Cuando la tecnología se pone al servicio de las lenguas 

Si hace un mes me hubieran preguntado qué significaba para mí este proyecto, no habría sabido responder con tanta claridad. Lo que sí sabía es que me apasiona la educación: amo aprender y amo enseñar. En mi día a día como ingeniera de software me alejo bastante de eso, y este proyecto me reconectó con algo que me mueve el corazón. 

Soy ingeniera matemática y trabajo desarrollando software. Cuando me contaron del reto del diccionario, pensé en un modelo que se integrara con la lengua. Pero no solo para transcribir, sino para apoyar la recolección de información. Saber que mi trabajo aporta a una investigación me hace sentir muy agradecida. 

También fue difícil. Estoy acostumbrada a tener todo a la mano, las herramientas más potentes, la conexión, el ecosistema completo. Aquí no podía simplemente elegir un modelo “súper pro” para construir uno más grande. Con la conectividad limitada del territorio, tuve que pensar desde las condiciones reales de las comunidades y tener la humildad de ponerme en su lugar. Me costó adaptarme, pero me enseñó algo que considero importantísimo: entender que mi país está poco comunicado y que falta mucho para conectarnos de verdad. 

También aprendí a interactuar con personas de otras lenguas y otras culturas. Me parece maravilloso el trabajo que han hecho y el impacto que tiene en las comunidades. 

De esta experiencia me llevo las ganas de seguir aportando y participando en el proyecto. Me permitió reconectar con mis raíces como ingeniera matemática y ver que la tecnología no solo genera impacto en las empresas, sino también a nivel social. 

Elaborado por: Stefanny Escobar

Para más información: citradi@icesi.edu.co ; https://lenguasnativas.vaupes.gov.co/

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