Imperio Romano, Otomano, la Corona Española, el Tercer Reich y algunos actuales los dejo a su criterio. Hace casi 80 años, se firmó la Carta de las Naciones Unidas, donde se prometía que nunca más se permitiría una atrocidad como el Holocausto. Sin embargo, hemos sido testigos de cientos de eventos de guerras y limpieza étnica en todo el mundo, mientras este organismo mira hacia otro lado, porque a nadie le importa un carajo. Porque el mundo olvida y, mientras el mundo olvide, la historia se repite. Esta obra lo entiende muy bien, retrata mucho más de lo que podría contarse a través de este artículo. Me gustaría nuevamente concluir con la frase que ya he mencionado a lo largo de este artículo: “Quien no conoce su historia, está condenado a repetirla”. El problema es que cuando se repiten todos los que han vivido o quizás recuerden, ya están muertos, y el ciclo del eterno retorno vuelve imparable.

El final de “Attack on Titan” nos ilustra cómo el hogar de Eren se convierte rápidamente en una civilización más avanzada. Sin embargo, de repente, presenciamos un atentado que golpea la ciudad y desata la guerra a medida que pasan los años. En el diálogo final entre Armin y Eren, este último afirma que la guerra nunca se detendrá, y esta es la prueba. La obra nos presenta diferentes escenarios en los que, al final, todo termina en guerra. Lo que logró el protagonista simplemente fue darle más tiempo a su hogar a costa de su sacrificio, pero al final no sirvió de nada, porque siempre hay guerra. “El hombre es un lobo para el hombre”. Ya sea por
acciones realizadas miles de años atrás, el conflicto siempre estará presente, ya que necesitamos una mínima justificación para declarar la guerra en lugar de buscar la paz.